Jinámar sigue de luto. El pasado martes, 19 de abril, un hombre, de 33 años, mató este martes a su abuela a puñaladas en su vivienda. Ha ocurrido en el barrio de Jinámar, en el municipio grancanario de Telde. Los hechos se produjeron al mediodía, cuando el hombre apuñaló a su abuela, de unos 86 años. Los hechos ocurrieron en la vivienda ubicada en la calle Lomo de las Brujas, en el citado barrio.

El presunto agresor fue su nieto, Enrique "el peluquero", de 33 años, quien perpetró el ataque con unas tijera de cocina de grandes dimensiones, tras protagonizar una violenta pelea con su padre minutos antes. Se da la trágica circunstancia de que el agresor se vio envuelto en una sangrienta pelea el pasado Viernes Santo, que acabó con una herida en la mano por un disparo de escopeta.

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Uno de los tiroteados en Jinámar mata a su abuela a puñaladas Juan Castro

“Es una putada, una cabronada lo que ha pasado y da mucha pena, porque el barrio no se merece estas cosas”, expresó Suso Santana, presidente del colectivo Entre Amigos a los micrófonos de COPE Canarias.

“Siempre nos toca y se habla gratuitamente de Jinámar, pero para hablar del barrio hay que estar aquí viviendo 45 años, cuando nos negaban el pan y la sal y no nos querían ni el municipio de Telde ni el de Las Palmas de Gran Canaria. Esto ha pasado aquí como podía haber ocurrido en La Paterna o la Feria”, cuenta.

‘Kike el peluquero’, el pasado viernes tras recibir el disparo en su mano. |

‘Kike el peluquero’, el pasado viernes tras recibir el disparo en su mano. | LP/DLP

“Es cierto que falta seguridad, hay inseguridad en las calles y se tienen que emplear a fondo, porque no se trata sólo de matar a una mujer o de peleas entre bandas, que esto parece México, es un problema de inseguridad”, dijo y remarcó que el miedo se haya instalado en sus vidas: “Parece que haya miedo en las calles y que no se pueda salir y eso es mentira. Hay que salir y hacer vida rutinaria”, declaró.

Sobre la muerte de Sara Mújica a la que conocía dice que “es un duro palo para sus familiares y para sus amigos. No me lo creo hasta que no la vea. Sara tenía muchísimos amigos por su forma de ser”, explicó, al tiempo que confesó no haber detectado un ambiente conflictivo en su familia: “Nunca vi un entorno familiar diferente ni detecté problemas y conozco muy bien a muchos de sus familiares y, aunque los hubiera, Sara los convertía en cosas diferentes”.