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Muerta o asesinada, cielos limpios y la cotilla

El primer pleno del año, aunque corresponde a diciembre pasado, mantiene la senda del desencuentro entre gobierno y oposición

El nuevo año no ha traído aires renovados al Ayuntamiento de Telde, donde ni siquiera en un pleno que debía ser de guante blanco se evitó la discordia enmarañada sobre ésta o aquella interpretación sobre el reglamento municipal para justificar intervenciones. Términos tan de la calle como cotilla, "infórmese antes de hablar" o "no tenemos nada que ver", este último empleado cuando la oposición preguntó sobre la huelga del servicio de recogida de basura, se escucharon en una sesión sin grandes pretensiones y que duró hora y media.

Quizás se mantuvieron ayer las mañas de siempre porque la convocatoria correspondía al pasado diciembre y se había pospuesto para después de las fiestas de Navidad. El año, que encamina el segundo del mandato municipal, se presenta con incertidumbre por la falta de mayoría del grupo de gobierno y el difícil encuadre, a tenor de lo expresado por los partidos de la oposición, de sumar más manos a un gabinete que solo pudo levantar ocho por la ausencia de la edil nacionalista Natalia Santana y de Pablo Rodríguez, nuevo vicepresidente del Gobierno regional. Sin embargo, las 17 manos de la oposición tampoco estaban por la labor de hacer sangre y casi todo se aprobó por unanimidad.

Así y todo, no se escaparon de un debate de tensión media la exclusión de la mujer asesinada en Higuera Canaria la pasada semana en la declaración institucional contra la violencia de género, las matizaciones de Guillermo Reyes y la alcaldesa, Carmen Hernández, por una moción de los dos ediles del grupo de No Adscritos sobre la publicación trimestral del gasto del dinero que reciben los concejales y grupos municipales, donde la edila ponente de la iniciativa, Esther González, se llevó una reprimenda de Reyes, quien a su manera le dijo que solo quería cotillear las cuentas de los demás.

Pésame y enhorabuena

El pésame y reconocimiento a José Macías o la enhorabuena a Pablo Rodríguez, nuevo vicepresidente del Gobierno de Canarias, dulcificaron el final del pleno con palabras de afecto hacia ambos, aunque también para destacar en la virtud de ellos -su talante de consenso y diálogo, según la alcaldesa- los defectos de otros, léase Más por Telde y últimamente, el Partido Socialista. Toda una clase sobre cómo cercenar alianzas futuras.

La lectura del manifiesto de Jesús García Aller, comisario de la Policía Nacional en Telde, contó con la matización previa de Agustín Arencibia, nuevo edil de Políticas de Igualdad, quien matizó que la exclusión de la vecina muerta presuntamente a manos de su expareja la pasada semana se debía a que aún no se podía determinar si era un delito de violencia de género. Esther González se removía en su asiento y más lo hizo cuando en el apartado de pésames, la alcaldesa citó a Mónica C., la víctima mortal de Higuera Canaria, como mujer fallecida, a la que respondió González: "Que la han matado, no fallecido de muerte natural".

De las mociones presentadas al pleno, dos se aprobaron y una tercera, sobre el Fdcan, que parecía la más combativa a priori, quedó sobre la mesa porque las circunstancias, según el grupo de gobierno habían cambiado. Alegato en el que todos estuvieron de acuerdo, pero Alejandro Ramos, portavoz socialista, criticó el modo de comunicarlo. "Me podían haber llamado para decírmelo y no aquí en el pleno, ya que yo la firmé".

Nueva Canarias logró la unanimidad del pleno en su moción por la que Telde asume la declaración de Reserva Starlight para Gran Canaria, una suerte de promoción de zona de cielos limpios y el derecho a disfrutar de la luz de las estrellas.

Los No Adscritos tuvieron más dificultades para que se aprobara la suya sobre la publicación de los gastos de los partidos, que salió con sus dos votos, los cuatro de Más por Telde y la abstención del resto. Aquí, la intervención postrera de la alcaldesa una vez votada la moción abrió un corto, pero intenso rifirrafe entre Guillermo Eugenio, de No Adscritos, a cuenta de la interpretación del reglamento plenario. Mientras Hernández sostenía que como alcaldesa tenía potestad para intervenir según la normativa, Eugenio defendía el derecho del ponente de la moción a que no se apostillara nada después de la votación. Curiosamente lo mismo que en su momento dijo otro Guillermo, Reyes, Guillermo Reyes, a la regidora por esa costumbre de poner el punto final.

Reyes, fiel a su estilo directo, afeó a Esther González su propuesta para airear ante el público los gastos de los partidos y concejales y que el edil de Unidos por Gran Canaria consideró una intromisión en la intimidad de los grupos de la corporación. "La ley ya establece los controles necesarios y ni usted ni nadie se tiene que meter en lo que hacemos".

La edila se defendió diciendo que "esa intención cotilla no la tengo, lo que pretendemos es que el ciudadano sepa en qué gastamos el dinero que recibimos los concejales y los grupos. Aunque dicen que hay un borrador [la alcaldesa prevé que esté finalizado este mes] esto se va alargando y alargando y al final nunca sale".

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