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Temporal

Desolación en Alcanar: "Ha sido como si el mar entrara en casa"

Los vecinos, desesperados, llevan horas retirando cubos de fango tras ver sus casas inundadas | El paseo marítimo, completamente destrozado, intuye altísimas pérdidas económicas

Una familia afectada por las inundaciones en Alcanar repasa el estado de su vivienda.

Toda una vida en una casa que ha quedado en nada. Llena de barro, y donde los muebles, electrodomésticos, ropa y recuerdos se han convertido en escombros. Así se han levantado muchos de los vecinos de Alcanar, Les Cases d’Alcanar, Sant Carles de la Ràpita y Ulldeona, los pueblos de las Terres de l'Ebre más afectados por los aguaceros que el pasado miércoles inundaron la zona. Son decenas los que lloran las pérdidas económicas y emocionales que los fuertes corrientes les han arrebatado.

Bienvenido Tarragó, vecino de Alcanar de 89 años, se ha levantado este lunes en el pabellón municipal de Alcanar, el sitio habilitado por la Cruz Roja donde se han cobijado aquellos que el miércoles perdieron sus viviendas. "El agua nos llegaba por la cintura, mi casa se ha quedado en escombros", lamenta el hombre a primera hora de la mañana, al recordar el día anterior. Una casa que había construido con sus propias manos, y que era lo único que tenía. 

"El agua me empujó hasta el fondo de mi casa"

El pabellón solo ha alojado a una veintena de personas. Muchos de los afectados se han hospedado en casas de amigos o familiares. Es el caso de Pepita y José Miguel Reverte, dos hermanos afectados por el desastre y que han pasado la noche en casa de su hermano. “Era como si el mar hubiera entrado en casa. Yo me quedé apretando fuerte la puerta para intentar evitar que entrara el agua, pero se la llevó por encima y me empujó hasta el fondo de la casa. Estoy vivo de milagro”, explica emocionado el hombre, de 71 años. Sus electrodomésticos, todos los muebles y las fotografías de los padres ocupan la cera de la calle Churruca, donde una lengua de fango señala lo que antes era asfalto. 

Al llegar se oyen muchos llantos. Uno de ellos salen de los ojos y la desesperación de la madre de Enric Avellán, que ha visto cómo la casa donde nació y vivió antes de casarse se ha convertido en un barrizal. También Josefa Rodríguez, junto a sus hijos y nietos, llora mientras retira barro y escombros. Muestra la ropa que aún quedaba de su madre, hoy hecha trizas. Sus hijos, vecinos de Alcanar, han perdido el coche y tienen los bajos de su casa en condiciones similares.

Los bomberos trabajan en la extracción de un vehículo arrastrado hasta el mar en Les Cases d'Alcanar. Tjerk Van der Meulen

Está previsto que el president Pere Aragonès visite la zona. “Que traigan mucho dinero, porque esto de las visitas ya nos lo conocemos, vienen con bombo y platillo y luego se olvidan de nosotros”, imploran muchos restauradores del paseo marítimo de Les Cases de Alcanar, este jueves derruido por completo.

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