Tenía tantas identidades como mujeres lograba seducir en la red. Decía llamarse Álvaro, Pablo Angosto, Albert Planas... y, según aseguraba en Tinder y Badoo, era abogado, empresario, inversor en bolsa y cirujano plástico. Pero, en realidad, Albert Cavallé, el joven de Barcelona condenado por estafa al menos en diez ocasiones, cuatro de ellas con sentencias firmes que suman 3 años y nueve meses de prisión, es un "embaucador" de mujeres, de las que "se aprovecha" para "obtener beneficios económicos", según el escrito de la fiscal al que ha tenido acceso CASO ABIERTO, canal de investigación y sucesos de Prensa Ibérica.

Cinco de esas mujeres lo sentarán en el banquillo de los acusados de la Audiencia de Barcelona, el próximo 23 de febrero. Tanto la acusación como el ministerio público piden para él nueve años y diez meses de prisión, la pena más alta hasta ahora, por un delito continuado de estafa, otro de hurto y dos delitos de obstrucción a la justicia.

Dinero bloqueado

"Lo conocí en mayo de 2017 en Badoo. Se presentó como un reputado cirujano, hijo del propietario de la clínica Planas de Barcelona, de cirugía estética. Me dijo que tenía cuentas en Panamá y hacía muchos viajes a ese país". Con ese perfil, "para aparentar solvencia", el llamado 'estafador del amor' logró convencer a una chica catalana, con la que "inició una falsa relación sentimental", para que le prestara 51.000 euros, según el escrito de la fiscalía.

Cavallé solo se valió "de los típicos engaños que menudean en las aplicaciones de dating para conseguir intimar con cuantas más mujeres mejor", según su abogado

Aquellos meses, los medios de comunicación informaban del escándalo de 'los papales de Panamá'. Cavallé persuadió a la mujer de que él era uno de los afectados, afirmó que "tenía una gran cantidad de dinero bloqueada en Panamá" y necesitaba efectivo.

"Para dar mayor credibilidad a su historia", el joven le enseñó un email con información de "un supuesto vuelo privado" que iba a realizar al país centroamericano. Prometió que le devolvería el dinero en cuanto le desbloqueasen las cuentas e incluso firmó un documento reconociendo la deuda con ella.

Hoteles de lujo

La mujer, engañada, entregó 51.000 euros al que ella pensaba que era su novio. Una cantidad que, al parecer, fue insuficiente para Cavallé, porque "aprovechando su estancia en casa de la víctima, se apoderó también de la tarjeta VISA y el código pin de la madre de la denunciante" e hizo compras por valor de 3.496,51 euros, de acuerdo con la fiscal.

La mentira de los papeles de Panamá sirvió al estafador para lograr que otra mujer, a la que conoció en junio de 2017 e invitó a pasar unas noches en el Hotel Barcelona Princess para aparentar solvencia, le entregara 10.500 euros.

Billetes de 500 euros

A la vez que estafaba, presuntamente, a estas dos mujeres, Cavallé hizo lo mismo con una tercera chica a la que conoció por la red de contactos POF y a la que arrebató 1.803,48 euros, sostiene el Ministerio Público. Ante esa otra víctima, él dijo llamarse Albert Planas, tener nacionalidad andorrana y ser "hijo de una familia de millonarios", dueños de la clínica estética.

A ella, el joven catalán "le hizo creer que tenía gran cantidad de billetes de 500 euros, pero no podía cambiarlos" y le pidió mil euros. Cuando la mujer se los dio, Cavallé "le enseñó un pantallazo de la supuesta transferencia que decía haberle hecho con la devolución", pero que jamás llegó a realizar.

Cavallé, durante una de sus visitas a los juzgados.

Bolso revuelto

Unos días después, la mujer descubrió el engaño. Tras tener varios encuentros en su casa con Cavallé, en el barrio barcelonés de Gracia, echó en falta 500 euros en efectivo y encontró su bolso revuelto, con su DNI y su tarjeta de crédito cambiados de sitio. Entonces, recibió un SMS en su móvil informándole de que el Hotel BCN Montjuic había cargado a su cuenta 303,48 euros por la reserva de una habitación que ella nunca disfrutó.

Con la tarjeta de otra mujer, que lo conocía por el nombre de Álvaro, Cavallé pagó 202,42 euros por una habitación en el Hotel Catalonia Paseo de Gracia el 22 de junio de 2017. La reserva, realizada en Booking, la hizo a nombre de un tal Pablo Angosto Pallares, el nombre con el que se bautizó para conquistar a su siguiente chica.

En situación irregular

La quinta mujer que lo acusa en este juicio es extranjera y estaba en situación irregular en España cuando conoció a Cavallé en POF en noviembre de 2015. Después de varias citas, el joven, que fingió ser abogado, ser hijo del dueño de la Clínica Planas y de una directora de una sucursal de La Caixa, "le hizo creer que tenía amigos en el Ministerio de Madrid y solucionaría sus problemas".

La chica le dio 1.000 euros para que le abriera una cuenta en el banco de su madre y otros 2.000 euros para que le consiguiera el NIF español. Entonces, Cavallé la bloqueó en Whatsapp y se esfumó.

Veinte mujeres

Como ya hizo en otros juicios (casi veinte mujeres lo han denunciado estos años), el joven reconoce haber mantenido relaciones con las cinco denunciantes, pero niega haberlas estafado. Según el escrito de su abogado, David Sans, "el señor Cavallé entabló relación con algunas de las denunciantes valiéndose de los típicos engaños que menudean en las aplicaciones de dating a fin de conseguir intimar con cuantas más mujeres mejor".

Tras ser denunciado por sus exnovias, Cavallé amenazó a una de ellas: "Cada vez vivo más cerca de tu casa"

Cavallé asegura que "durante el desarrollo de aquellas relaciones más o menos estables, consiguió alguna entrega de dinero por parte de ellas de forma absolutamente voluntaria".

"En la cárcel, amigos míos te esperan"

El joven también está acusado de dos delitos de obstrucción a la justicia porque amenazó a dos de sus exparejas cuando lo denunciaron e intentó que retiraran la acusación contra él: "Jajajjaja… cateta… pim pam pim pan… eres peste... ya los jueces no os creen… aparte lo han puesto en delito leve… (...). En la cárcel amigos míos te esperan… no tenéis nada, ni transfers, nada, todo palabra, etc", escribió por whatsapp el 24 de noviembre de 2018 a una de las chicas.

Unos días después, se presentó en la casa de otra mujer, en Barcelona, la esperó en la puerta y le dijo: "Mañana tengo tu juicio. La verdad, no esperaba que me denunciaras. Podrías retirar la denuncia y te pagaré". Ella se negó y entonces Cavallé "cambió su tono y le advirtió": "Pues ya nos iremos viendo, cada vez vivo más cerca de tu casa".