Juan Betancor acogió a Antonio en su casa después de que este último se quedara sin trabajo ni pareja

El letrado, de 72 años, no pudo superar las graves heridas que padecía en el 80% de su cuerpo | La Guardia Civil investiga si el homicida sufrió un brote psicótico

Reconstrucción de la muerte de Juan Betancor

El exinspector jefe de la Policía Nacional y abogado Juan Betancor González, de 72 años de edad, falleció en la mañana de ayer en el Hospital La Paz de Madrid debido a las graves quemaduras sufridas el pasado domingo cuando un empleado que le mantenía una finca suya en Santa Brígida, identificado como Antonio y de nacionalidad caboverdiana, le prendió fuego y lo encerró en un aljibe. El autor, que confesó los hechos, fue trasladado en la tarde de ayer al terreno donde ocurrieron los hechos y durante la mañana de hoy será puesto a disposición de la autoridad judicial como presunto autor de un delito de homicidio.

La Policía Judicial y la Policía Científica de la Guardia Civil continúa con la investigación para conocer los motivos que hicieron a Antonio prender fuego a Juan Betancor y después encerrarlo en un depósito. Durante algo más de dos horas, el detenido reconstruyó ayer los hechos ante los agentes y la comitiva judicial en la finca de Gamonal Alto donde ocurrieron los hechos. Antonio llegó en el interior de un coche patrulla de la Guardia Civil, con los cristales tintados, que sobre las siete de la tarde lo devolvió a los calabozos de la Comandancia de Las Palmas.

La víctima acogió al autor en su casa después de que este último se quedara sin trabajo ni pareja

Las primeras pesquisas apuntan a que el homicida pudo sufrir algún tipo de brote psicótico que le hiciera perder la ruptura de la realidad. Esto le pudo derivar en, primero, amenazar tanto a la víctima como a su esposa. Primero lo hizo, presuntamente, con un cuchillo de grandes dimensiones con el que consiguió encerrar a la mujer en el interior de una habitación. Esta última consiguió salir por una ventana de pequeñas dimensiones y abandonar la finca para pedir ayuda porque Antonio iba a matar a su marido.

Los investigadores tratan de determinar si el crimen fue premeditado puesto que también existe la hipótesis de que comprara gasolina con el único objetivo de rociar a la víctima y prenderle fuego. Las pesquisas apuntan a que el abogado fue el que se introdujo en el aljibe al verse rodeado de llamas y que el homicida decidió tapar el depósito, cuya entrada tenía apenas medio metro de ancho y de largo, con diversos objetos para así evitar que pudiera salir del interior y falleciera ahogado.

El trabajador Antonio abandonó de forma tranquila la finca. Antes, incluso, se encargó de cerrar con llave todas las puertas. Fue una patrulla de la Policía Local de Santa Brígida la que lo localizó a unos 600 metros de la vivienda, en la que estaba acogido el homicida por la familia desde hacía 17 años. En un primer momento admitió que había prendido fuego al letrado. Otra patrulla del mismo cuerpo municipal consiguió localizar a la mujer del abogado, quien le guió hasta la finca. Ya en el interior, las dos policías y la mujer rastrearon las diferentes dependencias hasta que escucharon la voz de Juan Betancor pidiendo ayuda desde el interior del aljibe. Entre las tres mujeres consiguieron rescatarlo con vida, aunque ayer se confirmó su muerte en el citado hospital de la capital de España adonde había sido evacuado en un avión medicalizado el mismo domingo.

Juan Betancor era natural del barrio capitalino de La Isleta, donde residía su familia al dedicarse su padre a diversas actividades portuarias. El exinspector de policía José Luis Sebastián recordó ayer en el programa de televisión Buenas Tardes Canarias que ingresó en el cuerpo de la Policía Nacional en 1972 dentro de la Unidad de Estupefacientes. A finales de aquella década participó en un programa educativo que consistía en acudir a los colegios de la capital grancanaria para dar charlas a los niños sobre los problemas de las drogas. En 1978 empezó los estudios de Derecho en la Universidad Nacional de Educación a Distancia (Uned). Para ello, pidió un traslado a la oficina de denuncias.

Ya con el título universitario, solicitó una excedencia y se colegió como abogado en 1983, por lo que llevaba 39 años ejerciendo, la mayoría de ellos al frente de su propio despacho situado en La Isleta. Durante estas casi cuatro décadas se convirtió en un abogado mediático al estar presentes en importantes juicios, sobre todo relacionados con temas de narcotráfico y también de homicidios, como el del conserje del Cabildo de Gran Canaria que fue asesinado por dos jóvenes y que se encargó de defender al principal acusado. Era fácil identificarlo puesto que siempre acudía a los juzgados con una pajarita y un sombrero.

Aunque residía en La Isleta, decidió adquirir un terreno rural en Gamonal Alto donde construyó una vivienda provista de piscina o una pequeña cancha de fútbol para que jugaran sus dos hijos durante los fines de semana. En este terreno era donde vivía el caboverdiano Antonio, que desde hacía 17 años dormía en uno de los edificios y se encargaba del mantenimiento. Ambos se conocían desde hacía décadas. Antonio trabaja en la empresa portuaria Fransari y cuando perdió su trabajo y se separó de su pareja sentimental, Juan Betancor decidió acogerlo en la finca de Santa Brígida, señaló José Luis Sebastián.

El arrestado será puesto hoy a disposición del juzgado de guardia de la capital

El crimen cogió por sorpresa tanto a la familia del fallecido como a los residentes de este pequeño barrio satauteño. Quienes lo conocen hablan de Antonio como una persona servicial, que se ofrecía para ayudar a cualquier vecino y que se había integrado muy bien tanto en Gamonal Alto como en la cercana población de El Madroñal, adonde acudía con asiduidad.

La Guardia Civil pondrá al arrestado a disposición del Juzgado de Instrucción número 8 de Las Palmas de Gran Canaria durante la mañana de hoy como presunto autor de un delito de homicidio.