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El arte como terapia en Telde

El centro psicosocial de día inaugura en San Juan su primera exposición de cuadros hechos por sus usuarios

Salir a la calle con cámara de fotografía en mano y plasmar un momento, un lugar o un paisaje. Darle vida al instante inmortalizado con pinceles, esponjas u otras herramientas hasta entonces desconocidas y dejar que, mientras tanto, fluyan los sentimientos, el interior se exponga sin miedo y las ganas de superarse estén presentes en cada pincelada ejecutada o cada color elegido. De esta manera los miembros del Centro de Día de Rehabilitación Psicosocial de Telde, formado por 29 usuarios, han inaugurado su primera exposición en las casas consistoriales. Una galería de 60 cuadros que varían desde la reproducción de los rincones más hermosos de la ciudad teldense hasta el reflejo de otra cultura o retratos. Un acontecimiento que estuvo marcado ayer por la emoción de sus protagonistas y el orgullos de sus familiares y monitores.

"Se muestra el trabajo de chicos que están en una situación no muy favorable ante la que tratamos de superarnos cada día". Con estas palabras describe Leopoldo Martín, miembro del centro y uno de los artistas, el proyecto en el que se inició hace dos años cuando no había pintado antes en su vida. "Me gusta, me relaja y me satisface", añade mientras asegura que la técnica es una forma de ponerlos en situaciones reales cuando tienen que decidir qué color, forma o figura emplear ante un lienzo en blanco sobre el que empezar.

Explica Inmaculada Castañeira, monitora del taller, graduada en Historia del Arte e integradora social del centro, que a través del arte como medio de rehabilitación se pretende ejecutar sobre los alumnos un proceso de socialización e integración. Así, tal y como cuenta Martín, se busca un crecimiento de los participantes a través de la mejora de áreas como "la cognitiva o la de habilidades sociales buscando la comunicación cuando las palabras no se encuentran".

Hace diez años que la iniciativa se puso en marcha con todos los usuarios, a pesar de que estos no tengan conocimientos en el mundo de la pintura. Con libertad para decidir qué plasmar en sus obras, los pintores, de forma individual o colectiva, usan el ejercicio como medio de expresión. "Les ayuda a evadirse, cuando están bien se ponen con ello con paciencia", señala la monitora mientras reafirma que se trata de "un subidón de autoestima" cuando tienen frente a ellos resultados como los expuestos.

Paisajes, retratos y culturas

Las calles del barrio teldense de San Francisco, paisajes rurales, botellas de vino, frutas, flores, la cultura africana o un samurái espectacular, entre otros. Con homenajes hacia conocidos como el artista grancanario Néstor Martín-Fernández, Santiago Santana o Georgia O'Keeffe. Con acrílico o utilizando el óleo, servilletas o papel como instrumentos de empleo.

"En otros talleres, como en cocina, no se puede ver el trabajo que hay detrás, pero con los cuadros sí, puntualiza Castañeira. Horas, días, semanas y meses de dedicación que ven reproducido en los lienzos que, una vez acabados, llevan a sus casas para colgar "en las cuatros paredes de sus habitaciones donde se encierran por su enfermedad y que les ayuda a conectar con el entorno".

Una forma de "normalizar a través del arte", tal y como lo define Rafael Touriño, director del programa de atención psicosocial en Gran Canaria, que estuvo presente en el acto junto a la edil de Servicios Sociales, Natalia Santana, y otras autoridades. Un evento organizado para reconocer el esfuerzo de estas personas con un doble handicap vital por las enfermedades mentales que padecen.

Esas que el equipo humano del centro, que trabaja día a día con ellos, espera que no sean un inconveniente para continuar. Así, definen la esencia real del proyecto como un refuerzo para "tomar decisiones, superar los miedos y combatir las inseguridades" contra las que luchan los protagonistas sin más armas que un pincel y un espacio en blanco ante el que crear.

"Que estén aquí ya es un logro", comenta la integradora social mientras hace énfasis de lo importante que es para ellos esta oportunidad. Un impulso para ser conscientes de que pueden con lo que se propongan, siendo testigo de ello sus familiares, que no cabían en su asombro al ver el trabajo expuesto. Palabras de veneración y orgullo se escuchaban en cada rincón, como las felicitaciones más sinceras dignas de un resultado de calidad que no dejó indiferentes.

Martín lo resume como algo emocionante que da alegría. La misma con la que explicó sus obras, entre las que podía destacar un barco a la deriva en medio de una tempestad que refleja las dos caras de una misma situación. La desesperación frente al sol a lo lejos capaz de indicar que la calma estaría a punto de llegar, un resurgir esperanzador que invita a descubrir "lo que existe más allá de un cuadro".

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