El TSJC confirma la condena de diez años de cárcel a un hombre por abusar de un niña en una playa en Lanzarote

Los hechos ocurrieron en 2018 en Playa Honda y, además, el acusado tuvo otro encuentro sexual con la menor delante de un colegio religioso en Arrecife

La sentencia cuenta con el voto particular del presidente de la Sala de lo Penal del Tribunal Superior de Justicia de Canarias

Ciudad de la Justicia de Las Palmas de Gran Canaria

Ciudad de la Justicia de Las Palmas de Gran Canaria / JUAN CASTRO

La Provincia

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La Sala de lo Penal del Tribunal Superior de Justicia de Canarias (TSJC) ha confirmado la condena de 10 años y seis meses de prisión por un delito continuado de agresión sexual con acceso carnal sobre una menor de edad en Lanzarote, que le impuso el 18 de diciembre de 2023 la Sección Primera de la Audiencia Provincial de Las Palmas.

Además, el condenado, con antecedentes penales (por robo con violencia e intimidación, conducir sin carné, injurias o vejaciones en el ámbito familiar y amenazas en el ámbito familiar) deberá indemnizar a la víctima con 30.000 euros por los daños morales ocasionados y tiene la prohibición de acercarse o comunicarse con ella durante un periodo de 16 años.

Las “relaciones sexuales plenas y no consentidas” comenzaron en 2018 cuando la niña tenía 9 años de edad. Se aprovechó de que su pareja sentimental era prima de la menor para abusar de ella. El primero de los encuentros tuvo lugar mientras la niña buceaba en Playa Honda (municipio de San Bartolomé). En esa ocasión “le introdujo una de sus manos dentro de su traje de baño (bikini), concretamente en su zona genital, acariciándole dicha zona, intentando introducir alguno de sus dedos en su vagina”.

El segundo de los encuentros sexuales, cuando la víctima tenía 10 años, tuvo lugar en un parque cercano al domicilio de la víctima en Arrecife, “ante el colegio de Las Dominicas”, momento en el que el procesado aprovechó “para masturbarse en presencia de la menor de edad, poniéndola de rodillas delante suya, introduciéndole su pene en su boca y moviéndole la cabeza de delante hacia atrás”.

Como consecuencia de los hechos citados, la niña ha sufrido daños morales consistentes en angustia, temor, desconcierto, pánico, vergüenza, malestar y desasosiego.

El acusado ha estado en prisión provisional por las referidas agresiones sexuales entre el 29 de septiembre del año 2021 y el 15 de marzo de 2022.

Apelación de la sentencia

La representación legal del procesado recurrió la sentencia de la Audiencia Provincial de Las Palmas alegando, entre otros motivos, error en la interpretación de los hechos declarados probados y que se vulneró su derecho a la presunción de inocencia. El recurso de apelación fue impugnado tanto por la acusación particular como por el Ministerio Fiscal.

La defensa alega que declaraciones de los policías como la de la madre de la menor se limitan a recoger lo que esta les relata y que existe animadversión debida a los problemas existentes entre el procesado y su pareja sentimental en aquel momento debido a un quebrantamiento de condena del acusado para con esta.

La menor ha sufrido angustia, temor, desconcierto, pánico, vergüenza, malestar y desasosiego

Sin embargo, tanto la Audiencia Provincial de Las Palmas como el TSJC consideran que el testimonio de la víctima ha sido “coherente, creíble, preciso y con abundantes detalles, mereciéndole dicho relato a esta Sala igual opinión, pues desde un primer momento y ante los funcionarios del Cuerpo Nacional de Policía declaró que efectivamente tanto ella, su prima, como su novio en aquella época, el procesado, venían con frecuencia a su casa y que en una de esas ocasiones este le mostró un vídeo pornográfico que tenía en su teléfono”. La menor declaró en el plenario la certeza de la existencia de vídeos pornográficos en el teléfono del procesado y relató con detalle el episodio de la playa, las personas que ahí se encontraban y lo que sucedió cuando fue a bañarse con él, los tocamientos por debajo del bikini y la introducción de los dedos en la vagina.

Tanto su prima como el acusado corroboraron que acudieron a la citada playa, así como otras personas que se encontraban ese día también allí.

Además, sobre el episodio de la felación, subraya el TSJC, “la menor igualmente contextualizó y ubicó los hechos de forma reiterada en todas las declaraciones que llevó a cabo, sin que existiera apenas divergencias en su relato”.

Por otro lado, los informes forenses sostienen que “la evaluada ha contestado con sinceridad a las preguntas, y no en base al deseo de ofrecer una imagen de sí misma favorable”.

Voto particular de presidente de la Sala

El fallo del TSJC cuenta con el voto particular de uno de los magistrados, Antonio Doreste, presidente de la Sala, contrario a desestimar el recurso de apelación del condenado, como sí hizo de forma mayoritaria la Sala. El magistrado argumenta que la declaración de la víctima “precisa del refuerzo constituido por elementos periféricos corroboradores, que, a mi criterio, no existen o son inconsistentes”.

El magistrado que discrepa del parecer mayoritario de la Sala considera que el hecho de que el acusado tuviera videos porno en su móvil no acredita los tocamientos

Entre esos elementos periféricos estarían la madre de la afectada, “pero esta no percibe nada de la situación, sino lo que le cuenta su hija. Carece de los requisitos de proximidad temporal ("inmediatez"); la declaración de la expareja del acusado, relata lo que le contó la madre de la víctima y a esta la menor (su hija); las declaraciones de los policías, que “se refieren al estado de la joven al denunciar, es decir, que se sitúan muy posteriormente a los hechos, y, además, se limitan a indicar que se detectaba "miedo" en ese momento”.

"Los vídeos porno carecen de elemento corroborador de los hechos"

La existencia de vídeos o grabaciones pornográficas en el dispositivo de telefonía móvil del acusado, en opinión del magistrado que ha emitido su voto particular, “aun tomando por cierto el dato, este carece de vigor suficiente para erigirse en elemento periférico corroborador de los hechos. De entrada, la tenencia de tales imágenes, frecuente en varones y por reprobable que sea moral o socialmente, no es un elemento que coadyude al hecho a acreditar, que es el de tocamientos a una menor de edad y menos si el material no es pedófilo, sino de pornografía protagonizada por adultos".

Por último, a juicio del magistrado, “los peritos no presentan sus conclusiones de forma contundente, sino con reservas, como se desprende de su lectura”.

La sentencia no es firme y admite recurso de casación ante el Tribunal Supremo.