Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Los inquilinos del hipódromo Luanfra

José Medina lleva 13 años en el centro hípico de Las Huesas, donde aloja y cuida a dos yeguas

Medina afirma que su afición le viene desde niño.

Medina afirma que su afición le viene desde niño. SANTI BLANCO

José Medina estaba ayer al pie del cañón en las cuadras donde tiene a sus dos yeguas, Froila y su hija, Macarena, dos bellos ejemplares de color blanco que comían apaciblemente cerca de su dueño y la sobrina de ésta, Macarena, que le ayuda en el cuidado de ambos animales. De hecho, la yegua que lleva su nombre fue un regalo del Día de Reyes que le hizo su familia hace siete años y que todavía ella recuerda con mucha ilusión.

Medina Mendoza nació en Artenara, pero lleva 40 años residiendo en Telde, "ya que mi padre se vino a La Pardilla, donde tenía una vaquería y luego estuvimos en Lomo Los Frailes y finalmente en Las Huesas, donde vivo". Vigilante jubilado de un centro comercial de Playa del Inglés, reconoce que desde siempre le han gustado los animales y que desde niño ya montaba a caballo por su Artenara natal, etapa de la que recuerda varias anécdotas de cuando era joven.

En una de ellas, recuerda, "iba montado a caballo a toda prisa y de pronto se me cruzó un coche en el centro de Artenara y tuve que saltar por encima del vehículo. El caballo sufrió heridas en las patas delanteras, y yo salí disparado, pero no me pasó nada. Me hice el muerto y me llevaron a mi casa para curarme. No le quería decir nada a mi padre porque siempre me decía que no fuera tan deprisa con el caballo porque era peligroso". Otro incidente, también en Artenara, se produjo cuando tuvo que saltar por encima de un niño que le salió a la calle sin poder verlo. "No pasó nada, pero el padre del niño, muy enfadado, me dijo que si me volvía a ver con el caballo por ahí me mataba" por lo que no volvió.

Luego, cuando su familia se trasladó a Telde por los negocios de su padre, José Medina no olvidó el gusto por los animales, por las bestias como él las define, y cuando pudo adquirió a Froila. Luego, al jubilarse ha dedicado su tiempo libre a su pasión desde pequeño y hace 13 años alquiló unas cuadras en el hipódromo de Luanfra para mantener y cuidar a la yegua. Siete años después, con el nacimiento de Macarena, y con la ayuda de su sobrina, todos los días se acerca a ver a ver cómo están los dos animales.

El alquiler de las cuadras le cuesta 50 euros al mes y la alimentación de los animales tampoco supone una fortuna. No entiende por qué "la gente dice que tener caballos es una cosa para ricos, cuando me gasto yo más tomando copas en un día que lo que gasto en la comida y cuidado de las yeguas".

Medina, que está en planta desde las cuatro o cinco de la mañana para limpiar las cuadras y ponerle la comida a las dos yeguas -de 13 y siete años-, asegura que para él es un pasatiempo que le entretiene y le gusta mucho. "Yo, para estar tomando copas desde por la mañana y gastarme 20 euros diarios y encima contraer enfermedades, me vengo aquí con los animales y me pongo a pasear con ellos durante una o dos horas".

Macarena, su sobrina, que ayer trajinaba por la cuadra ayudando a su tío Pepe, apunta que "él está por la mañana hasta las 10.30 horas y cuando ha cuidado a las yeguas, se va a comer a su casa y regresa por la tarde, y está desde las 15.30 a las 20.00 horas".

La alimentación de las yeguas, afirma Macarena, tampoco es tan cara como puede creerse y, al igual que su tío, rechaza que sea una afición de personas ricas. "El alquiler no es exagerado y lo que nos gastamos en los animales en comida está alrededor de 200 euros mensuales, una cantidad que, como dice mi tío, se gasta otra gente en otras cosas. Pero disfrutar de los caballos, pasear montado en ellos o hacer alguna carrera es una sensación estupenda, porque son animales tranquilos y mansos".

El alimento de estos animales, con pienso y pasto, que se pueden comprar a muy buen precio y en el caso del pasto, puede durar hasta tres meses, es una prueba de que tener un caballo no es costoso, asegura José y su sobrina en una de las piezas de las cuadras.

Preguntado por el futuro de Luanfra, donde hay otras cuadras, con un total de 10 caballos, José Medina cree que de momento seguirá con el uso que tiene, porque volver a la organización de carreras hace falta una inversión por parte de sus propietarios. Recuerda que cuando llegó hace 13 años al hipódromo, éste estuvo en funcionamiento hasta hace ocho años y todavía las carreras atraían a bastante público. Luego se fue perdiendo asistencia y el hipódromo, el único legalizado en Gran Canaria para organizar carreras, se ha ido quedando en su actual situación: alquiler de cuadras y ofreciendo sus instalaciones para fiestas, celebraciones de boda y otros eventos, muy lejos del antiguo esplendor de un hipódromo que era referencia en toda la isla.

Compartir el artículo

stats