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Exvigilantes de SIC afirman que cobraban más dietas que salario

Dos de los trabajadores que testificaron ayer ante el tribunal defienden que las condiciones en la empresa eran buenas

Héctor de Armas, a la izqda., y Miguel Ángel Ramírez, a la derecha, ayer.

Héctor de Armas, a la izqda., y Miguel Ángel Ramírez, a la derecha, ayer. / E. URQUIJO /EFE

Las Palmas de Gran Canaria

La segunda sesión del juicio que se sigue contra el empresario Miguel Ángel Ramírez y contra el administrador que le sustituyó a partir de 2011 en Seguridad Integral Canaria, Héctor de Armas, contó ayer con el testimonio de varios antiguos trabajadores de la compañía. Entre ellos, algunos afirmaron que el dinero de las dietas en realidad era para pagar las horas extra, otros dos dijeron que les abonaban el kilometraje y la comida y según uno de ellos «no había tope: si quería comer langosta me lo pagaban».

Este vigilante de seguridad indicó que no hacía horas extra y que rotaba por muchos sitios, incluso prestaba servicios en La Aldea de San Nicolás, municipio al que se desplazaba en su propio coche, aunque le pagaban el desplazamiento, informa la agencia Efe.

Este testigo defendió que las condiciones laborales de SIC eran «bastante buenas» al tiempo que confirmó que él, en 2009, cobró más dinero por dietas que por salario (20.975 frente a 15.531 euros), según los datos aportados por la empresa a la Agencia Tributaria.

Los otros once trabajadores, dos de ellos fallecidos y cuya declaración ante el juzgado de instrucción ha sido leída, coincidieron en que la empresa no pagaba los gastos por desplazamiento ni manutención, salvo en el caso de una vigilante que afirmó que estaba subrogada y se le pagaba lo fijado en el convenio y no hacía horas extras.

En su caso, era la única que libraba dos días a la semana, aunque nunca festivos ni domingos. En cambio, los otros exvigilantes que testificaron ayer ante el tribunal recalcaron que trabajaban una media de doce horas diarias y algunos llegaron a hacer hasta 400 horas al mes, cuando las horas de su jornada conforme el contrato eran 162 o 164, ya que no recordaban con exactitud.

Según explicaron, primero recibían la cantidad correspondiente a la nómina y posteriormente el importe de las dietas, aunque en realidad eran las horas extras que efectuaban.

«Nos volvían locos a hacer horas extras y las pagaban como querían y por debajo del convenio», indicó un antiguo trabajador de SIC que estuvo nueve años en la empresa, y al que despidieron por asistir a una manifestación para reclamar lo que se les debía. El hombre se quejó de que «siempre faltaban horas» por abonar.

Ramírez tiene previsto aportar durante la vista las «pruebas necesarias y contundentes» sobre su inocencia. Espera con ello que se pueda acreditar que no es culpable de los hechos irregulares que le imputa la fiscal delegada de Delitos Económicos, Evangelina Ríos. El juicio continúa hoy con la declaración de más testigos.

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