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«Roberto era un espíritu libre»

«Tranquilo, valiente e independiente», así definen los padres del joven Roberto Torres Pastor, natural de Arinaga, que fue la víctima de un crimen en Francia

Unos 300 vecinos de Soyons, población donde falleció Roberto Torres, realizaron una marcha y un homenaje al joven. | | FRANCE BLEU

El dolor, consternación y enfado sienten y arrastran cada día José Ramón Torres y Nieves Pastor, como toda su familia, por la «inesperada e injusta» pérdida de su hijo Roberto Torres Pastor, quien falleció el pasado día 7 de octubre en la localidad de Soyons, en el departamento de Ardeche, en Francia, como víctima de una muerte violenta. El autor de los golpes que le propinó al grancanario cuando dormía se llevó su cartera y su documentación de identidad. «No se lo merecía, en absoluto», resaltó la madre. Un vecino lo descubrió con vida en un camino, pero falleció horas después en el hospital. La investigación de este trágico suceso la realiza la Policía Judicial de Valence, al tiempo que se encuentra bajo secreto de sumario.

«Nuestro hijo era un espíritu libre, además de tranquilo, valiente, independiente, trabajador y que nunca se metía con nadie. Le encantaba conocer países, hablaba inglés. Tenía una pasión por el deporte, en especial por la natación y la bicicleta. Comenzó el proyecto de cicloturismo que él quería hacer». De esta manera definieron y describieron los progenitores de Roberto Torres Pastor, que tenía 27 años -no 28, como se publicó, ya que nació en diciembre-. Además, de que era natural y criado en Arinaga, donde residen sus padres y parte de su familia, en el municipio de Agüimes, y no de la capital grancanaria.

«Programó hacer 2.100 kilómetros como clicloturista por rutas seguras», destaca la madre

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Los padres están «indignados» por la aparición de algunos datos erróneos o que se publicaron en periódicos franceses antes de que ellos mismos los supieran. «Su cara no estaba destrozada, ni desfiguraba, como leí en un periódico. La vimos en el reconocimiento», aseguró Nieves Pastor.

Respecto al viaje que pretendía hacer Roberto Torres como cicloturista, era entre Ámsterdam (Países Bajos) y Granada, lo que suponía circular algo más de 2.100 kilómetros. Confiaba llegar a lsla en noviembre, y estar una temporada con los padres, su hermano Raúl, de 34 años, como con el resto de familiares y amigos. Además, quería aprovechar para hacer realidad varios proyectos en Gran Canaria, como la obtención del carné de primera de camión.

«Mi hijo programó ese proyecto por lugares seguros y no peligrosos. Dormía en un camping u otros sitios adecuados. Casi cada día me mandaba fotos -a través del wasap-. Comenzó sobre el día 10 de septiembre en los Países Bajos. El día 16 ya estaba en Bélgica. Sobre el día 25 ya se encontraba en Boulogne-sur-mer [en Nord-Pas-de-Calais] y días más tarde a la altura de París, para luego pasar por la ciudad de Dijon [Bourgogne-Franche-Comté]. Me contaba cómo le iba. A veces le llovió, y se resguardaba», relató Nieves Pastor, quien con su hijo conversó también sobre la erupción que estaba ocurriendo en La Palma desde el día 19 de septiembre.

A parte de la aventura como cicloturista, Roberto hizo antes otras con sus ahorros, como estar de mochilero en Granada; trabajar unos nueve meses en los Países Bajos en una empresa dedicada a la entrega de la paquetería; y participar en una recogida de melones en Francia, entre otras.

Agradecidos

Los padres del joven agüimense estuvieron unos días en el lugar donde ocurrió su trágica muerte, en la localidad de Soyons. «Estamos muy agradecidos por cómo nos trató el cónsul español, como todos los policías. Muy bien, y estuvieron día y noche con nosotros, como muy bien nos atendió y ayudó la traductora. El cónsul, campechano, es una bella persona», destacó José Ramón Torres.

Esta pareja confía ciegamente que la Policía «hará un buen trabajo, y atrapará al culpable, a quien mató a nuestro hijo, tarde lo que tarde», apuntó el padre.

Así, los padres de Roberto están muy agradecidos con los vecinos del pequeño pueblo y municipio de Soyons, que se halla rodeado de naturaleza y de senderos por donde circulan paseantes y ciclistas. «Allí nunca había pasado algo así [un crímen]», comentaron los progenitores. Dicha población francés tiene previsto declarar a Roberto Torres Pastor como hijo adoptivo. Unos 300 vecinos realizaron el pasado sábado una marcha blanca y un homenaje por el cicloturista fallecido.

Finalmente, una misa funeral está prevista que tenga lugar el viernes día 29 de octubre en la iglesia Nuestra Señora del Pino, de Arinaga, parroquia donde Roberto fue bautizado. La incineración será antes con carácter privado,

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