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Violencia de género

El acusado de un crimen machista aduce que es gay y que la víctima no era su pareja

La Fiscalía y la Generalitat sostienen que mantuvo una relación sentimental con la víctima y que no pudo admitir la ruptura | Las acusaciones inciden en que la mujer no pudo defenderse porque estaba durmiendo

El acusado, Roman Ch., a la derecha, junto a su abogado momentos antes de que empezara el juicio en la Audiencia.

El acusado, Roman Ch., a la derecha, junto a su abogado momentos antes de que empezara el juicio en la Audiencia.

El acusado de un crimen de violencia de género ha alegado que es homosexual y que la víctima no era su pareja. El juicio por este asesinato machista arrancó este lunes con un jurado popular en la Audiencia Provincial y, aunque el acusado no va a declarar hasta el martes, durante la primera jornada de la vista oral, en los informes preliminares de las partes, ya se conocieron algunos de los argumentos de la defensa. Nada más arrancar la sesión el acusado trató de suspender el juicio alegando que había perdido la confianza en su abogado y que renunciaba a él. Una petición que no fue admitida por la magistrada que preside el tribunal de jurado, María Cristina Costa, por considerarla «extemporánea» y «un abuso de derecho».

La víctima, Elena V., tal y como contó el diario Información, fue degollada con un machete ante su hija de once años la madrugada del 22 agosto de 2019. El acusado, Roman Ch. que tenía una orden de alejamiento en vigor, había entrado en la casa por la ventana del salón para lo que había usado una escalera metálica rígida de tres metros que había comprado la tarde anterior. La Fiscalía y la acusación popular que ejerce la Generalitat Valenciana consideran que el acusado fue incapaz de asumir la ruptura, motivo por el que trató de acabar con la vida de su expareja mientras ella estaba durmiendo y sin que tuviera posibilidad alguna de poder defenderse. Las acusaciones le reclaman penas que suman 27 años de prisión.

La escalera con la que el acusado entró en la casa. INFORMACIÓN

Se le imputan los delitos de asesinato, allanamiento de morada y quebrantamiento de medida cautelar. La Audiencia de Alicante había confirmado pocos días después del crimen la condena por malos tratos que motivó la orden de alejamiento que le impedía acercarse a la víctima.

El procesado ha admitido desde el primer día ser el autor de la muerte, pero su defensa sostiene que no se trata de un crimen de violencia de género. Según la explicación que dio el letrado Vicente Vidal, el acusado y la víctima no eran pareja y además Roman es homosexual. La defensa asegura que la víctima era una buena amiga del acusado, a quien éste le había invitado a quedarse en su casa con su hija tras venir de Rusia mientras ella trataba de encontrar un sitio donde vivir. Siempre según la versión del abogado, cuando la situación se alargó demasiado se produjo una discusión que desencadenó una denuncia en el juzgado y tras la que el acusado acabó con una orden de alejamiento y fuera de su casa. «En todo este tiempo, no se volvió a acercar a la víctima», explicó al jurado, hasta que un día se enteró de que ella se había puesto en contacto con unas personas para matarlo y quedarse con la vivienda. «Fue a la casa a tratar de aclarar las cosas», dijo.

Una versión que tanto la Fiscalía como la Abogacía de la Generalitat descartaron durante sus informes, anunciando que vendrían testigos del entorno de ambos para confirmar que sí que existió esa relación sentimental, recalcando que el móvil del crimen fue la incapacidad del acusado para asumir la ruptura. «Aunque no fueran pareja en el momento del crimen, existe una agravante de parentesco», explicó el fiscal al jurado. Del mismo modo, desde el Ministerio Público se incidió en que esas supuestas amenazas a la vida del acusado no están acreditadas en ningún momento y «existen otros cauces para denunciarlo que no sean presentarse en casa de la víctima de madrugada con un machete».

También la defensa plantea la existencia de atenuantes por enajenación mental. «Solo el hecho de que deambulara una noche de lluvia por las calles de Denia con una escalera de más de tres metros indica que algo no iba bien en su cabeza», argumentó. Una tesis rechazada por la Fiscalía, que recalcó que los informes de los forenses sobre el estado mental del acusado eran contundentes.

La testigo ausente

Una de las principales testigos de este juicio no declarará en el juicio. Se trata de la hija de la víctima, de once años, que estaba durmiendo con ella en la misma cama cuando el acusado irrumpió en la vivienda. Su testimonio quedó grabado en el juzgado en su día para ser utilizado como prueba preconstituida durante el juicio. Una medida que se adoptó para evitarle el trauma de volver a revivir el asesinato de su madre. La niña prestó declaración ante el juez y las partes en un interrogatorio dirigido por un psicólogo. La grabación de esta entrevista se reproducirá en el juicio.

Tensión en los primeros momentos de la sesión

El juicio por este crimen machista arrancó con tensión en la Audiencia de Alicante al tener que llamar al orden la magistrada al acusado por interrumpir en los alegatos iniciales. «Yo no tengo abogado, no confío en este señor. Hay pruebas que tenía que haber pedido y no lo ha hecho», aseguró al inicio de la sesión. La magistrada veía en esta renuncia al letrado una maniobra dilatoria. «Ha tenido tiempo de sobra para plantear esto», le reprendió. El acusado no estaba conforme con la decisión y continuó replicando, hasta que la magistrada le tuvo que ordenar que se callara. Los dos policías que le custodiaban en la sala le emplazaron a que se sentara.

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