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"El gallo no respeta el cambio horario"

Vecinos del parque urbano de San Juan sufren un despertar revuelto por el canto de un ave cercana

El gallo que molesta a los vecinos, fotografiado ayer.

El gallo que molesta a los vecinos, fotografiado ayer. LA PROVINCIA / DLP

"Ese gallo no respeta el cambio horario realizado en marzo, ya que en vez de cantar a las cinco de la mañana lo hace a las cuatro", apunta con ironía un vecino de los bloques de viviendas situados enfrente del parque urbano de San Juan y que llevan casi dos semanas sufriendo las serenatas de uno de los dos gallos sueltos en este recinto. El sector afectado es el que transcurre desde la calle Aguañac -en realidad, los edificios que dan hacia el parque- y la calle Profesor Lucas Arencibia, en la zona alta del parque urbano del barrio histórico. En concreto, el gallo canta junto a las vallas y puerta -cerrada- por la que se accede al escenario cuando se celebran conciertos y actos.

Nadie sabe cómo aparecieron esas dos aves por el parque, pero lo que sí es seguro, apunta otro residente afectado por el canto de madrugada, es que "alguien los alimenta porque he observado que le han puesto una garrafa de plástico grande recortada para echarle agua y también comida, pero no sé quién puede ser". Molesto porque el continuo canto de uno de los gallos -el otro deambula por el parque urbano algo más alejado de estas viviendas- le agria el despertar de madrugada y apenas puede darse una cabezada tranquilo por la tarde porque no para de cantar, afirma que no tiene nada en contra de las aves, pero considera que su presencia perjudica el sueño de los niños y personas mayores, sin olvidar que también afecta a los estudiantes que están preparando sus exámenes y les desconcentra.

De hecho, el hijo de uno de los vecinos le comentó a su padre "que tenía unas ganas de bajar al parque y quitarlo de en medio, pero al final sabe que el animal solo hace lo que siempre ha hecho", explica mientras indica el lugar que suelen frecuentar las aves dentro del recinto ajardinado, pero que de momento no han podido atrapar.

"He ido a hablar con algunos policías municipales para explicarles el problema que desde hace 10 o 12 días nos tiene el sueño revuelto, pero nos indican que debemos presentar un escrito en el Ayuntamiento de Telde para que la concejalía competente tome medidas". Una protesta que ha sido siempre verbal, ya que en la Concejalía de Protección Animal, dirigida por Abraham Santana, no se ha recibido ninguna notificación. El edil declaró ayer que no tenía constancia de este caso que molesta a los vecinos, ni en llamadas ni por escrito.

No obstante, Santana indicó que hoy preguntará sobre esta situación para conocer de primera mano la preocupación de los residentes de este lugar. A la espera de las medidas que adopte Protección Animal, los gallos continuaban con su rutina, deambulando al aire libre y alimentados no se sabe por qué manos, según los afectados.

Precisamente la pasada semana se abrió el primer sobre del concurso público para el contrato del servicio de recogida de animales y mantenimiento del depósito temporal, donde dos empresas pujan por hacerse con la concesión. No obstante, hasta la próxima semana no se sabrá el adjudicatario.

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