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Entrevista a Julio Pérez Tejera

"La tradición de San Juan era asar piñas, papas y batatas en las brasas"

"De mis tiempos de niño lo que más recuerdo son las hogueras, ahora son más complicadas de hacer", rememora el pregonero de las fiestas de San Juan

Julio Pérez Tejera.

Julio Pérez Tejera. LP / DLP

¿Qué supone para usted ser el pregonero de las fiestas?

Lo mismo que para cualquiera. Hay que tener en cuenta que Telde es una de las ciudades más importantes del archipiélago y que me llamen para ser el pregonero de las fiestas principales, como son las de San Juan, es un honor. No cabe otra lectura. Este es un honor que probablemente no merezca.

¿Cómo se enteró de que iba a dar el pregón?

Me llamó el concejal de festejos, Juan Martel y me lo propuso. Tal fue mi sorpresa que le pregunté: "¿cómo?, ¿yo?" Me contó que unos amigos le habían recomendado que me escogiera a mi como pregonero. Ahora dudo de que estos fueran mis amigos realmente [bromea] porque es verdad que es un honor, aunque por otro lado es un trabajo que hay que hacer, pero en fin... es lo que hay.

Queda una semana para el pregón, ¿ya ha comenzado a preparar el discurso?

La verdad es que lo tengo enfocado y encaminado, aunque aún tengo algunas ideas bailando. Aún no lo tengo terminado, pero sí está encarrilado.

Al ser usted poeta, ¿el pre-gón será en prosa o se atreverá con el verso?

Será en prosa. En verso requeriría otro tipo de planteamiento. Como es lógico, la poesía tendrá algo que ver dentro del discurso pero no lo voy hacer en verso, sería algo demasiado pretencioso. Además, la lectura del verso requeriría un trabajo más concienzudo de estilo, por lo que vamos a ser más llanos y sencillos con el objetivo de cansar menos.

¿Con qué tipo de poesía definiría el Telde actual? Amor, reivindicativa...

En la poesía de los pueblos entran todos los estilos porque viven igual que la gente que los habita. Las personas sienten, se quejan, lloran, ríen y celebran, por lo que cualquier estilo tendría cabida. Si nos vamos a este caso particular y haciendo referencia a las fiestas habría que hacer una poesía festiva. Pero si hablamos de la poesía que expresa un pueblo sería toda, la expresión más genuina y profunda de los pueblos es la poesía, con lo que en ella caben todos los estilos.

¿Qué recuerdos guarda de estas fiestas tanto en su época de niño como de adulto?

De mis tiempos de niño lo que más recuerdo son las hogueras, ahora son más complicadas de hacer y parece que no saben gestionar bien el fuego. En aquella época en los barrios la gente hacía fuego y lo controlaba para que no se extendiera, no como ahora... Yo veía a mi padre, él sabía lo que hacía y lo manejaba muy bien, no quiero decir que ahora no sea así, pero las cosas han cambiado. Aquello era como una tradición a la que se unía el asar piñas, papas o batatas en las brasas. Ya más adulto recuerdo ir con mis niñas a visitar todas las zonas en las que se hacían hogueras. En el sentido popular ese es el recuerdo más claro que tengo de las fiestas, después también están los turrones, los cochitos y todo lo que las rodeaba. El sentimiento de fiesta religioso también está presente de alguna manera.

De las dos etapas que ha contado, ¿cuál guarda con más cariño?

Yo creo que todos siempre tenemos la tentación de irnos a la época de cuando éramos niños. En el fondo, como decía Saint-Exupéry, autor de El Príncipito, "todos los adultos hemos sido niños alguna vez aunque pocos lo recuerden". También lo decía Juan Ramón Jiménez, "cuida al niño de tu interior y no lo lleves corriendo". Todos aunque pasen los años seguimos siendo niños de algún modo o al menos lo pretendemos y anhelamos esa etapa. Por ese motivo puede que me quede con esa etapa, aunque de adulto tengo recuerdos entrañables también. Compartía las fiestas con mi mujer que falleció hace unos años... y es una época diferente pero entrañable también. Al final, cada etapa lleva consigo algo especial y tenemos que vivirlas y disfrutarlas.

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