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Arte Galería desde San Gregorio

Las meninas vistas desde Telde

Los alumnos de Dori Ramírez realizan su primera exposición colectiva en el Teatro Municipal

Algunos asistentes a la inauguración de la exposición en la sala del Teatro Municipal Juan Ramón Jiménez.

Algunos asistentes a la inauguración de la exposición en la sala del Teatro Municipal Juan Ramón Jiménez. ANTONIO ALÍ

Paisajes de Gran Canaria, puestas de sol, gastronomía de las Islas, abstractos, retratos o meninas desde el alma. A óleo o acrílico, con la mano derecha o la izquierda, creadas de noche o de día. Fuera como fuese, los alumnos de Dori Ramírez por fin ven colgadas sus obras en la pared del Teatro Municipal Juan Ramón Jiménez, un espacio en el que podrán ser contempladas por todos aquellos que quieran cargarse un poquito de su arte. Es la primera galería colectiva que llevan a cabo, un trabajo conjunto ejecutado a lo largo de un año. Así, condensados en la menina protagonista del cartel creado entre todos, los sueños de los once participantes -incluida la maestra- se fusionaron en uno sólo compartido.

Ramírez empezó con la pintura en los años 90, aunque es algo que le gusta "de toda la vida". Cuando sus hijos crecieron decidió dedicarse a ello y su calidad como profesora -a pesar de ser autodidacta- la colocó como docente de este arte en el Ayuntamiento. "Así me empezó a conocer la gente y cuando acabé en las asociaciones de vecinos comencé a dar clases por cuenta propia en mi casa", señala orgullosa.

Hace casi dos años que se consolidó el grupo que hoy la acompaña dos tardes a la semana en un local de San Gregorio. Nueve mujeres y un sólo hombre que acuden a su taller para dejar volar su imaginación y abandonar fuera todos los problemas que los acompañan. "En las clases se respira un clima muy agradable, hay mucho compañerismo, todos somos iguales y el espacio se convierte en un lugar en el que no nos acordamos de nada, nos relajamos por completo y donde estamos cumpliendo nuestro sueño de dedicarnos a esto", agrega la profesora satisfecha.

Tiene 66 años y asegura que el amor por la pintura traspasa barreras y épocas. "Cuando era joven no podía hacerlo porque eran otros tiempos, pero ahora me he liberado", explica con ese brillo en los ojos que surge cuando uno alcanza alguna meta en su vida.

Ella define el arte como "eso que hace que te olvides de todo, es dejar la tierra y flotar en el aire". Garantiza que no es nada complicado meterse dentro de cada una de sus creaciones y que si la inspiración la despierta, "dando vueltas en la cabeza mientras estoy en la cama", no la puede ignorar. Aún así, "el mejor momento para crear es durante la tarde, cuando estamos más relajados y listos para desarrollar esas ideas e ilusiones que nos surgen".

Y como resultado de la pasión compartida con sus alumnos, un total de 40 obras visten ahora la sala del Teatro Municipal. "Cada una muestra cómo es la persona que le ha dado vida, porque cada cuál lo ha hecho a su estilo, con la técnica que ha querido y según la temática que hayan preferido", puntualiza. Así, como reflejo de un codo con codo constante, el cartel promocional de la galería está constituido por un cachito de la esencia de cada uno, "a través de la elección de alguno de sus cuadros", fija Ramírez.

"Al proponerles la exposición ninguno se echó atrás y está hecha con mucho cariño y amor", cuenta. De esta forma, a su alrededor lucen quesos canarios, auroras boreales o puestas de sol, entre otros, que no dejan indiferentes. Y es que cuando las cosas se hacen con ilusión y alma, estos son los resultados. "Aquí aprendemos todos de todos, esto es parte de nuestra vida y una vía de escape", defiende la artista acompañada de sueños ya cumplidos.

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