Tribunales

El hijo de Juan Betancor: "No fue ningún accidente, quiso matarlo y lo hizo"

El juicio contra el presunto asesino del abogado concluye con los informes de la Fiscalía, acusación particular y defensa

El jurado popular decidirá en las próximas horas su veredicto

Última sesión del juicio por asesinato de Juan Betancor

La Provincia

Benyara Machinea

Benyara Machinea

No es habitual que el hijo de una persona fallecida escuche cómo el presunto responsable de su muerte explique por qué le echó gasolina en el cuerpo, afirme que "se lo buscó" y critique que lo tenía viviendo como a un esclavo, pero es lo que ha oído Juan Jacob Betancor, abogado de la acusación particular e hijo de Juan Betancor, en los cuatro días de juicio en la Audiencia Provincial de Las Palmas contra Antonio P. G. "Aquí no hubo ningún accidente, quiso matarlo y lo hizo", concluyó el letrado durante la última sesión de la vista oral, en la que tanto él como la fiscal, Cristina Coterón, apuntaron al trabajador de la finca de Santa Brígida como "único responsable" de la muerte del abogado y justificaron sus peticiones de 30 y 33 años de cárcel. La defensa, en cambio, pide su absolución e insiste en que el caso "no es una película de Tarantino". El jurado será el que tenga la última palabra y ya ha recibido el objeto del veredicto para emitir su decisión en las próximas horas.

El letrado de la familia remarcó que "nadie tiene derecho a quitarle la vida a otra persona" y pidió a los miembros del jurado que "hagan justicia" para que "la sociedad entienda que esto no funciona así". "Estoy sin mi padre, sin mi jefe, sin mi mejor amigo y sin la mitad de mi madre porque ya no es la misma", expuso en la vista oral. El abogado, que empezó a ejercer en el despacho de su padre, defiende que "morir quemado es inhumano", pero sostiene que el acusado además encerró a su padre "para asegurarse de que, si no moría quemado, muriese ahogado".

"Le dijo a mi padre: Le voy a quitar la vida y luego me mato yo. Lo preparó, lo roció y lo consiguió", aseguró Betancor. De la misma forma, mantiene que la versión del acusado de que le echó la gasolina en el cuerpo y después se prendió fuego porque su padre se estaba fumando un puro ni es un "accidente" ni responde al "sentido común". Recordó que su padre fue inspector de policía antes que abogado y "era muy previsor" por los conocimientos que aprendió en la calle: "Para él era un día más, bajó a encender los motores de la piscina y no hizo nada".

El abogado defensor pide que "no le castiguen con que es el diablo y le van a mandar al infierno"

La fiscal, por su parte, hizo referencia a la "prueba sobrada" con la que cuenta el jurado para emitir su veredicto. "Actuó con rabia y odio hacia él y con intención de matarlo", subrayó en su informe, en el que intentó desmontar la versión del acusado de que estaba encerrado en la finca y vivía en malas condiciones. Coterón aclaró que Antonio P. G. estuvo viviendo más de 30 años en Gran Canaria antes de empezar a trabajar en la propiedad y, una vez empezó a vivir allí, tenía llaves, entraba y salía cuando quería, le pagaban y le daban comida.

Contradicciones en la declaración

Tampoco es claro el acusado, según la fiscal, cuando dice que hubo una discusión entre ellos antes de que le echara encima la gasolina. Aunque en la fase de Instrucción dijo que no cruzaron palabra esa mañana, en la declaración que dio en el juicio modificó su versión y aseguró que Betancor entró en su casa y le empujó hasta el pasillo exterior en el que sucedieron los hechos.

Última sesión del juicio por el asesinato de Juan Betancor

Última sesión del juicio por el asesinato de Juan Betancor / LP/DLP

El abogado de la defensa, Emilio Collazos, aseguró por su parte que Antonio P. G. estaba esperando a Juan Betancor en el pasillo que daba acceso a su vivienda porque le "tenía miedo" y veía en él "un diablo". El letrado cree que el acusado estuvo 16 años trabajando en ese lugar porque sufría el "síndrome de Estocolmo" y se entregó porque "al estar tanto tiempo raptado, se sentía culpable". Pidió al jurado que no se guiara "por sentimientos" y señaló que no había cámaras en el lugar de los hechos: "Es lo que dice él y cómo lo interpretan la Fiscalía y la acusación particular".

El acusado afronta más de 30 años de cárcel por presunto asesinato, secuestro y amenazas

"El delito es que le echa la gasolina cuando se estaba fumando un puro, pero él no tiene intención de matarlo", aseguró. También niega que el presunto autor de los hechos secuestrara a la viuda de Betancor y le amenazara con un cuchillo. "Les pido que no hagamos discriminación de raza y hagamos justicia. No le castiguen con que es el diablo y le van a mandar al infierno", concluyó.

Para cerrar, el acusado hizo uso de su derecho a la última palabra: "Pido perdón. Si hay que pagar, pago. Con 74 años que tengo ya no tengo futuro, tengo problemas con mis hijos por lo que pasó".