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Sucesos

¿Qué le pasó al policía nacional José Tacoronte antes de morir?

La familia sigue 30 años después buscando la verdad del fallecimiento del agente de Gáldar, cuya investigación estuvo marcada por anomalías

José Tacoronte Díaz.

José Tacoronte Díaz. / La Provincia

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Javier Bolaños

Javier Bolaños

Gáldar

Este año se cumplen 30 años de la aparición del cadáver del policía nacional de Gáldar José Tacoronte Díaz. Su fallecimiento ha estado en un halo de sombras, en el que se mezcla el inicial argumento de que falleció al despeñarse de forma fortuita con su bicicleta junto a los túneles de Silva de Guía, y la investigación posterior de la familia que avala la tesis de una muerte violenta ajena a la simple caída, tras la exhumación de su cadáver y pruebas forenses que apuntan anomalías en el caso. Los familiares quieren llegar hasta el final a pesar del tiempo transcurrido, y manejan la teoría de que detrás de su suceso pudo estar un entramado corrupto de compañeros policías vinculados al mundo de la droga desde el puesto de trabajo que compartían en el Aeropuerto de Gran Canaria. De momento, buscan que el caso siga vivo en los juzgados. 

José Tacoronte desapareció de su domicilio en el barrio de Rojas de Gáldar el 20 de julio de 1995, tras salir de su casa con la intención de hacer un recorrido en su bicicleta de montaña por Guía, Moya y Bañaderos (Arucas)

San Felipe

Equipos policiales y particulares lo buscaron durante días, pero no sería hasta el 22 de agosto cuando fue encontrado su cuerpo sin vida en un profundo corte próximo al Barranco del Calabozo, en la trasera de los túneles de Silva y de cara a San Felipe. 

La tesis oficial es que fue un accidente. Pero los familiares no las tenían todas consigo. Incluso, en aquella época muchas personas de la zona se cuestionaban esa versión, ya que el funcionario se había accidentado en un camino abrupto y bastante retirado de la carretera.

La bicicleta de Tacoronte.

La bicicleta de Tacoronte. / LP / DLP

Todo esto llevó a la familia a buscar más allá de la primera conclusión. Y logró que la Audiencia Provincial de Las Palmas autorizara en 2018 la exhumación del cadáver de José Tacoronte Díaz, depositado en un nicho del cementerio de San Isidro de Gáldar. Los resultados de la autopsia han dejado más sombras que luces al caso.

Entre otras razones, porque se ha acreditado que no existe una autopsia original al cadáver. En el acta notarial de la exhumación el forense incide en la circunstancia de que el cuerpo conserva una idéntica posición a la reflejada en las primeras fotos realizadas del cuerpo, por lo que deduce que apenas lo movieron en su primer análisis y que se trató de un mero reconocimiento inicial, externo. 

A esto se suma que el ingeniero técnico dictamina que la causa de los daños de la bicicleta radican normalmente en impactos frontales de consideración.

La documentación

No es la única duda que deja el caso. La familia detalla que en la diligencia realizada por la Guardia Civil (como encargada del caso) el 23 de agosto de 1995 se detalla que se personaron en el lugar miembros de la Policía Nacional y se llevaron la bicicleta, riñonera y documentación, alegando haber recibido órdenes concretas del Jefe Superior de Policía. Esto, señala, «en un claro ejemplo de intoxicación del lugar de los hechos por parte de los mencionados miembros del Cuerpo Nacional de Policía y de intromisión en la investigación, sin que identificaran a los mismos lo cual constituye una flagrante violación de las garantías del procedimiento».

«Hubiese resultado un crimen perfecto, si el informante no me da la noticia de que no se hizo la preceptiva autopsia»

A su vez, en las diligencias no hacen referencia de la existencia de un vídeo. Y se habla de declaraciones de un taxista de la parada de Monte Lentiscal que había afirmado que había llevado a un policía a Tejeda. A su vez, «El informe de la supuesta autopsia lo firma el forense, y supuestamente no la redacta el Sr. forense. Dicen que en presencia del Juez, pero el Juez el día de la firma estaba de vacaciones». Y toma declaración el instructor, pero luego no es su firma.

Traslado a Tenerife

La familia entiende que estas y otras situaciones confirman la existencia de anomalías en la investigación, y trasladan el caso a otra opción, como es una posible venganza. ¿El motivo? Tacoronte había pedido su traslado a Tenerife porque había detectado situaciones ‘oscuras’ en su trabajo en Gando. 

