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Los vecinos de La Garita piden que se tapie por completo el centro comercial

Los residentes de la zona están preocupados por la falta de limpieza y la dejadez del edificio, que consideran peligrosas para los niños que juegan cerca del lugar

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Centro Comercial abandonado en la playa de La Garita

Una vez más, el fantasmagórico centro comercial de La Garita (aquel que se construyó y nunca vio la luz tras su inauguración) causa molestias a los vecinos del barrio, que piden una medida urgente para acabar con las consecuencias de su abandono.

El Barco, como se conoce al inmueble entre los residentes de la zona, se hunde cada año que pasa y desde la asociación de vecinos Punto y Seguido reclaman por un remedio que, por lo menos, consiga erradicar la peligrosidad que la dejadez del recinto provoca. "Hay cristales rotos por el suelo, no está bien vallado y cualquiera puede entrar ahí dentro, incluido niños que quieran entrar a jugar sin conocer el peligro que conlleva y el daño que podrían hacerse", asegura Miguel Santana, presidente del colectivo vecinal.

El edificio, que ha pasado por diversos dueños a lo largo de los años, pertenece actualmente al Banco Santander por embargo a los anteriores propietarios. "La entidad lo tiene cedido a la inmobiliaria Marea en Telde, para que lleve a cabo la gestión de su venta, pero nadie nos dice cómo va el proceso", declara Santana y añade que son conscientes que la Concejalía de Urbanismo y dicha Inmobiliaria mantuvieron una reunión hace unos años y procedieron a cerrar con vallas metálicas la zona del centro comercial. "Sin embargo, aunque al principio funcionó no tardaron en quitarlas y acceder al interior, ahora es completamente accesible", explica el presidente. "De hecho, han roto recientemente las puertas, donde había una protección del cristal, y además se acumula muchísima basura dentro y en el garaje, también abierto por completo."

Sólo piden una cosa: que el complejo vuelva a cerrarse. "Queremos que lo tapien, y que lo hagan bien para que dure un par de años cerrado y evitemos algún accidente que pueda pasar y que sigan destrozando y rompiendo cristales", asevera Santana, y asegura que ya en el mes de febrero avisaron a la Policía Local para que realizara un atestado sobre las condiciones del complejo. "Sobre todo nos preocupamos por los niños que juegan por la zona, que son bastantes, ya que después de terminar sus clases de inglés y alemán en la academia cercana se vienen a jugar por esta zona y cualquier día podría ocurrir un accidente", avisa Santana la preocupación de los padres.

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