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La Provincia - Diario de Las Palmas

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Sociedad Treinta años de la desaparición de una emblemática empresa familiar

Cinema Telde, el cine que exhibía películas y era teatro de variedades

Antonio Villegas Alejandro lo fundó en 1944 y permaneció abierto hasta 1987, cuando las deudas cerraron sus puertas para siempre

Pantalla y sala de butacas del Cinema Telde. FOTO ARCHIVO FAMILIAR REPRODUCIDA POR SANTI BLANCO

Hoy es una sucursal de un importante banco nacional y edificio de viviendas, pero antes fue una zapatería que fracasó en el intento por implantarse en la ciudad. Pero muchos aún recuerdan -varias generaciones de teldenses- que John Wayne, Charlton Heston o Marlon Brando, entre otras figuras de Hollywood, fueron admirados y disfrutaron de sus películas en el desaparecido Cinema Telde, en el barrio de Los Llanos de San Gregorio.

Fundado en 1944 por Antonio Villegas Alejandro y cerrado en 1987 después de más de cuatro décadas ofreciendo entretenimiento, cultura y compromiso social a los teldenses, su historia es la de un empresario visionario y una familia dedicada en cuerpo y alma a esta actividad. Las películas y también sus funciones como teatro de variedades son las facetas que convierten a este desaparecido cine en recuerdo imborrable de la memoria colectiva del municipio. Sin embargo, ni su actividad ni la del resto de salas cinematográficas que existieron en Telde han recibido un reconocimiento oficial y solo la memoria de los vecinos lo mantienen vivo en el recuerdo.

Fue la segunda sala creada en el casco urbano, después del cine Cervantes, en una ciudad en aquella etapa basada en la agricultura y con una población eminentemente rural que no tenía muchos sitios donde disfrutar de su tiempo libre. Antonio Villegas, hijo de una familia humilde, fue un visionario en su época, con una inteligencia adelantada a su tiempo y que aprovechó su experiencia profesional en el Cervantes para lanzarse a la aventura de fundar un nuevo cine en el municipio. Con la ayuda de su suegro mastro Pablo Sánchez y su cuñado Pablo, dos grandes carpinteros de ribera y excelentes talladores, que acondicionaron parte del local y aportaron dinero, creó la sociedad que gestionó el cine.

Años después, su cuñado Pablo se apartó de la sociedad y fue Antonio Villegas y su familia quienes la regentaron hasta finales de la década de los 80 con un tesón y dedicación que lo convirtieron en un punto de encuentro social, cultural e incluso político durante más de cuatro décadas.

Éstos y otros recuerdos los evoca David Díaz Villegas, hijo de Elisa Villegas Sánchez, la hija pequeña de Antonio. El nieto del fundador del cine se crió desde muy niños entre rollos de películas, los proyectores y la sala de butacas de uno de las salas más emblemáticas de Telde. "Para mí el cine ha sido mi segunda casa, ya que desde que salía del colegio iba allí y ni se sabe las películas que he llegado a ver". Conserva fotos familiares y algunos anuncios de películas que pondrían colorados a los actuales flyers por sus contenidos y diseño. Las instrucciones que enviaban las distribuidoras cinematográficas a las salas con las sinopsis de las películas, los actores y sus biografías o la forma de anunciarlas y otras curiosidades son dignas de ser recuperadas para la ciudadanía.

A su abuelo lo describe, por lo contado por su madre y otros familiares, como un hombre emprendedor, con ambiciones, "que no quería ser un empleadillo o un aparcero, vio el negocio y con su suegro alquiló el local, creo que un antiguo almacén de empaquetado de pepinos y tomates. Lo acondicionaron y emprendieron el negocio, compitiendo con el otro cine existente, el Cervantes". Tuvo como responsable encargado de su adaptación como sala cinematográfica al arquitecto grancanario Antonio Cardona Wood.

Nuevos cines comenzaron a establecerse el centro urbano del municipio con el paso de los años y se llegó a contar con un total de seis salas comerciales, además del denominado cine del Cura, dependiente de la parroquia de San Gregorio y con cintas de cine mudo y en blanco y negro.