 «Sabemos que cuando José Tacoronte Díaz iba a trabajar en el turno de noche, algunas veces llegada luego a casa porque le decían que esa noche no le tocaba hacer el servicio porque había pocos vuelos o ninguno. Esto le mosqueaba. Decía que algunos compañeros eran corruptos, por lo que iba a solicitar traslado a Playa de las Américas de Tenerife o para la U.I.P. en el Puerto de Las Palmas. Y días después desaparece», según la familia.

Caso Jara

No en vano, la Audiencia Nacional condenó por narcotráfico en mayo de 2001 (seis años después de su muerte) a policías que trabajan en el Aeropuerto de Gran Canaria, por facilitar el paso a ‘mulas’ con droga provenientes de Sudamérica. Se trata del llamado ‘Caso Jara’, que tuvo una gran repercusión en la época por los implicados en el tráfico de drogas, entre ellos altos cargos.

La familia rechaza que el fallecimiento se debiera a un accidente fortuito o a un suicidio, por lo que busca solicitar la reapertura de la causa que está en el Juzgado de Instrucción 2 de Guía.

¿En qué se sustenta que el funcionario que trabajaba en el control de pasaporte fue asesinato? El criminólogo contratado por la familia expone, tras las últimas pruebas que «Esto no es ni un suicidio, ni un accidente, es una muerte, desde mi punto de vista un asesinato, aunque lo mínimo sería un homicidio, que obviamente habría que intentar reaperturar». El forense dijo que esto era una muerte por politraumatismo, y erró. Porque no es un politraumatismo asociado a una caída, sino un único traumatismo, un golpe en la cabeza, fuerte, con un objeto contundente que ha golpeado de arriba hacia abajo en la cabeza directamente, en el hueso parietal, que es lo que mató a Tacoronte. 

Un momento de la exhumación del cadáver, en el cementerio de San Isidro de Gáldar.

Un momento de la exhumación del cadáver, en el cementerio de San Isidro de Gáldar. / LP / DLP

En el escrito del abogado solicitando la reapertura de las diligencias previas e inhibición en favor de la Audiencia se detalla que «Resulta obvio de que los datos extraídos de la autopsia practicada durante la exhumación del cuerpo sin vida de don José Tacoronte Díaz, el que las lesiones traumáticas encontradas no son compatibles con una precipitación accidental o suicida desde el Puente de Silva hasta los cauces del barranco del Calabozo, hallando fracturas craneoencefálicas de gran intensidad que no correlacionan con el lugar de los hechos, y, por otro lado, no observando fracturas de huesos largos en pies o brazos que hubieran quedado tras una precipitación de estas características (las únicas fracturas de huesos largos se observan en costillas)», habiendo sido la autopsia médico legal practicada en su día incompleta y defectuosa, limitándose a un análisis externo y superficial del cadáver, sin obviar los evidentes errores de interpretación debido a la posición del cadáver en la mesa de autopsia, la que se creyó era la que presentaba en el escenario de los hechos, inclinándose el perito hacia una acción homicida por una agresión con objeto contundente, manifestando concretamente en sus conclusiones finales que la etiología de la muerte de Tacoronte Díaz se considera violenta y sospechosa de criminalidad, no siendo compatibles las lesiones traumáticas evidenciadas en los restos óseos con una etiología suicida o accidental. En este sentido, señala que el juzgado de Guía no es el competente para actuar en la causa, al presuponerse una conexión entre su fallecimiento y el tráfico de drogas por el que fueron condenados varios de sus compañeros, en el Aeropuerto».

Autopsia

«Hubiese resultado un crimen perfecto, si el informante no me da la noticia de que colegas de mi hermano conversaban de que no se formalizó la preceptiva autopsia», según su hermano, Cristóbal, que tampoco descarta recurrir a la justicia europea si no se le sigue haciendo caso en la Isla.

 «El objeto es reclamar justicia para este policía y poner de relieve la corrupción del ‘narco régimen’ y de paso honrar la memoria de José Tacoronte Díaz, quien no se dejó corromper y pagó por ello con su vida, resultado de muerte homicida, producto de una conjura de corrupción policial». Y añade que «estamos ante un caso complejo, con pruebas manipuladas, escenas simuladas, sospechosos que condenados quedan en libertad, por ser absueltos. Episodios que en su día ocuparon los focos de los medios y que con el tiempo se fueron desvaneciendo sin que la justicia actuara para lograr dar con los culpables y esclarecer lo ocurrido». 

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