Seguridad
Una mujer de Arucas se ve obligada a convivir con un perro que la atacó
La víctima estuvo a punto de perder un dedo de la mano y fue operada v El animal está en cuarentena en el mismo edificio por falta de espacio municipal

Entrada al edificio en el que sucedió el ataque. / LP / DLP

Una mujer sufre el ataque de un perro considerado potencialmente peligroso que casi le amputa el dedo de una mano, por el que requirió una operación quirúrgica de urgencia, y se ve obligada a convivir con el animal en el mismo edificio en el que reside su dueña, en Hoya de San Juan, en Arucas. Pese al temor que se repita la situación, el can se mantiene en cuarentena en el inmueble, bajo el argumento municipal de que carece de espacio para alojarlo.
El ataque se registró poco después de las seis de la tarde del día 15 de febrero, cuando la víctima regresaba a su domicilio en la calle Huelva con su golden retriever. En ese momento se escaparon dos pitbull aprovechando que la puerta de la casa de una vecina estaba abierta. Uno de ellos atacó a la estudiante de posgrado de 28 años, mordiéndole uno de los dedos de la mano derecha que le produjeron heridas sangrantes, hasta casi amputárselo.
Con posterioridad atrapó por el cuello a su mascota y la arrastró hasta la calle, aunque no le causó lesiones significativas. El ataque causó un gran revuelo en la calle, mientras los presentes trataban de separar a ambos perros.
Al parecer, y tras llamar al teléfono de urgencias 112 del Gobierno de Canarias, no había ambulancias disponibles en ese momento, por lo que la víctima acabó en un vehículo particular yendo al hospital Dr. Negrín de Las Palmas de Gran Canaria.
El parte médico detalla lesiones cutáneas en la mano derecha como consecuencia de las mordeduras y fracturas musculares. En este caso, los médicos atendieron el desprendimiento de la piel de la uña y la fractura de la falange del dedo.
Tras ser operada, la mujer regresó esa misma noche a su domicilio tras recibir el alta domiciliara, aunque quedó pendiente de una cirugía plástica para tratar de recomponer el dedo de las lesiones.
Pero el problema no acabó ahí. Pese a su deseo de que desaparezca de su presencia, por el temor a que este animal considerado potencialmente peligroso por su raza vuelva a actuar de la misma forma, tanto con la afectada como con el resto del vecindario, el can sigue en la misma vivienda, con la intranquilidad que eso les causa.
El argumento recibido por responsables municipales es que el perro está en cuarentena, pero que como el Ayuntamiento de Arucas carece de espacio para alojarlo permanecía con sus dueños. De ahí que se cuestionen si en estos casos debe ser la víctima la que debe decir si quedarse, o bien irse.
La familia desconoce pese al tiempo transcurrido el informe que evaluará la conducta del can, añadiendo que de facto no se le comunicarán las conclusiones, salvo que se registre la petición.
Además, apunta que el animal pudo haber tenido ya problemas de conducta. «¿De verdad el Ayuntamiento sabiendo que dejan al pitbull en la misma casa donde vive la víctima no tiene un espacio para que cumpla la cuarentena? ¿Es la víctima la que tiene que abandonar la casa porque su agresor está en el piso de abajo?».
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