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La Provincia - Diario de Las Palmas

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El padre de Laura se encara con el asesino de su hija en el 'caso Talio'

Antonio González provoca un tenso encuentro con su yerno tras una vista en el TSJC, mientras Iván defiende su inocencia

El caso Talio volvió ayer al Palacio de Justicia con la celebración de una vista en la que la defensa de Iván Ramírez Aguilar reclamó su absolución ante el Tribunal Superior de Justicia de Canarias (TSJC). Se trata del enfermero del Hospital Insular condenado el pasado mes de marzo a 23 años de cárcel por asesinar en 2010 a su pareja, Laura G. A., también enfermera, mediante el suministro paulatino de una combinación de insulina y medicamentos no pautados. Fue una sesión tensa en la que el padre de la víctima, Antonio González, increpó y llamó asesino a su yerno. "Estás muy equivocado", respondió Ramírez a la salida del edificio judicial, justo antes de meterse en el furgón policial que lo llevó de vuelta a la prisión de Juan Grande, en el sur de Gran Canaria.

Y es que la vista de apelación en la Sala de lo Penal del TSJC, al igual que el juicio celebrado en la Sección Sexta de la Audiencia de Las Palmas, se desarrolló entre continuos reproches al letrado defensor, José Álvarez. "Vaya concluyendo, por favor. No puede reproducir los 404 folios del recurso, sintetice", le advirtió más de diez veces el presidente del TSJC, Antonio Doreste. "Lo han condenado a 23 años de prisión por un delito que no ha cometido, entienda a esta defensa", replicó el letrado en uno de esos lances dialécticos, con un Doreste visiblemente molesto con la actitud del letrado, principalmente porque no se ajustaba a la indefensión y a las contradicciones del veredicto de culpabilidad alegadas en el recurso, sino que entraba en continuas disquisiciones sobre la escasa importancia del talio en la muerte de Laura, la repercusión mediática del uso de ese metal pesado y otras anécdotas ocurridos durante la celebración del juicio.

Así hasta completar más de hora y media de exposición en la que Álvarez cuestionó todo el procedimiento, incluida la formación insuficiente de la sociedad, de los fiscales, de los jueces, de los médicos forenses y hasta de la secretaria judicial para enfrentarse a una causa tan compleja como ésta. "Sócrates fue condenado a beber cicuta por un jurado popular y también ha sido absuelto un conocido político por el caso de los trajes", señaló el abogado, con la finalidad de escenificar la supuesta injusticia cometida contra su cliente. Fue al principio de su alegato, y Antonio Doreste le pidió que se ciñera al objeto de la apelación, que no realizara ese tipo de valoraciones.

La advertencia no surtió su afecto y Álvarez ahondó en su indignación. "Me siento indefenso, no entiendo nada", respondió ante otro reproche de tribunal por la excesiva duración de su intervención. "Todo esto es demencial y absurdo. La sentencia es errónea e injusta. He probado su inocencia, pero han destrozado su vida, han expoliado a una persona inocente y van a tener que responder por este latrocinio", remachó el letrado.

También insistió en que la causa de la muerte de Laura no fue un fallo multiorgánico derivado de la insulina y de los barbitúricos, sino que el fallecimiento fue natural, motivado por una glucogenosis que no supieron tratar los médicos. Asimismo apuntó que el jurado se contradice porque aludió al uso del talio como causa del homicidio, cuando el magistrado que puso la sentencia tachó de "anecdótica" la presencia de ese metal pesado en el cuerpo de la víctima.

Tanto la acusación particular como el fiscal y el Instituto Canario de la Mujer se opusieron al recurso e interesaron la confirmación de los 23 años de cárcel por un delito de asesinato con alevosía y ensañamiento. Las acusaciones negaron la existencia de contradicción en el veredicto, pues el uso del talio no fue exclusivo, sino combinado con los otros fármacos, tal y como reveló el Instituto de Medicina Legal de Las Palmas desde el minuto uno. También recalcaron que las pruebas indiciarias coinciden con el perfil de Iván y sus conocimientos médicos, al tiempo que consideraron justificado el ensañamiento por "el calvario de paradas cardiacas" sufrido por la víctima.

Elocuente en la réplica estuvo el fiscal Demetrio Pintado, que defendió la labor de su compañera en Violencia de Género y de los forenses. "La verdad es simple. No se demuestra con 404 folios y una hora y 35 minutos de exposición. ¿Estamos ante una confabulación intergaláctica para fastidiar a quién?", se preguntó el representante del Ministerio Público.

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