Anna y Olivia

"El cuerpo de Tomás Gimeno sería ya un esqueleto"

Juan Ortega Machín, exjefe del GEAS de la Guardia Civil, puntualizó que lo más probable es que el cadáver del padre de Anna y Olivia haya sufrido los efectos de la descomposición en el mar

Encuentran dos botellas auxiliares de buceo que Tomás Gimeno pudo usar para suicidarse

Agencia ATLAS

Agencias

Más de dos meses después de la desaparición de Tomás Gimeno y sus dos hijas, Anna y Olivia, los investigadores sostienen su principal hipótesis: el padre lastró al fondo del mar de Tenerife a las niñas y luego se lanzó al agua para quitarse la vida. El buque oceanofráfico Ángeles Alvariño cartografió un área de 250 kilómetros cuadrados de superficie entre aproximadamente 100 y 2.000 metros de profundidad y se filmaron 392 horas en las inmersiones del robot Liropus 2000. En estas labores de rastreo no se ha encontrado ningún resto óseo del padre de las menores.

Juan Ortega Machín, el buzo y exjefe del Grupo Especial de Actividades Subacuáticas (GEAS) de la Guardia Civil, explicó en la Cadena COPE que la paralización del operativo ha venido motivada por las circunstancias. "Ya estaban en situación precaria por las horas de trabajo de la maquinaria, por eso, la jueza habrá visto que no había posibilidades de seguir. Se ha hecho bastante más de lo que se podía hacer, las expectativas se han superado claramente. Desde el punto de vista técnico, se han conseguido cosas con las que no se contaba, ya que el terreno volcánico no ayuda nada. Han trabajado bien y han preservado el material, aunque ha habido riesgo serio de perderlo", expuso.

"Fue una suerte encontrar a Olivia porque la bolsa estaba lastrada con el ancla, pero él no se metió en una bolsa. Tomás Gimeno se tiró con el cinturón de plomos al mar y quedó expuesto a todo; a la degradación natural que se produce por la muerte y a la acción de la fauna cercana, que va a eliminar todos los restos, con lo cual es más difícil hallar algo. Si encima cayó en zona de fango, con sedimentación, todo esto hace que quede oculto. Sin duda, ya estaríamos hablando de un esqueleto”, aseguró.

El caso podría seguir abierto 20 años

El caso del asesinato de Anna y Olivia podría alargarse 20 años si no aparece el cuerpo de Tomás Gimeno, según confirmaron fuentes judiciales. El tiempo de prescripción de un delito de asesinato es de 20 años en el supuesto de que la pena que se le imponga o pida para un acusado sea de 15 años o más. La autoridad judicial puede decretar el archivo provisional de la causa, mientras no haya novedades y, en caso de haberlas, podría reabrirla.

Y para que a una persona desaparecida se la declare oficialmente fallecida deben transcurrir diez años desde que se tuvieran las últimas noticias de la misma. La declaración de fallecimiento de alguien desaparecido tiene efectos en la sucesión de bienes.

La historia de Ángeles Alvariño

Ángeles Alvariño, que da nombre al buque que busca a la pequeña Anna, nació un 3 de octubre de 1916 en Serantes, un pequeño pueblo de Galicia. En 1934 se trasladó a Madrid para estudiar Ciencias Naturales pero, por la Guerra Civil, se cerraron las aulas y volvió a Galicia. Pudo continuar sus estudios tras la guerra y se licenció en 1941. Después de años como profesora de instituto se fue a Madrid con su marido, que era militar y había sido destinado en el Instituto Español de Oceanografía (IEO), donde ella se incorporó como becaria a los 34 años. Dos años después consiguió una plaza de bióloga en el Centro Oceanográfico de Vigo. Trabajó en Reino Unido y EEUU y describió 22 nuevas especies planctónicas para la ciencia. Falleció en 2005.