El cine Cervantes, que terminaría siendo un cine porno en una corta etapa y ahora su hueco lo ocupa otro negocio; Cinema Telde, ahora una entidad bancaria; Atlántico, hoy vivienda particular; Silva Cinema o Ateneo, otra actividad económica; Arauz, un edificio de viviendas, y el Capri, demolido es el final al que llegaron esas salas. La apertura del primer multicines en Telde, en la zona de Arnao, fue la luz que se veía al final del túnel, pero tampoco la propuesta de la familia Melo terminó bien. Hoy es un edificio cerrado y que se muere junto al inacabado Palacio de las Artes y la Cultura. Y con una reclamación patrimonial muy cuantiosa contra el Ayuntamiento.

Como explica Díaz Villegas: "Cuando a la gente más joven se le dice que en Telde hubo tantos cines les suena como la leyenda de la Atlántida, no se lo creen". Pero fue cierto, muy cierto ese florecimiento cultural en el municipio, no reconocido hasta la fecha por quienes se encargan de otorgar los honores y distinciones en la ciudad. Ni una calle o placa que recuerde la labor no solo empresarial, sino de generación de la vida sociocultural que se desarrolló alrededor de ellos. Un homenaje que el nieto de uno de sus impulsores considera que es de justicia para estos emprendedores en un Telde que pasó de ser rural a comercial e industrial, de tratarse de un pequeño municipio a tener estatus de gran ciudad.

Las cajas y las mesas de atención al cliente han sustituido a la sala de butacas de un cine que contaba con una gran pantalla y un patio que hacía las delicias de los usuarios en el descanso de las proyecciones. "Allí mi abuela se dedicaba a vender dulces que hacía ella y otros productos", argumenta David Díaz, que no solo aporta datos de sus vivencias, sino los oídos a su abuela, Feliciana Sánchez Suárez; madre, Elisa Villegas Sánchez, su tío Sergio y a su tía Blanca, una de las taquilleras del Cinema Telde, como su bisabuela Rosa.

Las películas eran de todo los géneros -los permitidos en aquellos años- y tenían una gran aceptación de público, que disfrutaba de los westerns, comedias o historias de amor entre sorbos de vaya-vaya, los dulces comprados y otras chucherías, los antecedentes de los actuales lotes de roscas y refrescos. Especial referencia a la proyección de Tirma, una muy peculiar versión de la Canarias prehispánica con Marcello Mastrioanni y Silvana Pampanini en los papeles protagonistas, que tuvo al Cinema Telde como una de sus salas de estreno en Gran Canaria.

Pero no solo era el celuloide lo que ofrecía de entretenimiento el Cinema Telde, sino también espectáculos de variedades. Así, desde los años 50 hasta los inicios de la década de los 70, la sala se convertía en un teatro de variedades, donde actuaron importantes compañías nacionales, como la de los padres de Narciso Ibáñez Serrador, creador del concurso 1,2,3, responda otra vez, que llegó a jugar en el patio con Sergio, un tío de David. "Narciso Ibáñez Menta y su esposa tenían una compañía y llegaron a estar dos semanas en Telde, pero también actuaron famosos cantantes, como Antonio Machín, quienes después de actuar en Las Palmas el circuito les traía a Telde".

La edad de oro de las salas de cine en la ciudad no solo era ganar dinero, sino mucho esfuerzo, dedicación y más de un enfado con las distribuidoras. Ese cúmulo de circunstancias hizo que Antonio Villegas falleciera a la temprana edad de 51 años de un infarto y que fueran sus familiares los encargados de continuar con el negocio y también, después de que las deudas los agobiaran, de cerrarlo. Ese día de 1987 fue uno de los peores recuedos de la esposa de Antonio Villegas, Feliciana Sánchez (fallecida a los 101 años en 2013) y sus hijos, quienes mantienen su memoria.

El vídeo, como se canta en el tema Video killed the radio star, del grupo británico The Buggles no solo mató a la estrella de la radio, también hirió de muerte a las salas de cine. Al Cinema Telde ya no le daba la recaudación ni para pagar el alquiler y se fueron sumando las deudas. Hace 30 años cerró sus puertas para no abrirlas jamás.

La crisis de esta actividad en Telde dejó al centro sin cines adonde acudir a disfrutar de las nuevas cintas, aunque en el centro comercial Las Terrazas se ha recuperado aquel espíritu con otras formas y visión.Quizás, como cantara Joan Manuel Serrat en Los fantasmas del Roxy (álbum Bienaventurados) relativo a ese desaparecido cine barcelonés y curiosamente también convertido en entidad bancaria, los fantasmas del Cinema Telde pululen de noche entre balances, hipotecas y material de oficina...

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