Fernando León y Castillo cumpliría este jueves 175 años y aunque hace casi un siglo que falleció -en 1918, en Biarritz-, su recuerdo sigue muy vivo en su patria chica, Telde, y en tambiénen el Archipiélago. Y, sobre todo, en las islas de la provincia oriental, de la que fue forjador hasta lograr su creación en 1927. Hoy, más de un centenar de escolares y miembros del Cuerpo Consular, entre ellos la representación de China, le rendirá una ofrenda de 200 rosas rojas y amarillas ante su busto, en la plaza de San Juan, a partir de las 12.00 horas. Por la tarde, una conferencia evocará su estancia en París, donde fue embajador desde 1997 a 1918.

Nacido en Telde el 30 de noviembre de 1842, León y Castillo es uno de los políticos canarios que más repercusión han tenido en la actividad pública en España, aunque también su historial como embajador lo llevó a convertirse en el decano del Cuerpo Diplomático en París, ciudad en la que permaneció 31 años como representante de los distintos gobiernos de la restauración canovista. Su muerte, acaecida en 1918 en la localidad balnearia de Biarritz, privó a la diplomacia nacional de un hábil negociador y un servidor público que, entre otros cargos, fue ministro de Ultramar y de Gobernación y vicepresidente del Congreso de los Diputados antes de su traslado a la capital francesa.

El prócer teldense y su hermano mayor, Juan, formaron un tándem desde el partido que los dos encabezaban que impulsó el desarrollo de Gran Canaria y de las otras dos islas orientales -Lanzarote y Fuerteventura- con el trabajo combinado del político aguerrido en la defensa de la segregación provincial y el ingeniero que trazó las grandes obras de infraestructura, entre ellas el puerto de La Luz, diversos faros y carreteras.

El papel de ambos hermanos dejó un amplio y valioso legado para las generaciones futuras, aunque ha sido la figura de Fernando la que más se ha alabado frente a la de su hermano Juan.

En su Telde natal, Fernando León y Castillo cursó los estudios primarios para después continuar los de Bachillerato en el colegio San Agustín de la capital grancanaria , donde fue compañero de otro grancanario ilustre, Benito Pérez Galdós y desde allí para estudiar Leyes en 1860, carrera que terminó en 1866, aunque combinó sus estudios con la actividad periodística con sus artículos en periódicos y en revistas. Tal fue su actividad en prensa que llegó a dirigir la Revista de España, de la que fue copropietario con José Luis Albareda.

En su faceta más conocida, la política, León y Castillo ocupó los ministerios de Gobernación y Ultramar con la reina regente María Cristina de Habsburgo, madre de Alfonso XIII, rey con el que se aprobó la división provincial canaria.

Su habilidad negociadora logró que se le reconocieran a España los derechos sobre el territorio del Muni, el Sahara Occidental y el Protectorado del norte de Marruecos, gestión que le valió el título de marqués de M uni. Pero también en su larga etapa de tres décadas en París, no solo se convirtió en el decano del Cuerpo Diplomático, sino que se introdujo en el mundo cultural con su amistad con Pío Baroja, Miguel de Unamuno o Pérez Galdós.

La ciudad de París le concedió la Medalla de Oro y en su fallecimiento, en Biarritz en 1918, se le concedieron honores de jefe de Estado. Sus restos se trasladaron a la capital grancanaria, donde reposan en la catedral de Santa Ana.