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Karma, la perrita que busca un hogar

El cachorro fue abandonado en la zona industrial de El Goro y rescatada por una vecina de la capital

La perrita Karma busca un hogar

Cuando María del Carmen Suárez salió de su casa, en el barrio capitalino de Escaleritas, para ir hasta El Goro a sacar a sus perros, como de costumbre, jamás se imaginó lo que el destino le tenía deparado. En medio de la zona industrial vio de lejos tres pequeñas manchas negras perdidas y desorientadas. Eran Karma y sus dos hermanos, tres cachorros abandonados a su suerte en Telde.

Parece que hay algunos a los que no les parte el corazón dejar en la calle a sus mascotas como si de basura se tratase. Sin reparos, deciden que ya no las quieren y, en lugar de buscarles un hogar, toman la salida más fácil: dejarlos a su suerte. Hace dos meses que, por desgracia, Karma y sus hermanos vivieron día y noche a la intemperie y sin comida.

Pero, como la moneda siempre tiene dos caras, también existen personas como Suárez y su hija Anyuri Hernández. Cuando la mujer se encontró con los cachorros, de cuatro meses en ese entonces, hizo todo lo posible por cogerlos e intentar llevárselos para ponerlos a salvo. A pesar de sus intentos, sola y a cargo de sus otros animales, no pudo, por lo que decidió volver más tarde con su hermana y su sucesora.

"Cada vez que intentábamos cogerlos se asustaban y salían corriendo", explica Hernández, quién asegura que, finalmente, pudieron hacerse con Karma y Piche, otro de los cachorros, ya adoptado. Así, el tercero no corrió la misma suerte, ya que "fue imposible cogerlo". Aún así, la joven, de 32 años, se dedicó a ir cada día a la zona para dejarle comida y agua en el lugar por el que habitaba. "Un día dejó de comer y beber y supuse que alguien lo había cogido", comenta con esperanzas de que esté en buenas manos.

Desde que los dos cachorros negros como el alquitrán pisaron su casa, las labores de búsqueda de una familia que los quiera y los adopte no han cesado. "Ya han pasado dos meses y, aunque Piche está muy feliz con su nueva familia en Fuerteventura, Karma no ha corrido con la misma fortuna". Explica que tuvo un hogar, "pero hace tres semanas me la devolvieron porque los que se la llevaron tenían dos niños pequeños y, al ser un cachorro, está en la fase revoltosa".

No es la primera vez que recoge animales abandonados para encontrarles donde vivir. Así, tiene a su perrita Trufa, también adoptada, y dos gatos. "No puedo hacerme cargo de ella, aunque me encantaría, porque trabajo y no tengo tiempo para educarla, ni dinero para tantos animales", expresa con tristeza, porque Karma se hace querer.

"Necesita quien que la cuide, le enseñe lo que está bien y lo que no y la quieran todo lo que se merece", puntualiza la joven. Añade, además, que "está completamente limpia de parásitos internos, con todas las vacunas y el chip". Sin duda, un regalo de envoltorio y contenido más que perfecto y entrañable.

Anyuri relata que, cuando los encontró, "sorprendentemente estaban limpios y bien alimentados", y denuncia que "la gente no tiene conciencia de lo que sufre un animal cuando lo abandonas, porque se creen que son objetos y no es así, son parte de la familia". Puntualiza, además, que "debería de haber una ley que regule la posesión de animales porque no todo el mundo tiene capacidad para cuidarlos".

Lexa fue su primer nombre, Lula el que le pusieron sus últimos dueños, y Karma el que la identifica ahora. Con sus ojos negros azabache es capaz de penetrar no sólo miradas, sino corazones. Busca quien sepa valorarla y le devuelva el buen karma que merece, porque, a pesar de lo vivido, sus lametazos de agradecimiento nunca fallan.

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