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Entrevista

"El humor está grabado a fuego en mi corazón"

"Me ha abierto puertas en diferentes ámbitos", afirma el músico, actor y humorista, Miguel Á. Rodríguez, 'el Sevilla'

Miguel Ángel Rodríguez, 'el Sevilla'.

Miguel Ángel Rodríguez, 'el Sevilla'. LP / DLP

Hoy hará reír en Telde.

Con un espectáculo sin improvisación y con dirección artística. Trata de un loco que se cree Sócrates y que el público son sus discípulos, agarrándose a su teoría de que el camino más directo a la felicidad es la sabiduría. Que nadie se asuste porque no es un tostón de filosofía, simplemente es el argumento para una hora y media de risas con reflexiones absurdas que no deja de ser un monólogo de humor donde el objetivo es que se lo pasen bien.

¿Su primera vez en la ciudad?

La primera vez que pisé Canarias como artista -con los Moji-nos Escozíos- fue precisamente en Telde con un concierto en el año 98.

Y vuelve como humorista.

En invierno los Mojinos somos como osos invernando y lo pue- do compaginar con esto que me encanta. No tiene que ver con el grupo, pero el que vaya a verme se va a encontrar con el mismo de Mojinos intentando hacer reír con teatro.

Su corazón está dividido por sus facetas como músico, actor, humorista y escritor, ¿puede elegir entre ellas?

No creo que haya que elegir, pero tengo clarísimo que me quedo con los Mojinos. No es que mi corazón esté divido, sino que en él está grabado a fuego el humor, algo que me ha abierto puertas en diferentes ámbitos. Me faltaba el teatro y hemos entrado por la grande con un espectáculo nuevo y diferente.

¿Qué tiene de peculiar?

Que no lo hace nadie. Somos una compañía de teatro con un único actor cómico. Es habitual ver a cinco haciendo comedia, pero el monólogo de humor de teatro se ha perdido, porque no es lo mismo contar cosas y momentos con los que lidias que hacer una obra con dirección artística, guion, argumento, principio, fin y mensaje. Lo importante no es sólo el texto, sino las pausas, los silencios y lo poco que se pueda hacer con la luz, la oscuridad o los movimientos.

¿Hace uso de la ironía?

Por supuesto, sobre todo por la ironía socrática. Voy vestido de Sócrates, el personaje que interpreto se cree que es él y también habrá sátira, sin olvidar la mayéutica. El filósofo era el padre de esta, y nunca le daba la respuestas a sus discípulos. El espectáculo será como una terapia de grupo donde yo soy el director y el público los que asisten a la misma, siendo ellos los que rematan el chiste. Yo no les doy el final.

¿Nunca descansa del humor?

No hay que confundir, porque cuando toca Hacienda ni me río ni tengo ganas de chistes. El humor es mi vida, va en mi trabajo e incluso en casa con mis hijos y mi mujer, donde estamos de payaseo todo el día, algo muy recomendable. Si todo el mundo se tomara las cosas con humor, veríamos la vida diferente, pero es verdad que hay cosas que no son para reírse, como noticias diarias que lo hacen imposible.

Una vida de risas siempre es mejor.

Sin ninguna duda. Sería fantástico que todos los que salen en televisión, como los políticos, usen la ironía e hicieran su trabajo o transmitieran sus ideas de buen rollo. Así, con sentido del humor, todo sería maravilloso.

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