El mafioso irlandés El Monje, líder del sanguinario clan de los Hutch, detenido en Lanzarote
Gerry Hutch, de 61 años, está investigado por presunto blanqueo de capitales
La guerra entre su banda y la de los Kinahan, rivales desde 2015, deja una veintena de muertos en España y Dublín

Agentes de la Guardia Civil durante la operación y el detenido Gerry Hutch (arriba a la derecha). / Foto de la operación: David Merino/La Voz de Lanzarote | Foto de Hutch: The Irish Times
Conducción temeraria, asalto, robo, hurto, tráfico de drogas, posesión de armas de fuego... Y asesinato. Son los presuntos delitos que constan a las espaldas de Gerry Hutch, mafioso irlandés de 61 años y líder del clan de los Hutch, una de las organizaciones criminales más sanguinarias de su Irlanda natal. Si no la que más. Junto a los Kinahan, sus grandes rivales, se disputaban el control del territorio.
A un lado, Hutch, conocido como El Monje; al otro, su antiguo amigo, Christopher Kinahan, llamado El Padrino irlandés. Y en medio de ellos y, de su fuego cruzado, la guerra de sus mafias que dejó solo entre 2015 y 2018 una veintena de muertos en Irlanda y en la Costa del Sol. ¿El detonante? La ejecución en Málaga hace nueve años de Gary Hutch, de 34 años, sobrino de El Monje. Este miércoles el mafioso volvió a ser engrilletado, esta vez, en Lanzarote, acusado presuntamente de lavado de dinero
La historia de Gerry -antes de convertirse en El Monje- está vinculada a la delincuencia desde la infancia. A los diez años se introduce en el mundo del lumpen. «No tuve elección. Tenías que meterte en el crimen para alimentarte», dijo en una entrevista en televisión en 2018. Con solo 15 años pisó la cárcel por primera vez, definida por él como «la universidad de criminales».
Gerry formó parte, cuando no era más que un adolescente, de la banda Bugsy Malone, que posteriormente daría pie a la película. La realidad, en este caso, superó a la ficción y, de chico de un barrio humilde que robaba en tiendas saltando por encima de los mostradores, se convirtió en temido gángster. Cuando cumplió la mayoría de edad acumulaba más de una treintena de condenas por conducción sin carné, asalto, robo, hurto y un largo etcétera.
Robo millonario
Pero el punto álgido de su carrera -en cuanto, al menos, a robos se refiere- llegaría entre 1980 y 1995. La Garda Síochána (Policía irlandesa) siempre lo vinculó al robo del depósito de divisas Brinks Allied, en el norte de Dublín, en 1995. Lo consideraban el autor material de un atraco en el que una pandilla se llevó tres millones de libras esterlinas en solo diez minutos, pero él nunca reconoció los hechos.
Llegó a admitir que era un «delincuente convicto» pero que su dinero provenía de transacciones inmobiliarias y no de robos. En total se cree que pudo acumular hasta 40 millones de libras en actividades delictivas. En ese momento, convertido en protagonista de la crónica negra irlandesa, se gana el apodo que mantiene en la actualidad, El Monje, por su estilo de vida «disciplinado y metódico».

Dos vehículos con las matrículas tapadas por la Guardia Civil este miércoles. / Foto: David Merino/La Voz de Lanzarote
De su vida poco se sabe hasta 2015, más allá de que fundó una empresa de limusinas y que vivía en un lujoso barrio junto a su familia. Además, era un amante de la Costa del Sol y de Canarias. Su residencia se movía entre Dublín, Málaga y Lanzarote.
No está claro en qué momento El Monje comenzó a formar parte del clan Kinahan, liderado por uno de sus mejores amigos, Christopher, ‘El Padrino’. Los Kinahan están considerados una de las organizaciones criminales más poderosas del planeta: droga, armas, blanqueo..., son supuestamente sus especialidades. Estuvieron acusados de controlar el mercado europeo de la cocaína y el contrabando de armas. La Costa del Sol era una de sus zonas de operaciones.
Pero la buena relación saltó por los aires en 2015. El 24 de septiembre de ese año, al menos dos hombres con la cara tapada con pasamontañas entraron en la urbanización Ángel de Miraflores, en Mijas (Málaga), buscaron a Gary Hutch -sobrino de El Monje-, lo localizaron en el aparcamiento, lo persiguieron por las zonas comunes y le dieron alcance en el jardín. Junto a la piscina, uno de ellos le descerrajó hasta quince tiros. Una vez cayó al suelo, lo ejecutó con dos tiros en la cabeza.
El Monje abandonó su retiro en Canarias, donde estaba entonces, y culpó desde un primer momento a los Kinahan, clan para el que supuestamente también trabajaba su sobrino asesinado. La contienda comenzó. Fue el inicio de los Hutch contra los Kinahan, dos mafias enfrentadas. En Dublín en ese momento los medios de comunicación temieron «una guerra sangrienta». Y no se equivocaron. Como represalia a este crimen, entre febrero y agosto de 2016 se produjeron en Irlanda y España siete asesinatos; dieciocho hasta 2018. Era para ellos una cuestión de honor y protección a la familia. Ojo por ojo.
El suceso más salvaje ocurrió en el Hotel Regency en febrero de 2016: sicarios disfrazados de policías irrumpieron con fusiles de asalto durante una velada de boxeo en la que participaba uno de los Kinahan, hijo del líder, a quien se cree que buscaban, pero se equivocaron y terminaron con la vida de un hombre de 50 años que recibió seis impactos de bala. La Garda creía que tras el crimen estaba El Monje que pasó cinco años en paradero desconocido, hasta que fue localizado en Fuengirola (Málaga) en 2021. El año pasado, lo absolvieron del asesinato.
Carrera política
Desde entonces, se ha movido entre Lanzarote y Dublín. Hace solo cuatro días su entorno anunció su intención de presentarse a las elecciones de la capital irlandesa para derrocar a la líder del Sinn Féin, principal partido republicano irlandés y brazo político del IRA, pero una nueva detención el miércoles frustra su carrera política.
El Monje fue arrestado en su casa en Lanzarote al mismo tiempo que se registraba su vivienda en Clontarf, Dublín. Está investigado presuntamente por crimen organizado y blanqueo de capitales. No se descartan más delitos. El diario irlandés The Irish Times apunta a que el delito podría estar vinculado a presuntas estafas a jubilados irlandeses en la Isla, algo sobre lo que ya se puso el foco en 2022. El caso se encuentra bajo secreto de sumario.
Lo que sí se sabe es que en Lanzarote se realizaron más de media docena de registros en Arrecife, Puerto del Carmen y Playa Blanca. Allí El Monje disfrutaba, como un turista más, de los karaokes. En solo 24 horas pasó de cantar y divertirse a estar con los grilletes en el calabozo. Una vez más.
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