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Aparcar, el mayor dolor de La Pardilla

Los vecinos reclaman más aparcamientos y el control de la velocidad en la carretera principal

Aparcar, el mayor dolor de La Pardilla

Aparcar, el mayor dolor de La Pardilla

El aparcamiento no es solo una petición para los vecinos de La Pardilla, se ha convertido casi en una cuestión de supervivencia para este barrio. Y así se lo expresaron ayer sus representantes a la alcaldesa, Carmen Hernández, y a los concejales de Vías y Obras y Limpieza Viaria, Alejandro Ramos y Eloy Santana, durante la visita oficial realizada por miembros del grupo de gobierno por el municipio.

Los representantes de la asociación vecinal Las Mansas y del colectivo de mujeres Maiká expresaron a los políticos su preocupación por la falta de aparcamientos y que ha provocado más de una situación como mínimo chocante por este problema. "Aquí hace poco se tuvo que retrasar el inicio del funeral de un vecino porque sus familiares tardaron en llegar a la iglesia porque no encontraban aparcamiento en el barrio", explicó uno de los presentes en la reunión celebrada en la asociación.

Aunque este fue un caso extremo, la preocupación de los residentes es que esta situación afecta al quehacer diario de los ciudadanos, por lo que propusieron a los representantes municipales el uso de algunos solares abandonados del barrio para habilitarlos como aparcamiento. Una idea que la alcaldesa apuntó en su bloc de notas para ver si es viable, ya que algunos de esos espacios son privados.

La excesiva velocidad por la que circulan los vehículos por la carretera principal que conduce al barrio -con limitación de 40 k/h- es la otra gran preocupación vecinal. Elías Navarro, presidente de Las Mansas, y otros vecinos insistieron en la necesidad de colocar vadenes o guardias muertos para obligar a los conductores a ir más despacio. "Sobre todo cerca de los pasos de peatón, donde pasan como alma que se lleva el Diablo", alegaron.

También las canchas deportivas, usadas alguna para que" los perros hagan sus necesidades" fue otra de las peticiones, además de un local para que el colectivo de mujeres puedan realizar sus actividades.

Hernández coincidió con los vecinos en que los políticos deben escuchar sus peticiones y aseguró que "no he venido a prometer lo que no podemos hacer, pero sí a ofrecer la colaboración del grupo de gobierno a los vecinos".

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