Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Tribunales

«No recuerdo si es él», asegura la víctima de un abuso sexual en Vecindario

El adolescente tenía 15 años cuando entró al baño de un centro comercial y mantuvo un encuentro sexual con el procesado de 34 años

D. S. este miércoles durante el juicio en su contra por supuestamente abusar de un menor M. S. J.

El hombre acusado de abusar de un menor en un centro comercial de Vecindario en 2019 ha declarado ante el juez que desconocía la edad del adolescente. Tanto el acusado como la víctima han explicado que no intercambiaron palabras antes del acto sexual y tampoco se conocían con anterioridad a los hechos.

Este miércoles se celebró el juicio contra D. S., de 36 años, en la Sección Primera de la Audiencia Provincial tras ser acusado por la Fiscalía de haber cometido un delito de abusos sexuales a menor de 16 años en un centro comercial de Vecindario, Santa Lucía e Tirajana. La primera en declarar fue la madre de la víctima -de 15 años en ese entonces- quien narró que conoció los hechos tras ver un anuncio en la televisión en el que un chico había sufrido abusos. «Le hice un comentario al respecto y él me dijo que le había sucedido lo mismo», añadió la progenitora. Ante esto, explicó que le insistió a su hijo para que le contase lo que había sucedido y tras hacerlo lo llevó a denunciar. 

«Me dijo que un chico entró en el baño y quiso hacer algo con él», agregó, al tiempo que indicó que «todavía le cuesta hablar conmigo de eso. Le daba pánico quedarse solo, tuvo que dormir conmigo por un tiempo y pasados unos tres meses fue cuando empezó a salir, pero le daba miedo encontrarse con él». La madre también añadió que el adolescente estuvo en tratamiento psicológico por estos hechos durante un año y medio. Además, a preguntas del Tribunal, contestó que para ese entonces su hijo tenía un aspecto «aniñado, era infantil y un poco simplón, un guanajo».

La víctima, por su parte, manifestó que ese día acudió al centro comercial «a devolver un juego». Después de hacerlo, acudió al baño y entró a uno de los habitáculos. «Escuché un ruido y me di cuenta que él me estaba mirando desde arriba», expresó, a la vez que apuntó que el acusado le hizo «una seña con la cabeza» para pedirle que le invitase a entrar «con la intención de tener sexo».

Ante esto, el adolescente le dejó pasar «porque quería probar». Una vez dentro, explicó que le realizó una felación sin antes mediar palabra. «Después él me la hizo a mí e intentó penetrarme. Me dio una seña para que me diese la vuelta, lo hice y cuando lo intentó le dije que parase porque me dolía, así que él se detuvo», aseveró, al tiempo que matizó que el acusado no le preguntó su edad. 

«En el fondo tenía miedo de tener alguna enfermedad de transmisión sexual y me sentía mal con lo que pasó», lamentó la víctima. La letrada de la defensa cuestionó al adolescente por haber dado una descripción del acusado como una persona más alta que él y con barba, pero al momento de hacer el reconocimiento señaló a su cliente que es más bajo que la víctima, que mide 1,80 metros, y aseguró no llevar barba «nunca». 

Por ello, el magistrado presidente Pedro Herrera pidió a D. S. que saliera del biombo en el que estaba (para evitar la confrontación con el joven) y que se quitase la mascarilla para que la víctima le identificase. Sin embargo, el adolescente aseguró que «no recuerdo si era él», pero que sí le reconoció cuando le enseñaron el visionado de las cámaras del centro comercial en 2019.

El acusado, por su parte, manifestó que fue al centro comercial y al entrar al baño se encontró «con dos chicos que estaban en los urinarios. Eran bastante altos y se estaban mirando uno al otro», apostilló. Según su relato, estos jóvenes pasaron cada uno a un habitáculo diferente porque le «pareció curioso que se metieran» allí. «Uno se marchó primero y el otro después», señaló, al tiempo que aseveró que uno de ellos regresó y le invitó a entrar con él al habitáculo. El acusado afirmó que no recordaba si quien regresó al baño era el denunciante. «Acudo al gesto que me hace, él se baja los pantalones y me invita a que le haga una felación y él me la hace a mí también. Yo no le indiqué que se diera la vuelta, él me dirige su mano hacia su culo, se lo acaricié y ya está».

La fiscal Cecilia Acebal le preguntó la razón por la que en su declaración en instrucción dijo que le tocó el ano con sus dedos y que después le pidió que le penetrara, pero desistió porque le notó molesto. Mientras, en una segunda comparecencia negó penetración alguna, pero este respondió que sus contradicciones se debieron a que «estaba nervioso». «No le introduje nada y no me di cuenta de que era menor», sostuvo. «Sé que nunca he estado con alguien que tuviese 15 años», alegó, a la vez que indicó que «no se me ocurrió preguntarle». Tanto el acusado como la víctima coincidieron en que, tras ese acto sexual, D. S. le pidió el número de teléfono al adolescente pero este se negó a dárselo. Asimismo, el procesado admitió a preguntas de la letrada de la acusación particular que no le informó que tiene una enfermedad grave de transmisión sexual.

La fiscal pidió una condena de ocho años y nueve meses de prisión por un delito de abuso sexual a menor de 16 años y una indemnización de 3.000 euros por los daños morales. Mientras que la acusación particular solicitó por el mismo delito, una pena de cárcel de diez años y seis meses. Por su parte, la letrada de la defensa interesó la libre absolución al matizar que su defendido no tenía conocimiento de la minoría de edad de la víctima. El juicio ha quedado visto para sentencia.

Compartir el artículo

stats