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Rayos de Plata, música de oro

El grupo teldense, fundado en 1975, fue uno de los grandes animadores de las verbenas hasta su desaparición en 1998, tras 23 años de carrera

De futbolista a cantante, en su casa de La Montañeta, en el Calero. JUAN CARLOS CASTRO

Rayos de Plata, un grupo de música de verbena que se atrevía con cualquier estilo musical, cubrió una larga etapa desde la Transición hasta casi finales del siglo pasado con sus versiones de temas famosos de otros artistas y que atraían a numeroso público allá por donde fuere. Fundado en 1975 por Juan Valido Cruz, un vecino de Melenara que posteriormente se trasladó a vivir a la zona de La Montañeta, limítrofe con El Calero, y Braulio Sánchez Melián, organista de la formación, Rayos de Plata fue incrementando su fama a medida que sus canciones hacían bailar hasta altas horas de la noche a sus entusiastas seguidores.

"Nosotros llenábamos todos los sitios adonde íbamos a tocar y puedo decir que hemos actuado en todos los municipios de Gran Canaria e incluso saltamos a las islas de Fuerteventura y Lanzarote, donde también teníamos mucho éxito", recuerda Valido Cruz en el patio de su domicilio mientras muestra varios álbumes de foto y los tres discos que el grupo publicó a lo largo de su trayectoria, que se extendió desde 1975 a 1998, cuando el agotamiento de tantos años sobre los escenarios hizo mella en sus componentes. "Ya estábamos muy cansados y decidimos que era la hora de retirarse", apunta el que fuera vocalista del grupo durante esos años.

Rayos de Plata surge de la idea de dos amigos, Juan y Braulio, unos jóvenes veinteañeros apasionados por la música y que unieron sus esfuerzos para hacer de las actuaciones su profesión. Juan, que desde pequeño siempre tuvo muy buena voz, salió a su madre, asegura, y Braulio, organista, decidieron iniciar su andadura musical junto a otros compañeros y así surgió la primera formación. "Además de Braulio Sánchez Melián y yo, se incorporaron Manolo a la guitarra, Marcos a la batería y Rafael Herrera Talavera como bajista y fuimos los primeros componentes, después hubo incorporaciones como la de Marcos, de batería y ya fallecido o la de Japa Mesaud Benbarek, un gran guitarrista y que también cantaba muy bien". Todos ellos viven aún, salvo Marcos, que falleció de un infarto, y ya son unos sesentones que no han perdido el gusto por la música.

Otros músicos que se incorporaron a la formación teldense fueron años después el guitarrista Juan Carlos y el batería Juan Saavedra. El grupo, que no contó entre sus componentes con mujeres, lo integraban un total de cinco músicos, aunque en alguna ocasión llegó a formarlo seis miembros. En unos años en que las fiestas patronales no se entendían sin al menos una verbena o en las sociedades recreativas no podían faltar los ritmos de las bandas verbeneras para animar las noches de los fines de semana, Rayos de Plata surge como un potente reclamo de entretenimiento, que competía con otras formaciones, como Los Sotos de Gáldar o los Diamantes y Puri, también del municipio de Telde. Fueron los grupos más emblemáticos de la época y recorrieron palmo a palmo todos los rincones de la Isla para ofrecer su música a una juventud que le encantaba el baile.

Muchas actuaciones

El grupo de Juan Valido Cruz era en ese momento uno de los más solicitados del panorama musical isleño y prueba de ello fueron los incontables kilómetros que hicieron para cumplir todos sus compromisos con las fiestas.

"Nosotros tocábamos de viernes a domingo durante todo el año porque nos pedían actuaciones en todos los sitios y a veces llegábamos a hacer doblete los domingos. Recuerdo que los domingos actuábamos en la sociedad recreativa La Fraternidad, en Telde, y luego cuando acabámos allí nos íbamos a tocar ese mismo día al cine Las Vegas en Vecindario, que habilitaba una sala de baile ese día", comenta Valido mientras observa algunos de las fotos que atesora.

La mayoría de los componentes de Rayos de Plata tenían la música como profesión, salvo uno de ellos, que trabajaba en la fábrica de puros situada en el barrio de Lomo Cementerio. ¿Y se podía vivir de la música como profesionales en aquel tiempo? La respuesta de Juan Valido es afirmativa. "En aquellos tiempos", señala el exvocalista, "la música daba mucho dinero y se podía vivir perfectamente de las actuaciones, ya que éramos muy solicitados en muchas fiestas de pueblos y lo cobrábamos muy bien".

El grupo teldense no tenía mal caché para la época, ya que sus actuaciones oscilaban entre las 25.000 y 30.000 pesetas [entre 150 y 180 euros] los viernes y sábado y las 50.000 pesetas [300 euros] de los domingos y "si tenemos en cuenta que los domingos solíamos actuar hasta en dos sitios, lo que ingresábamos era bastante dinero", apunta el exvocalista de Rayos de Plata durante los 23 años que existió la formación. La diferencia de cantidades tenía una explicación: los dos primeros días de los fines de semana la afluencia de público a los bailes de las sociedades recreativas o en las verbenas era menor que los domingos y esa circunstancia se tenía en cuenta a la hora de firmar los contratos.

