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Tribunales

Una comunidad de vecinos de Santa Catalina lleva a juicio a Emalsa por fugas de agua en su garaje

Los residentes de un edificio de Simón Bolívar denuncian haber sufrido filtraciones en su garaje por una tubería rota durante dos años

Una de las fugas de agua que sufrió el garaje de la comunidad de vecinos.

Una de las fugas de agua que sufrió el garaje de la comunidad de vecinos. / LP/DLP

Benyara Machinea

Benyara Machinea

Las Palmas de Gran Canaria

Los vecinos de un edificio de la calle Simón Bolívar, en Santa Catalina, han conseguido llevar a juicio a Emalsa por presuntamente no reparar los desperfectos por las filtraciones de agua que sufrieron en su garaje durante dos años, desde marzo de 2019 hasta marzo de 2021. La vista oral tendrá lugar esta semana, con dos sesiones previstas para el miércoles y el jueves ante el Juzgado de Primera Instancia número 10 de Las Palmas de Gran Canaria.

La reparación consistió en cambiar unos 20 metros de una tubería de 500 que pasa por la acera de las calles Simón Bolívar y Emilio Castelar y que es la que lleva el agua al barrio de La Isleta. La comunidad de vecinos le transmitió a la empresa los desperfectos que había sufrido la solera de su garaje por las fugas de agua, entre los que supuestamente está la carbonatación, que provoca tensiones en la estructura del edificio y se traduce en forma de fisuras y grietas. La entidad no reparó los daños, lo que desembocó en una reclamación por daños y perjuicios.

Los residentes del inmueble sostienen que sufrieron hasta ocho chorros de agua limpia de abastos durante día y noche. La primera incidencia que denunciaron en 2019 supuso la inundación de las fosas de los ascensores, un trastero y las zonas de rozadura del garaje. En ese periodo de dos años que tardaron en cambiar la tubería se registraron unos 20 percances similares, según alegan los vecinos.

Origen de la filtración

En un principio sospecharon que el origen de la filtración se encontraba en la cara exterior del muro del sótano, por lo que Emalsa sustituyó un tramo de tubería de abastecimiento de agua que discurría por la calle Emilio Castelar. Sin embargo, dicha actuación no resultó efectiva y la comunidad tuvo que sustituir la bomba de achique existente en el inmueble.

La entidad llegó a manifestar a los vecinos que las fugas se debían a que el edificio se encontraba por debajo del nivel freático, una afirmación que los residentes creen que se debía a "meras suposiciones" porque no se realizó análisis, estudio o comprobación alguna en este sentido. Tampoco se determinó la naturaleza del agua que se filtraba en la comunidad, si era dulce o salada, ni se efectuaron labores de comprobación sobre el estado de conservación y mantenimiento de las conducciones del que era responsable el inmueble. Les recomendaron que construyeran un foso para instalar otra bomba de achique que vertiera el agua en la red de saneamiento de agua salada existente en la propia calle, sostiene la demanda.

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