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Hablan los vecinos víctimas de las carreras ilegales en Las Palmas de Gran Canaria: "Un coche pierde el control y puede atropellar a mucha gente”

Residentes de Díaz Casanova alertan de concentraciones organizadas, ruido extremo y peligro real mientras reclaman una respuesta urgente del Ayuntamiento

Así son las carreras ilegales que sucede en el Polígono Díaz Casanova

La Provincia

Las Palmas de Gran Canaria

Las noches en Las Palmas de Gran Canaria se están convirtiendo en una pesadilla para decenas de vecinos del entorno de Díaz Casanova. Lo que comienza como simples concentraciones de coches acaba derivando, una vez más, en carreras ilegales durante horas, con ruido ensordecedor, riesgo extremo y, según denuncian, sin presencia policial suficiente.

Las declaraciones, recogidas por COPE Canarias, reflejan una situación que los residentes califican de “insostenible” y que aseguran arrastrar desde hace años sin soluciones efectivas.

Lejos de ser hechos aislados, los vecinos describen un patrón claro. A partir del jueves comienzan a llegar vehículos a distintos puntos de la zona, especialmente a áreas elevadas como miradores cercanos. El ambiente va calentándose hasta desembocar en carreras durante la noche del viernes y el sábado.

Según explicó en COPE Canarias Juan Angulo, presidente de la asociación vecinal de Las Torres, el último episodio fue especialmente llamativo por su organización y duración. “En dos horas estaban aquí y se montó la carrera”, relató en la emisora, subrayando la rapidez con la que estos grupos cambian de ubicación para evitar controles.

Ruido, velocidad y un peligro que va en aumento

El problema no es solo el ruido —aunque también—. Lo que realmente inquieta a los residentes es el riesgo constante. Coches a gran velocidad, maniobras peligrosas y decenas de personas situadas a escasos metros del asfalto convierten cada noche en una situación límite. “Un coche de esos se va en una de esas curvas y atropella a un montón de gente”, advirtió Angulo en declaraciones a COPE Canarias.

La escena se repite: motores rugiendo, neumáticos chirriando y público grabando con el móvil, muchas veces sin ser plenamente consciente del peligro al que se expone.

Las advertencias no son exageradas. Los vecinos recuerdan que ya se han producido accidentes graves en la zona. En uno de ellos, ocurrido el pasado año, fue necesaria la intervención de bomberos para liberar a varios jóvenes atrapados tras un choque.

Estos precedentes refuerzan la sensación de que el problema no solo persiste, sino que puede acabar en tragedia si no se actúa a tiempo.

Uno de los aspectos que más indignación genera es la dificultad para obtener respuesta policial. Según relatan en COPE Canarias, contactar con la Policía Local de Las Palmas de Gran Canaria no siempre es posible. “La mayoría de las veces llamas al 092 y no cogen el teléfono”, denunció Angulo.

Ante esta situación, los vecinos recurren al 112 Canarias, aunque la respuesta tampoco es inmediata. Cuando finalmente logran contactar con agentes, la explicación se repite: “No tenemos unidades suficientes en la calle para ese servicio”.

La falta de personal, derivada de jubilaciones y escasa reposición de plazas, aparece como uno de los factores clave.

Un ruido que atraviesa barrios enteros

El impacto de estas carreras va mucho más allá del polígono. El estruendo de motores y explosiones se escucha a gran distancia, afectando a múltiples zonas de la ciudad.

Vecinos aseguran que el ruido llega incluso a barrios situados a más de un kilómetro, lo que convierte el problema en una cuestión de convivencia urbana y salud pública.

El malestar vecinal no solo tiene que ver con las carreras, sino con la percepción de falta de respuesta por parte del Ayuntamiento. Las promesas de actuación, aseguran, no se traducen en medidas concretas.

“Siempre dicen que lo van a solucionar, pero nunca llega”, lamentan.

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