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Prisión provisional para nueve de los detenidos por tráfico de heroína y crack en el polígono de San Cristóbal

La jueza deja en libertad con medidas a dos de los implicados en el grupo criminal, que se servía de narcopisos para distribuir la droga

El polígono de San Cristóbal, tomado por la Policía Nacional en la operación antidroga

El polígono de San Cristóbal, tomado por la Policía Nacional en la operación antidroga / LP/DLP

Las Palmas de Gran Canaria

La magistrada instructora ha acordado este jueves el ingreso en prisión provisional de nueve de los 17 detenidos en el gran operativo contra el tráfico de drogas desarrollado esta semana en los barrios de San José y el polígono de San Cristóbal, en Las Palmas de Gran Canaria. Presuntamente, formaban parte de un grupo criminal dedicado a la distribución de heroína y crack, en el que también habría otros dos implicados que quedaron en libertad con medidas cautelares.

Ana Isabel de Vega, titular de la plaza número 5 de la Sección de Instrucción del Tribunal de Instancia de Las Palmas de Gran Canaria, ha adoptado esta decisión en base a los indicios recabados después de cuatro meses de vigilancias por parte de la Policía Nacional, que arrojan la posible comisión de delitos de organización criminal y tráfico de drogas que causan grave daño a la salud. La actividad ilícita habría tenido lugar en dos narcopisos de la calle Palma de Mallorca con una gran afluencia de toxicómanos que pusieron en alerta a las autoridades.

Dos hombres y una mujer, que responden a las iniciales de J.M.C.O., I.J.N.C. y S.C.C.M., se situarían al frente de la organización, según las actuaciones de la Unidad de Droga y Crimen Organizado (Udyco) de la Jefatura Superior de Policía. La red dividía las tareas y definía las funciones de cada uno de sus miembros, con J.S.J., J.L.R.B., M.E.N.C., G.J.C.N. y J.B.A.M. como responsables de las ventas en el interior de las viviendas.

Captación de clientes

En plena calle, R.M.S. y J.D.A.C., este último de tan solo 17 años, supuestamente suministraron varias cantidades de droga a los compradores. Para tapar la actividad vigilaban y controlaban el entorno, a la vez que captaban a nuevos clientes, presuntamente A.J.N.E., V.E.C.S., R.C.S., M.J.R.C., A.A.B.C., G.D.I.C., B.S.C., F.J.C.L. y M.J.C.L.

Los agentes pudieron constatar que desarrollaban sus actuaciones en la zona de San José siguiendo un modus operandi. Antes de que saliera el sol, los toxicómanos llegaban a la calle Palma de Mallorca y esperaban a que el negocio arrancara su actividad a las ocho de la mañana.

La magistrada instructora intuye presuntos delitos de organización criminal y tráfico de drogas

La Policía Nacional pudo comprobar sus sospechas durante una de las vigilancias, al apreciar que una pareja se acercaba a uno de los dos bloques, entregaba el dinero a uno de los investigados y subía al piso. Minutos después, se iba del lugar con un "objeto de pequeñas dimensiones" en las manos. La señal para acceder al interior del inmueble era un pequeño movimiento de cabeza y solo variaba, de un día a otro, el 'portero' del edificio.

En una de las guardias, coincidieron con una actuación de la Policía Local de Las Palmas de Gran Canaria que concluyó con el arresto de uno de los investigados tras un pase de crack.

Agentes de Policía Nacional durante la intervención en el polígono de San Cristóbal

Agentes de Policía Nacional durante la intervención en el polígono de San Cristóbal / LP/DLP

Otro día, los agentes de Udyco intervinieron para interceptar una venta. Dos compradores entraron y salieron del bloque con un paquete antes de ser sorprendidos por los investigadores. Llevaban encima cuatro trozos de crack con un peso de 0,06 gramos y un trozo de 0,07 gramos, respectivamente.

Intercepciones en plena calle

De la misma forma, interceptaron a dos clientes en el paseo de San José, que tenían consigo 0,44 gramos de heroína en una bolsa termosellada y 0,16 gramos de crack en tres trozos.

Sin embargo, en otras ocasiones la red realizaba los intercambios fuera de la zona de viviendas. Presuntamente, miembros de la red depositaban las sustancias estupefacientes en un parterre y avisaban a los toxicómanos del lugar para que acudieran a recogerlas. Pagaban, en esos casos, dando el dinero en mano a uno de los investigados que se ocupaba de entrar a la vivienda y dejar la droga en la jardinera.

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