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Perfil

El rostro amable de las noches del sur grancanario

Este vecino, nacido y criado en El Hornillo, falleció de manera inesperada el jueves mientras practicaba la pesca

El rostro amable de las noches del sur grancanario

De Domingo Cabrera Suárez se podrían decir muchas cosas, menos que no era una persona conocida en la isla. Este vecino nacido y criado en la zona de El Hornillo, Telde, falleció inesperadamente en la mañana del jueves mientras practicaba una de sus pasiones favoritas: la pesca con caña.

Su óbito, ocurrido tras un fatal accidente en el muelle de Arinaga, deja tras de sí una estela de llanto y dolor entre sus familiares y sus numerosos amigos, pero, al tiempo, también eleva a inmortal el imborrable recuerdo de un trabajador nato que, si por algo se significó, fue siempre por su bonhomía, su carácter abierto y alegre y un trato serio y responsable cuando se trataba del mundo laboral.

Y es que Cabrera, que a sus 68 años deja viuda y tres hijos, fue uno de los rostros más conocidos del sur de Gran Canaria. Durante nada menos que 37 años estuvo ganándose la vida de manera ininterrumpida, noche tras noche, ejerciendo como portero de las discotecas más conocidas del sur de Gran Canaria. Bajo las órdenes del empresario Ildefonso Padrón, Domingo se convirtió en la cara amable de las noches de ocio y divertimento de las que disfrutaron jóvenes y no tan jóvenes canarios y turistas peninsulares y extranjeros en aquellas plácidas veladas en las localidades de Playa del Inglés y Maspalomas cuando el sector comenzaba a despuntar, entre los años 70, 80 y 90.

Nunca estudió idiomas, pero eso no le fue necesario para entender y comprender a los clientes a los que siempre recibía con una sonrisa amable a las puertas de los negocios en los que estuvo destinado. Míticas salas como La Bamba, Queen o Mississippi conocieron de su capacidad de trabajo, al igual que algún que otro local de restauración que Padrón explotó en el Aeropuerto de Gran Canaria.

Hace apenas tres años puso fin a una dilatada trayectoria que arrancó incluso antes de que se vinculara al mundo nocturno, ya que en sus comienzos desempeñó las funciones de tractorista para la empresa constructora Dume, que en la entrañas de la isla se dedicó a dar forma a varias de las presas que rodean la Cumbre.

Con 28 años, se animó a cambiar de actividad. Ahí encontraría una forma de vida estable que, eso sí, le hizo llevar un ritmo distinto al de los demás. "Trabajaba de noche y dormía de día, pero nunca nos faltó de nada con él. Fue un gran padre, un gran marido y lo dio todo por su familia. La pesca era su otra gran pasión", relataban ayer, inconsolables, Iván y Rubén, dos de sus tres hijos.

A lo largo de su vida, Domingo residió en Callejón del Castillo, El Calero y Pasito Blanco. Acabó recalando en el Valle de Jinámar una vez que le llegó su jubilación.

Darle el último adiós en el tanatorio de Las Rubiesas no era una tarea fácil de cumplimentar este viernes. El exalcalde Francisco Santiago, que compartió con él vecindad en Las Remudas, fue sólo una de las muchas personas que acudieron al complejo funerario para testimoniar su pésame. La familia lo despide hoy con una misa funeral que se celebrará en la iglesia de El Calero (10.00 horas). Posteriormente, recibirá sepultura en el cementerio de San Gregorio.

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