Operación contra el narco cerca de Canarias: los tripulantes del 'Arconian' viajaban con el "mayor alijo español en muchos años"
La Delegación del Gobierno en Canarias destaca que la investigación ha dado un "resultado potentísimo"

José Pérez Curbelo

La Delegación del Gobierno en Canarias confirmó este martes que el buque mercante Arconian viajaba con el que "probablemente" sea el "mayor alijo requisado en España en muchos años". Transportaba hacia Bengasi, en Libia, entre 30 y 45 toneladas de cocaína, según los primeros datos que han trascendido y a falta de completar el pesaje.
Los 23 tripulantes —en su mayoría filipinos, angoleños y holandeses— han sido trasladados de Canarias a Madrid y está previsto que pasen este miércoles a disposición judicial. La Audiencia Nacional, que asume el caso, mantiene la operación bajo secreto de sumario.
El barco viajaba con bandera de las Islas Comoras y fue apresado el viernes. En estos momentos permanece en la base de la Armada, en Las Palmas de Gran Canaria, donde la Guardia Civil practica los correspondientes registros.
Está previsto que los 23 tripulantes pasen este miércoles a disposición judicial en la Audiencia Nacional
El delegado del Gobierno en el Archipiélago, Anselmo Pestana, destacó durante un acto en defensa de las universidades públicas el papel de la Guardia Civil. La investigación, subrayó, ha dado un "resultado potentísimo", ya que "probablemente sea el mayor alijo español en muchos años".
Pestana no quiso dar más detalles sobre la operación debido a que se encuentra secreta y se espera que "estos días den la noticia las máximas autoridades del Estado".
Al menos la mitad de los tripulantes tenían la función de custodiar la cocaína, pues el principal objetivo era salvaguardar la droga. Su valor económico, según se baraja, podría alcanzar entre 600 y 900 millones de euros en el mercado ilícito.
Arsenal de guerra
Los investigados contaban con un arsenal de guerra para completar el golpe. Tenían en su poder fusiles del modelo M16, pistolas semiautomáticas o incluso kalashnikov. Todo ello para proteger el botín y evitar asaltos o vuelcos, es decir, robos de droga entre organizaciones criminales.
La función de los angoleños y holandeses, según las fuentes consultadas, consistían en realizar tareas de seguridad y control del cargamento. Mientras tanto, los filipinos debían ocuparse de pilotar la embarcación y de las tareas de marinería.
Los primeros datos arrojan un balance de 1.500 fardos con pesos de entre 25 y 30 kilogramos cada uno, que se escondían tras una puerta metálica en las bodegas. Los investigadores creen que pretendían traspasar la droga a embarcaciones más pequeñas, como semirrígidas o narcolanchas, cerca de aguas canarias. Estas naves serían las que finalmente pretendían hacer llegar la cocaína a tierra.
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