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Las lecciones de Salek

Un menor saharaui de 13 años muestra la realidad de su pueblo a alumnos del IES Virgen del Pilar en un proyecto para conocer África

Las lecciones de Salek Yaiza Socorro

África, un continente muy cercano geográficamente, pero alejado en su conocimiento sobre él, fue ayer el protagonista de un día especial en el IES Virgen del Pilar del Valle de los Nueve Alto, un barrio de las medianías de Telde. Y lo fue no solo porque se habló sobre su territorio, su cultura o sus gentes, sino por la presencia de Salek, un niño saharaui de 13 años que fue invitado a pasar una jornada con los alumnos de este centro del proyecto África, en colaboración con el IES Virgen de la Candelaria (Tenerife), donde estudia este menor.

Acompañado por su tutor y profesor Ramón Estévez Guerra, que dejó su destino en Gran Canaria para convertirse en familia de acogida del pequeño saharaui, Salek contestó a las preguntas de los alumnos del Virgen del Pilar sobre diversos aspectos de sus vivencias en los campos de refugiados de Tinduf, de cómo viven allí sus habitantes, de sus costumbres y otros temas sobre la realidad cotidiana. No faltó tampoco la preparación por Salek del té, una tradición que compartió con sus compañeros por un día y que a mucho sorprendió la forma de hacerlo.

Laura Angulo, Mari Carmen Hernández, César Morales y Ana Ramírez son los coordinadores del proyecto Africa en el IES de Valle Los Nueve Alto, que ya el año pasado se inició tímidamente y que en este curso escolar se ha incluido en el programa de estudios con una total implicación del profesorado del centro. "El proyecto pretende dar una imagen más real y cercana de África, no solo la que ofrecen los medios de comunicación sobre los graves problemas del continente", apuntan Laura Angulo y Ana Ramírez, quienes creen que deben superarse los esteriotipos que circulan sobre África.

"No se trata de dulcificar u ocultar la dura realidad que existe en África con las guerras, el hambre o las enfermedades, pero también creemos que hay que mostrar una situación menos tremendista que la que llega a la población", señalan las coordinadoras. Así, el proyecto, impulsado, entre otras instituciones, por la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, la dirección general de Ordenación, Innovación y Promoción Educativa del Gobierno de Canarias y la Fundación Ramón Areces.

Para desarrollar los contenidos de Africa, los centros escolares vinculado al programa cuentan con un libro de texto coordinado por los profesores Ignacio Nadal Perdomo y Ezequiel Guerra, en el que expertos exponen en diferentes capítulos sus trabajos. "No se trata de que nosotros introduzcamos en las asignaturas lo que nos parece, sino que seguimos las indicaciones de este manual y aprovechamos para dar a conocer a los alumnos conocimientos sobre el clima, la cultura, la historia y otros aspec tos de África", comentan Angulo y Ramírez sobre los contenidos.

Sin proyecto 'Madrasa'

Salek, que junto a su tutor Ramón Estévez, pudieron asistir a esta jornada informativa en Valle de los Nueve gracias al intercambio educativo entre el IES Virgen de la Candelaria, donde trabaja Estévez y estudia segundo de la ESO Salek, recibieron la total atención tanto del profesorado del centro como de los alumnos que participaron.

La historia de Ramón Estévez es la de una persona implicada en una experiencia educativa y vital. Docente en Las Palmas de Gran Canaria, trasladó su domicilio a Tenerife para ser la familia de acogida del niño saharaui, ya que en Gran Canaria no se ha iniciado el proyecto Madrasa, pero sí en Tenerife. Estévez confía en que se instaure el próximo para dar la oportunidad a familias de acogida de la provincia oriental a que niños como Salek puedan estudiar.

Madrasa es la continuación del programa de acogida de menores saharauis, que están en verano en las Islas y luego vuelven a Tinduf, pero va más allá. Como comenta Estévez, "Madrasa permite que los niños que tengan capacidad para estudiar lo hagan en el sistema educativo a partir de los trece años, por lo que están diez meses con la familia de acogida y los otros dos meses con sus familias en los campos de refugiados. Así se consigue que estudien sin que haya un salto brutal del nivel que traen de Tinduf a lo que impartimos aquí". La senda, al menos, se abrió ayer.

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