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Un huerto vertical en Jinámar

El Instituto celebra una jornada sobre el medio ambiente para animar a los alumnos a respetar la naturaleza

Los alumnos del instituto han ido desfilando por los diferentes talleres programados y por medio del juego han conocido las acciones que pueden efectuar para cuidar el entorno. Algunos se mostraban sorprendidos con las consecuencias de verter residuos en el mar y el tiempo que tardan en degradarse, mientras que otros se mostraban concienciados con la importancia del reciclaje. En el stand organizado por Canarias sostenible y verde. Asociación medioambiental, la pregunta que les realizaban estaba clara: ¿Cuánto tardan en biodegradarse los residuos?

En el momento de contestar muchos dudaban, mientras que algunos como Acaimo, no se creía que una botella de plástico tardara 200 años en degradarse. También se mostraba escéptico cuando el monitor Santiago Roncero, les explicaba que "los peces se comen los restos de plástico cuando se descomponen, esos mismos peces son lo que después nosotros pescamos y nos comemos". Un dato que dejaba a más de uno con la boca abierta y sin palabras.

Quiero ser ingeniero

En otros talleres, como el de Ecoembes, los alumnos más avispados, como es el caso de Yassir, se encargaban de explicarle a sus compañeros en qué consistía el autocompostaje: "Los residuos orgánicos se vierten en un cubo y los gusanos se encargan de comérselos". Una explicación que sorprendía a los presentes y era la monitora quien le aclaraba las dudas que tenía sobre la forma que debe tener el envase que lo contenga. "Para que se pueda realizar el compostaje el recipiente debe contener agujeros para que no se infle y explote", le aclaraba Yennifer Orinich. Yassir es uno de los niños que tiene clara la importancia del medio ambiente y para ello asegura "quiero ser ingeniero para desarrollar sistemas con los que cuidar y asegurar la sostenibilidad del planeta". Por medio del juego intentan concienciar a los niños y aclarar todas las dudas que tienen sobre el reciclaje, como por ejemplo, el tiempo que tarda en degradarse una lata o el lugar al que trasladan los residuos del contenedor azul.

Diferente es el caso del CEIP Hilda Zudán. Son sus alumnos los que muestran al resto de compañeros el taller de huerto vertical que han desarrollado a lo largo del curso. Darío, Daniel y Oliver, de once años, han sido los encargados de pintar los pales sobre los que han armado el huerto. Para hacerlo han utilizado materiales reciclajes como las botellas de agua azules ya que "resisten más", y han plantado unas plantas que "son de poca luz y que no crezcan mucho", explica Darío, ya que las tienen en el interior de las clases. Mientras, Daniel apunta "para realizar estos huertos solo se debe tener imaginación". Este proyecto de huerto vertical complementa al huerto que tiene el centro y en el que participan todos los alumnos.

Los escolares del Instituto Politécnico también intentan concienciar a sus compañeros de la importancia de reciclar los bolígrafos y utensilios de papelería que usan en el día a día. Ellos se encargan de dar a conocer la acción e intentar que cada instituto o colegio acondicione un envase en el que depositarlos para posteriormente, recogerlos y enviarlos a la Península uniéndose a la campaña que está realizando BIC. Un reciclaje poco conocido y que intentan inculcar desde pequeños.

Una jornada de diversión y concienciación de los más jóvenes que han conocido de primera mano la repercusión que tienen sus acciones en el entorno.

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