Cuatro años de cárcel para el acusado de matar a un hombre en el parque Pino Apolinario, en Guanarteme

El joven, cuya defensa alegó que padecía esquizofrenia paranoica, admitió los hechos en el juicio

Deberá indemnizar a la familia con 48.000 euros

Imagen del juicio celebrado ayer en la Audiencia Provincial, en el que todas las partes llegaron a conformidad.

Imagen del juicio celebrado ayer en la Audiencia Provincial, en el que todas las partes llegaron a conformidad. / LP/DLP

José A. Neketan

José A. Neketan

El acusado de matar de una paliza en una pelea a un hombre en el parque Pino Apolinario, en Guanarteme, el 19 de septiembre de 2021, reconoció ayer los hechos y deberá enfrentarse a cuatro años de cárcel por el delito de homicidio, a los que se suman ocho meses por robo con violencia. Además, deberá indemnizar a la familia de la víctima con 48.000 euros.

El juicio, celebrado en la Audiencia Provincial de Las Palmas, contaba con jurado popular, que no tuvo que intervenir en la vista ante la conformidad de todas las partes.

En un principio, la abogada de la familia de la víctima solicitaba para el acusado hasta 15 años. El fiscal del caso pedía seis y al final la conformidad ha sido de cuatro años, al tener en cuenta el jurado el atenuante de esquizofrenia paranoica que padece el agresor. 

La patada le produjo una lesión directa de las estructuras cervicales e indirecta en el encéfalo

Tras la sentencia, el magistrado que lleva la causa ofreció al hermano mayor de la víctima, presente en la sala, la oportunidad de decir unas palabras, y este declinó la invitación, aunque llevaba su intervención recogida en una libreta. «Temíamos que fuera absuelto, usando lo de la esquizofrenia como eximente», manifestó el familiar a la salida del juicio, y subrayó «esto nos ha destrozado. Mi madre, con 92 años, aún no ha levantado cabeza».

El hermano afirmó que «lo pasado, pasado está. La tristeza se queda dentro», y añadió que «el vacío de nuestro hermano, simpático y agradable está ahí. Tenía unos planes de vida que se convirtieron en otra cosa». 

El familiar explicó que su hermano, Miguel Ángel, «era educado y optimista, hasta que lo invadió la tristeza y entró en una depresión que nos rompió el alma». Quiso dejar claro que su hermano «no era un sintecho, como se dijo», y aclaró que él tenía su casa, que era la de su madre, «lo que pasa es que para que no le vieran con esa tristeza pasaba días fuera de casa».

Escrito de la fiscalía

El escrito de la Fiscalía recogía que sobre las 20.00 horas del día 19 de septiembre de 2021 se encontraban sentados en un banco en el parque Pino Apolinario de Las Palmas de Gran Canaria los jóvenes Carlos G. y su amigo N. S., cuando fueron abordados por la víctima, que frecuentaba el parque, una circunstancia que su madre de avanzada edad ignoraba

Sin que constaran los motivos, la víctima comenzó a molestarles. Momentos más tarde llegaron al parque E. R. y E. V., reuniéndose con Carlos y N. El hombre se dirigió inopinadamente a E. R., a la sazón pareja sentimental de N., diciéndole que era muy guapa y tocándole un brazo. N. y Carlos conminaron repetidamente a que les dejara en paz y se alejara de ellos, haciéndolo este último y retirándose a otro banco del parque no sin dejar de insultar y meterse con los jóvenes.

Minutos después hicieron acto de presencia en el citado parque C. M. C., A. P. y J. M., amigos de Carlos G. y N. S., y se unieron a ellos.

A la llegada de los tres últimos, Carlos G. y N. S. les comentaron lo sucedido hacía unos instantes con el hombre, estando ya Carlos G. muy enojado. Todos los allí presentes, sin necesidad de conocimientos específicos en la materia, se apercibieron de que la víctima se encontraba bajo la influencia de una copiosa ingesta de alcohol.

Patada en el cuello

Así las cosas, el hombre retirado ya a otro banco del parque, continuó insultando y faltando al respeto al grupo de jóvenes mediante frases insultantes, y en un momento dado uno de los jóvenes se giró airadamente y se dirigió hasta donde se encontraba el hombre, comenzando a pelearse con mutuo forcejeo, ante lo cual Carlos G. y N. S. acudieron rápidamente al lugar donde se encontraban ambos, llegando antes C., quien en un intento de separarlos, empujó a los dos, cayendo el hombre al suelo, instante en el que Carlos G., antes de que la cabeza de la víctima llegara a contactar con el piso, con ánimo de acabar con su vida, le propinó una patada en el cuello que le produjo una lesión directa de las estructuras cervicales y lesión indirecta del encéfalo por movilización brusca de la cabeza, lo que finalmente le causó la muerte transcurrido un tiempo no superior a quince minutos.

Tras la agresión, y desconociendo la gravedad del estado de la víctima, todo el grupo de jóvenes permaneció minutos más reunidos en el banco del parque donde desde el inicio se encontraban.

Tras estos hechos, un tanto asustado, C. se acercó al hombre y comprobó que seguía con vida.

Minutos después Carlos G., con ánimo de obtener un enriquecimiento ilícito, aprovechó las circunstancias para apoderarse de unos guantes que la víctima poseía y que fueron recuperados con posterioridad.

El escrito de la Fiscalía también hacía constar que el acusado del homicidio padece esquizofrenia paranoide de años de evolución con consumo de sustancias tóxicas, estando sus facultades cognitivas y volitivas profundamente afectadas en el momento de comisión de los hechos. 

El acusado ha permanecido privado de libertad por estos hechos desde el día en que ocurrieron hasta el día 19 de junio de 2023.

Consternación en el barrio

La muerte de Miguel Ángel causó en ese momento una gran indignación entre la vecindad del barrio de Guanarteme. Algunas de las personas que lo conocían de la zona señalaban que «no se metía con nadie» y que «era tranquilo». Otros también señalaban que saludaba a todo el mundo como si los conociese de toda la vida, «aunque solía llevar una cerveza en la mano, ya que le gustaba mucho beber».