‘Happy slapping’, el peligroso reto de agredir a menores por ‘likes’ en Canarias: «Multiplica la humillación para la víctima»
La violencia entre adolescentes ya no solo se ejerce, sino que se graba y se viraliza en redes sociales, un fenómeno en auge que revictimiza a los afectados

Una noche de noviembre, diez adolescentes acorralaron a un joven en una calle de la urbanización Bella Vista, en San Bartolomé de Tirajana (Gran Canaria) para acosarlo y agredirlo. Lo grabaron y divulgaron el vídeo: uno actuaba como ‘matón’, líder de la manada; los demás lo jaleaban. Entre uno y otros, la víctima, paralizada, atemorizada. «Yo no me voy a pegar», decía. El verdugo le obligó a fumar, amagó con quemarle el brazo y le dio un manotazo para quitarle el móvil. «Tengo miedo», llega a escucharse en el vídeo.
La violencia entre menores ya no solo se ejerce, sino que se graba, se viraliza y se convierte en vídeo. Una bofetada es sinónimo de likes. Más violencia, más interacciones. Por desgracia. Hasta que el vídeo se borra de la plataforma. Es el fenómeno que se conoce como happy slapping (bofetada feliz, en inglés), el peligroso reto viral de filmar agresiones a jóvenes a cambio de ‘me gusta’ en redes sociales.
Solo unos días después del episodio violento en el sur de Gran Canaria, la escena se repitió en La Palma. Un grupo de menores, una víctima, una paliza, un vídeo con miles de reproducciones. En esta ocasión, varias adolescentes dan patadas, puñetazos y tirones de pelo a otra, que cae al suelo sin poder defenderse.
La Policía Nacional alerta del auge de estos vídeos de violencia digital, en un contexto en el que el acceso temprano a redes sociales y dispositivos móviles facilita la grabación y la difusión inmediata de contenidos.
Práctica extendida
Happy slapping no es un fenómeno novedoso, pero sí cada vez más común. Su nombre está lejos de representar la inocencia. Comenzó en Reino Unido en 2005 y, durante 20 años, se ha extendido con solo un fin: grabar una agresión física, verbal o incluso sexual y difundirla en internet a través de redes o aplicaciones de mensajería.
Esto genera –advierte la Policía Nacional– un perjuicio que trasciende al momento del ataque y «se amplifica a través de la difusión y viralización del contenido». «La finalidad suele ser ganar popularidad o likes en internet, aunque para la víctima supone una doble victimización: primero la agresión en sí y después la humillación pública que puede perpetuarse en el tiempo», subrayan los agentes.
«El happy slapping es una práctica muy extendida entre los menores que trasciende las fronteras del mundo físico y real para difundirse de manera masiva en el mundo digital», explica Juan Cristóbal Cabiedas Pedraza, inspector de Policía Nacional con más de 28 años de experiencia en labores de seguridad ciudadana, investigación y prevención de la delincuencia.
Cabiedas pide fomentar la «capacidad crítica y el uso responsables de las redes» para que los adolescentes sean conscientes del alcance de las acciones. «Los menores, a partir de los 14 años, tienen responsabilidad penal, afectando las consecuencias hasta su vida adulta. La violencia no tiene cabida en ningún espacio», recuerda.
Pero no solo la Policía alerta del aumento de la violencia. La memoria de la Fiscalía General del Estado de 2025 avisaba que en 2024 se registraron 12.563 delitos de lesiones cometidos por menores, lo que supone un incremento del 8% respecto al año anterior. En este mismo año se iniciaron 120 causas por homicidio o tentativa de homicidio cometidas por menores, un 18,8% más que en 2023, una evolución que el Ministerio Fiscal vincula a dinámicas de grupo y a una escalada en la gravedad de los comportamientos violentos entre jóvenes.
Datos de agresiones de la Fiscalía
En Las Palmas, hasta diciembre de 2024, se incoaron doce expedientes de menores por delitos de máxima gravedad; seis de ellos por agresión sexual, dos por homicidio y tres por delitos contra los derechos de los extranjeros.
En Santa Cruz de Tenerife, la Fiscalía de Menores advierte de «procedimientos de mayor complejidad», con 114 agresiones sexuales, un asesinato y una tentativa de homicidio. La violencia no se queda solo en las redes.
El órgano pone el foco también en el aumento de delitos cometidos o difundidos por vía informática. Un informe publicado en 2025 por la Fundación ANAR señala WhatsApp (66,4%), Instagram (50,5%) y TikTok (49,5%) como los principales canales en los que se producen o difunden estas situaciones.
Este mismo documento recalca la creciente presencia de la inteligencia artificial en este tipo de agresiones: el 14,2% de los casos de ciberacoso incluye el uso de IA, principalmente para crear imágenes, vídeos o audios falsos de la víctima o para suplantar su identidad. De hecho, el Gobierno nacional ha solicitado a la Fiscalía que investigue las redes sociales por la generación de pornografía infantil, aunque sea mediante IA.
Un informe del Ejecutivo publicado en febrero revelaba que solo Grok, la inteligencia artificial de X (antes Twitter), generó en once días más de tres millones de desnudos y, de ellos, 23.000 eran de menores.
Para luchar contra la violencia –y concienciar– la Policía Nacional y la fundaciónSOL han lanzado la campaña Somos su mejor red para proteger a la infancia y recordar que cuando una agresión se graba y difunde, la humillación se multiplica por la exposición pública y los comentarios. n
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