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Dos huidas previas

Detenido en Canarias un fugitivo polaco condenado a 485 años de cárcel

El prófugo acumula 40 delitos por tráfico de droga, fabricación de armas y estafa

Así ha detenido la Policía a un fugitivo reclamado por Polonia y condenado a 485 años de prisión

Lucía Feijoo Viera

Las Palmas de Gran Canaria

Con pantalón corto y sin camiseta, un hombre espera –con la mano en la cintura– a que su perro termine el paseo y haga sus necesidades en un descampado de Arona utilizado como aparcamiento. Está relajado, como cualquier otra mañana. A tres metros de distancia –o tres coches, mejor dicho–, cinco personas lo observan desde una furgoneta. El individuo no es consciente que solo un segundo más tarde acabaría detenido tras años de fuga y una condena a sus espaldas de 485 años de prisión. «¡Policía, quieto! ¡Policía, al suelo!». Y todo terminó.

La escena ocurrió el miércoles de la semana pasada. Agentes de la Policía Nacional detuvieron al sur de Tenerife a un peligroso fugitivo polaco al que le constaba una Orden Europea de Detención y Entrega interpuesta por las autoridades de su país natal por más de 40 delitos contra las personas, fabricación y tenencia ilícita de armas, tráfico de drogas y estafa con una pena máxima acumulada de 485 años de prisión.

La investigación comenzó en septiembre de 2025 tras la solicitud de colaboración de las autoridades polacas sobre la posible presencia en España del delincuente, quien utilizaba altas medidas de seguridad para evitar su localización y detención. Los agentes lo ubicaron en Arona a final de año, donde residía con su mujer y sus dos hijos.

Una vez localizado, debido al temor a su detención y al intuir la posible presencia policial cuando salía de su casa, el fugitivo huyó apresuradamente al interior del domicilio, saltando por un balcón trasero desde una altura de cinco metros. No pudo ser detenido.

En febrero, estuvieron a punto de capturarlo en un control rutinario de tráfico. Hizo uso de documentación falsa, emprendió la huida poniendo en riesgo a los agentes y otros conductores y llegó a golpear a varios vehículos durante la fuga.

La investigación continuó y la Policía localizó al prófugo nuevamente oculto en un chalé de una zona de gran complejidad para realizar las actividades de investigación. Se trataba de la primera vivienda de una calle sin salida, lo que facilitaba su huida en caso de detectar presencia policial. El fugitivo, siempre alerta, no se alejaba del domicilio y dejaba en todo momento la puerta abierta.

El miércoles, se estableció un dispositivo policial alrededor de la casa en el que participó el Grupo Operativo Especial de Seguridad -GOES-. Ellos fueron quienes consiguieron detener al prófugo tras alejarse unos metros de la entrada mientras paseaba a su perro. Intentó huir y refugiarse en la vivienda, de hecho, reaccionó de manera inmediata al ver a los cinco agentes bajarse armados y con pasamontañas de la furgoneta. Pero esta vez le dieron caza. A la tercera fue la vencida.

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