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Prueba de robots submarinos en Taliarte

El muelle teldense se convierte durante dos semanas en la sede de varias actividades de un proyecto europeo relacionado con estos vehículos inteligentes

Taliarte se convirtió ayer en un paisaje diferente. En su muelle se podían ver, de lejos, diversos vehículos de colores que no dejaban indiferentes. Junto a ellos, técnicos de distintas partes de Europa los manipulaban con atención. Así, comenzó la primera prueba del proyecto europeo de robots submarinos inteligentes, trabajando en redes cooperativas (Swarm), a través de Plocan, socio del grupo, como centro de demostraciones en el municipio, encargado de proporcionar las infraestructuras y equipo técnico necesario para las pruebas capaces de determinar cómo va avanzando.

De esta forma, el municipio acogerá durante dos semanas, hasta el 4 de octubre, diversas actividades enmarcadas dentro de la iniciativa financiada por la Comisión Europea y el Ministerio de Economía y Competitividad. Un total de 30 socios pertenecientes a 10 países europeos se han reunido para participar en las jornadas, con las que esperan obtener un resultado sobre cómo marcha el proyecto que lleva un año funcionando de los tres que tiene previsto durar.

Cuenta Tania Morales, ingeniera en Plocan y coordinadora técnica, que lo que se pretende con la iniciativa es aumentar la capacidad e inteligencia de los vehículos submarinos, "que se comuniquen entre sí y lleven a cabo tareas juntos, realizando misiones marítimas más complejas, aumentando la seguridad y con un coste inferior".

Además, explica Morales, que la utilización de estos aparatos favorecerá la disminución de accidentes submarinos, ya que las operaciones en el mar son realizadas por buceadores en misiones que podrían ser peligrosas para los mismos. Plocan asegura que el número de personas dedicadas a estas labores "es limitado, por lo que la dependencia de su trabajo representa una amenaza real para esta industria".

Por esto, los investigadores se pararon a pensar sobre cómo solucionar el problema. Conscientes de que los vehículos submarinos no tripulados son capaces de resolverlo, vieron en ellos un buen candidato, pero el inconveniente lo encontraron en que "como son hechos a medida para una tarea específica y difícil de operar, actualmente su despliegue es muy caro".

Así, a través del proyecto se pretende combinar las capacidades de vehículos heterogéneos para que juntos presten un servicio completo. De esta forma, Morales señala que está dividido en varias partes: los vehículos por un lado; la comunicación entre ellos, "que se presenta más compleja que si se llevara a cabo en tierra porque la radiofrecuencia no funciona y es a través de señales acústicas", por otro; la comunicación terrestre; y una parte de software "para aumentar la inteligencia de los robots y que estos tomen decisiones y se comuniquen entre ellos, aunque siempre haya una persona vigilando". Otro objetivo a alcanzar reside en aumentar la autonomía de los vehículos submarinos y mejorar las prestaciones de los que operan remotamente.

Durante la mañana de ayer, el banco de ensayos de Plocan empezó a ser utilizado con las primeras pruebas y demostraciones, "con las que se pretende validar los diferentes conceptos tecnológicos que se han ido desarrollando durante la vida del proyecto". Así, la primera prueba consistió en comprobar el correcto funcionamiento del robot no tripulado AUV. Para ello, técnicos en una embarcación tipo zódiac llevaron hasta su zona de trabajo en el mar, lejos del muelle, una estructura metálica con intenciones de dejarla allí y que, posteriormente, el vehículo, de color amarillo y con una hélice en su parte trasera, fuera trasladado hasta la zona para comprobar si era o no capaz de detectar la estructura desplegada.

La coordinadora técnica de Plocan, especifica que para que el robot ejecute una función se le activan sensores que le indican la actividad a realizar. Así, la localización de la estructura cerró la segunda fase de prueba. "El aparato emite unas ondas acústicas, nosotros procesamos los datos a partir de ellas y así sabemos lo que ha encontrado, en tiempo real o más tarde en los centros".

Junto al modelo AUV, que es independiente, se probaba el ROV, de color verde y con cable de por medio. Este se diferencia del anterior no sólo por la falta de autonomía, sino porque dispone de cámara y un brazo extensible. Tiene, también, censor de temperatura y capacidad para inspeccionar el fondo marino. Así, a través de las capacidades y carencias, entre unos y otros, los investigadores quieren utilizarlos en consonancia, "la idea es que se ayuden, que interactúen y usen sus capacidades a la vez, que trabajen juntos para tener el mejor resultado", añade Tania Morales.

Por otro lado, mientras los técnicos hablaban en inglés, un SAGA, también amarillo y con cable, se lanzaba al agua. Este modelo dispone de tres motores, luces, cámara, capacidad para medir la temperatura del agua, la presión y la dirección. Uno más para sumar.

En tierra, otros participantes del proyecto manipulaban los ordenadores a través de los cuales veían las imágenes captadas por los vehículos en tiempo real, controlaban las distancias en cuanto al fondo, la posición del aparato respecto al punto desde donde estaban dando órdenes, y usaban el sonar capaz de hacer un barrido de los obstáculos detectados en el mar. Ayer, quitando un bloque de hormigón hundido, una boya mantenida con contrapeso y algún que otro pez, poco más se pudo ver del fondo de Taliarte.

Hasta el día 29 seguirán las fases de esta primera prueba y, el mismo día, habrá una reunión de socios del proyecto con empresas locales. Además, la primera evaluación por la Comisión Europea será al día siguiente, y la segunda asamblea general los días 3 y 4 de octubre.

El año que viene se hará la segunda prueba en Rumanía y, al siguiente, una tercera en Noruega. Iniciativa en la que no sólo están implicados los centros de investigación y universidades, sino también empresas de robótica, todos unidos con el fin de mejorar las misiones en el fondo del mar.

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