El juez envía a prisión por asesinato a la mujer acusada de ahogar a su bebé en el mar en Las Palmas de Gran Canaria
Richely Petri G. L. acabó con la vida de su hija, de 20 meses, en un charco en el barrio de San Cristóbal y deambuló hasta Hoya de la Plata con la menor en brazos

Barrio marinero de San Cristóbal en Las Palmas de Gran Canaria / Andrés Cruz
El Juzgado de Violencia contra la Infancia de Las Palmas de Gran Canaria ha ordenado este lunes el ingreso en prisión por un delito de asesinato con alevosía de la mujer que fue detenida el miércoles por la noche por ahogar a su bebé, una niña de 20 meses. La acusada puede enfrentarse a la pena de prisión permanente revisable.
Según ha informado el Tribunal Superior de Justicia (TSJC), el juez que ha asumido el caso ha tomado esta decisión tras interrogar a la detenida, Richely Petri G. L., venezolana de 29 años que fue detenida el miércoles tras presuntamente ahogar a su hija en la costa del barrio de San Cristóbal. El magistrado le imputa un delito de asesinato con alevosía y ha decretado el ingreso en prisión provisional.
El crimen, avanzado por LA PROVINCIA/Diario de Las Palmas, ocurrió el miércoles por la noche. La Policía Nacional, en torno a las 22 horas, recibió un aviso acerca del fallecimiento de una menor, de 20 meses. El cadáver de la bebé se encontraba en un parterre en el intercambiador de guaguas de Hoya de la Plata. Junto al cuerpo sin vida de la menor permanecía la madre, en una actitud completamente ida.

Entorno de Hoya de la Plata donde la Policía Nacional localizó a la mujer con el cadáver de su bebé / ANDRES CRUZ
A la zona se desplazaron agentes del grupo de Homicidios de la Policía Nacional, Policía Científica y sanitarios del Servicio de Urgencias Canario (SUC), que practicaron maniobras de reanimación a la niña, sin éxito, motivo por el que decidieron derivarla al Hospital Materno Infantil, a solo un kilómetro. Allí se confirmó el fallecimiento tras 45 minutos de intentos de reanimación.
Los agentes tomaron declaración en el enclave a varios testigos. Una de ellos aseguró que había observado a la autora caminando descalza, en actitud desorientada, "con la mirada perdida, en un andar lento y sin rumbo definido", consta en el auto de prisión. "Portaba en brazos a un bebé envuelto en una manta aparentemente dormido", dijo la testigo.
Ante la sospecha de que algo pudiera ir mal, se aproximó a la madre del bebé con otras personas. Al preguntarle si se encontraba bien, la ahora acusada "respondió de forma apenas audible, hablando muy bajo y sin mostrar una reacción clara a las preguntas que le formulaban".
La madre, a la Policía: "Se cayó al mar"
En ese momento, uno de los testigos levantó la manta que cubría al bebé y descubrió que expulsaba espuma por la boca y no respondía a estímulos, por lo que avisaron de emergencia al 112. Estos alertantes fueron los primeros en tratar de auxiliar a la menor.
"Se ha caído al mar", dijo Richely, de forma vaga, a la Policía cuando le preguntaron por lo ocurrido. No dio explicaciones concretas del lugar exacto ni de la forma en la que se produjo la supuesta caída. Tanto ella como la niña estaban completamente mojadas.
Ante este escenario, los agentes revisaron la zona. En el paseo Antonio Sánchez Fleitas localizaron en un charco un zapato perteneciente a la mujer. Luego, en una zona de rocas hallaron la otra deportiva. La acusada también fue evacuada al centro hospitalario para someterse a un examen médico.
La versión del padre de la bebé ahogada
Al hospital acudió el padre de la víctima y exnovio de Richely. Él aseguró que habían mantenido una relación durante tres años en Colombia, donde nació la niña, y que hace siete meses vivían en Gran Canaria. Hacía unas semanas que habían roto y que la convivencía había llegado a su fin, dijo, porque "se había deteriorado".
El padre de la menor afirmó que los días previos al asesinato había observado en Richely "comportamientos que le resultaban extraños": "Manifestaba ideas incoherentes, expresiones relacionadas con que la perseguían, escuchaba voces o veía sombras".
La madrugada del miércoles, casi un día antes del crimen, Richely le escribió por WhatsApp. "Los mensajes le resultaron preocupantes por su contenido y tono, apreciaba incoherencias y pensamientos que calificó como paranoides, motivo por el que le pidió que tuviera cuidado y protegiera a la niña", consta en el auto. Ya por la tarde, ella le hizo una videollamada con la niña en la playa.
No volvió a tener noticias de ellas hasta las 22.46 horas, cuando el presunto asesinato había ocurrido. En presencia policial y desde el hospital, la ahora encarcelada le dijo que la niña se le había caído al agua.
El relato de la acusada: "La niña abría y cerraba los ojos"
Por su parte, Richely aseguró a los agentes que esa mañana decidió ir en guagua con su hija hasta Maspalomas. Dijo que allí habían estado hasta las 18 horas, momento en el que regresaron a Las Palmas de Gran Canaria y se bajaron en la parada de San Cristóbal. Fue, afirmó, a un parque infantil con la menor y, posteriormente, a una zona de rocas donde había pequeños charcos.
"En ese momento, sintió un impulso que la llevó a coger a la menor por la cara, tumbarla boca arriba en uno de los charcos en los que el agua le llegaba por debajo de las rodillas", puede leerse en el documento judicial. Richely no supo precisar el tiempo en el que mantuvo a la menor dentro del agua. "Un rato", aseveró: "La niña abría y cerraba los ojos".
Luego, cogió a la menor y se desplazó hasta Hoya de la Plata, con la intención de coger una guagua para regresar a su domicilio. Fue entonces cuando se encontró con la testigo que dio el aviso.
En su declaración ante la Policía Nacional, Richely afirmó que hacía algún tiempo había tenido ideas suicidas. Por ese motivo, la evacuaron al Hospital Insular, donde la sometieron a una valoración médica y psiquiátrica. Pese a su relato, el informe emitido revela que "se encontraba tranquila y abordable, con un discurso lineal y coherente, sin alteraciones formales de pensamiento".
Sin alteraciones psíquicas
Las pruebas realizadas tampoco justificaron alteración de conciencia o comportamiento ni de la percepción. Dio negativo en consumo de drogas y no tiene antecedentes de patologías psiquiátricas. Lo que sí apreciaron los médicos fue "cierta indiferencia afectiva", consta en el auto.
Este lunes, tras prorrogar el sábado el plazo de detención, Richely ha pasado a disposición judicial. Tras su declaración el Ministerio Fiscal ha interesado la prisión provisional comunicada y sin fianza como presunta autora de un delito de asesinato con alevosía a menor de dieciséis años de edad.
La defensa por su parte ha pedido la adopción de las medidas que consideren el estado de salud mental de la investigada con prevalencia de la libertad y medidas alternativas que atiendan como primordial esta consideración. El juez ha ordenado su inmediato ingreso en prisión.
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