El corazón de Jinámar palpita con fuerza, tanta que siempre recuerda a los suyos en la adversidad, aunque sea en un entorno festivo. Es el caso de Daniel y Eduardo, dos jóvenes de 17 y 14 años que fallecieron hace 23 en la potabilizadora cercana al Valle mientras realizaban pesca submarina y que ayer volvieron a estar presentes en el ánimo de todos durante la disputa del memorial del triangular de fútbol celebrado en el estadio municipal Pedro Miranda.

Algo más alejado, en la plaza pública y en la carretera general se concentraban la organización de los actos previstos por el Día del Artesano y del Labrador, la exhibición de 12 vehículos mini o de deportes vernáculos, una cita anual también en el Día de la Constitución y que atrajo a vecinos y visitantes desde las 10.00 a las 12.30 horas, cuando finalizó la luchada por parte del equipo del Castro Morales, precedida por una muestra del juego del garrote canario en el mismo espacio. Fue el hueco del programa a la tradición, mientras los feligreses entraban en la iglesia de la Concepción para honrar a la imagen de la Virgen. Por la tarde, peregrinos procedentes de San Juan, del Cruce de Marzagán y otros barrios, acompañados por grupos folclóricos y la Escuela Municipal de Folclore para la realización de una ofrenda ante la imagen de la Inmaculada Concepción, a las 20.00 horas. Más tarde, a las 21.00 horas, reparto de platos de potaje de berros y baile de taifas.

Pero el deporte, además de ejercicio, en Jinámar alma, corazón y generosidad para los demás. El espíritu solidario y de vecinos de siempre que inspira a los habitantes de Jinámar tiene en la celebración del triangular en memoria de estos dos chicos fallecidos en 1994 -ahora tendrían 40 y 37 años, respectivamente- uno de sus más genuinos exponentes. Año tras años familiares, amigos y conocidos de ambas familias -ayer estaban presentes, entre otros Agustín Suárez y Dolores Hernández, padres de Daniel, y Benjamín Bedoya, progenitor de Eduardo en la grada del estadio-, mientras que primos y amigos de las familias jugaban en el césped del Pedro Miranda por unos simbólicos trofeos, tangibles por su forma y peso, aunque lo de menos era el vencedor. Lo más valorado, sin duda, el cariño que se llevan los familiares de ambos fallecidos, quienes con agradecimiento y emoción contenida observan que sus hijos no han sido olvidados.

Así lo expresaban, Agustín, Dolores y Benjamín, quienes veían el partido desde la grada. Serenos, emocionados y orgullosos de contemplar cómo cuentan con personas que se sienten muy cercanos a ellos y que por unas horas se visten de corto para que el tiempo no se convierta en verdugo de la memoria de la vida cortada en pleno florecer de estos dos chicos que tuvieron en la fuerza mecánica de las turbinas de la potabilizadora un final trágico.

Tres equipos, con familiares como Killians Santana y Oswaldo Amador, primos de Daniel, que en un ambiente de camaradería y con una temperatura agradable recorrían el césped en busca de la portería contraria. Ambos primos llevan años participando en el torneo, Killians con 14 presencias y la mitad Oswaldo, que venía de Madrid para jugar. Un colegiado del club de árbitros Arbican ponía el toque oficial al torneo, aunque el juego limpio y la deportividad, lemas de este memorial, no le hizo ser 'tarjetero' durante los tres encuentros. Al final, entrega de trofeos para los equipos y flores para las familias, a la espera de una nueva edición del memorial que les une en el dolor, pero también en la ilusión por el cariño que transmite.