Rayos de Plata, como alega Juan Valido, siempre tuvo buena acogida entre el público y de ahí que su número de actuaciones fuera elevado durante las algo más de dos décadas que subieron a los escenarios. Así, además de la sociedad recreativa La Fraternidad, el grupo también solía actuar en la sociedad de San Antonio, en el restaurante Julio de El Calero, en Marzagán y, como no, en las fiestas de la playa de Melenara, "las de mi pueblo, en donde nací", donde era un asiduo participante.

Pero no solo el municipio natal de Rayos de Plata acogió las canciones interpretadas por Juan y sus compañeros de profesión. "Íbamos a tocar también con frecuencia al casino de Valleseco y a las fiestas de otros municipios de Gran Canaria. Además, también salimos a actuar en Fuerteventura y en Lanzarote, donde también congregábamos a bastante gente en nuestras actuaciones".

Música de todos los estilos

¿Y cómo era la música que interpetaba Rayos de Plata? Pues de todo un poco, sus componentes le daban a cualquier estilo musical que estuviera de moda o que el público estuviera más interesado. No había límites musicales para el grupo teldense y muestra de ello es la grabación de tres discos -antes cintas de casete- que tanto éxito, recuerda Valido, tuvieron entre la gente, que compraba mucho las grabaciones.

"Nosotros tocábamos todos los estilos musicales, desde boleros a rock and roll, pasando por otras canciones que formaban nuestro repertorio, aunque nuestro fuerte siempre fue la música lenta", rememora y da un dato para la historia: "el público se agolpaba en la pista de baile o en torno al escenario cuando tocábamos música lenta y muchas parejas salían a bailar los temas y no se marchaban hasta el final, les encantaban".

Aunque la formación teldense no tenía composiciones propias, la buena elección de los temas que tocaban era su mejor reclamo y hubo canciones que fueron casi una bandera para Rayos de Telde. "Cuando tocábamos música para parejas había dos canciones que siempre nos pedían y que gustaban mucho. Una de ellas era Hacen bonita pareja, de Juan Gabriel, que era la que más nos aplaudían. La otra era una canción de Javier Solís titulada Dicen que los hombre no deben llorar, que también era muy reclamada por el público", comenta Juan Valido.

Los intérpretes de referencia para Rayos de Plata eran muy conocidos para el gran público y de sus canciones bebían Valido Cruz y sus compañeros para preparar el repertorio de sus actuaciones. Camilo Sesto, Miguel Gallardo o ya en la última etapa las melódicas canciones de Sergio Dalma. No era problema coger prestadas estas canciones, no había polémica con los derechos de autor y Rayos de Plata editó sus tres grabaciones con la música que más le gustaba y que más éxito les daba. "Ahora todo se basa en un montón de papeleo, en pago por cantar los temas, cosa que antes no había y no tuvimos nunca ningún tipo de conflicto con eso".

Otro motivo para el recuerdo era cómo llegaban este grupo y otros a sus actuaciones. Lejos de las comodidades de ahora, con mejores carreteras y vehículos más preparados, el recorrido era más pesado, más artesanal por llamarlo de alguna manera. Así, como apunta el exvocalista de Rayos de Plata, "nosotros teníamos un furgón o alquilábamos uno para transportar los instrumentos musicales, mientras que el resto del grupo nos desplazábamos en nuestros coches particulares y al terminar, vuelta a casa".

También en los ensayos se pueden contar historias. La de Rayos de Plata era la de jóvenes de la época, que se reunían en la casa de algunos de ellos para ensayar. Así, la casa de Rafael Herrera afinaron música y letras más de una vez, y también fueron con su música a una casa de las medianías y a otros lugares. Algo que hoy en día, según Juan Valido, apenas se hace. "La música ahora está choteada, no se toma en serio y con los aparatos que se usan en las actuaciones se ha perdido el gusto por interpretar bien y es una pena".

Y con tantas actuaciones, las anécdotas que se pueden contar son unas cuantas, pero a Valido Cruz se le ha quedado especialmente grabada una. Fue en su barrio natal, en Melenara, donde tuvieron una singular actuación. "Una noche en Melenara estábamos tocando durante las fiestas y de pronto se fue la luz y tuvimos que improvisar. Solo el batería pudo tocar y lo hizo todo el tiempo, mientras que el resto del grupo tocábamos las palmas todo el rato para animar al público, que se sumó encantando a la situación". Era una época en que las parejas tenían la verbena como una de sus mayores diversiones en una sociedad que posteriormen te se volvió más consumista y había menos alternativas de ocio como las que existen en la actualidad.

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