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Conmoción en Canarias por la agresión a un niño con autismo en Granadilla: la familia exige justicia inmediata

Un menor de 12 años con TEA y TDAH sufrió humillaciones y agresiones presuntamente cometidas por varios adolescentes en San Isidro

Unos niños practican deporte a la salida del colegio, en Madrid.

Unos niños practican deporte a la salida del colegio, en Madrid. / David Castro

Las Palmas de Gran Canaria

Un grave episodio de presunto acoso y agresión a un menor con discapacidad en Tenerife ha generado una fuerte reacción social en las últimas horas. Los hechos habrían ocurrido en la localidad de San Isidro, dentro del municipio de Granadilla de Abona, donde un niño de 12 años con trastorno del espectro autista (TEA) y trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) habría sido humillado y agredido por varios adolescentes.

Según el relato de la familia a los micrófonos de COPE Canarias, el menor fue obligado a arrodillarse y sufrió distintas vejaciones mientras otros jóvenes grababan la escena con teléfonos móviles. Posteriormente, los vídeos comenzaron a circular por redes sociales, lo que multiplicó el daño emocional sufrido por la víctima.

La madre del menor ha decidido denunciar públicamente lo sucedido para exigir responsabilidades y reclamar medidas eficaces frente a este tipo de violencia.

La familia asegura que desconocía lo que estaba ocurriendo hasta hace apenas unos días. El niño, afectado por el miedo, la vergüenza y la presión emocional, habría guardado silencio durante aproximadamente un mes.

Fue la advertencia de otra madre la que permitió destapar la situación. Tras conocer la existencia de las grabaciones, la madre habló con su hijo, quien terminó relatando entre lágrimas lo vivido.

Este tipo de casos vuelve a poner sobre la mesa una realidad especialmente preocupante: muchos menores víctimas de acoso no comunican lo que sufren hasta que la situación ya se ha prolongado durante semanas o meses.

El impacto psicológico en un menor vulnerable

La situación reviste especial gravedad por las circunstancias personales del niño. El menor presenta TEA y TDAH, condiciones que pueden aumentar la vulnerabilidad frente al acoso, las burlas y la exclusión social.

Tras descubrirse lo ocurrido, el niño habría presentado episodios de ansiedad, nerviosismo e incluso vómitos, lo que obligó a acudir a atención médica. Además, ya recibe apoyo psicológico para intentar gestionar el trauma vivido.

Especialistas en infancia recuerdan que el bullying no solo deja secuelas inmediatas, sino que puede provocar consecuencias a largo plazo como baja autoestima, problemas de socialización, trastornos de ansiedad, miedo a salir de casa o acudir al colegio, dificultades académicas o depresión en casos graves.

La familia denuncia y reclama una respuesta firme

Tras conocer los hechos, la madre inició diferentes gestiones para activar todos los mecanismos posibles. Según ha explicado, acudió al centro educativo del menor, recabó información y presentó una denuncia formal ante la Guardia Civil.

La investigación trata ahora de esclarecer la participación de varios adolescentes, cuyas edades estarían comprendidas entre los 13 y 17 años.

La madre insiste en que su objetivo no es la venganza, sino que se actúe con firmeza para proteger a su hijo y evitar nuevas víctimas. También reclama la intervención de la Fiscalía de Menores si fuera necesario.

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