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Chequeo insular desde las alcaldías Telde (VIII)

"La espinita que se me ha clavado es la gestión de Recursos Humanos"

"El primer año supuso muchas lágrimas y las fuerzas flaquearon, pero estoy orgullosa de todo lo que hicimos" expresó la alcaldesa de Telde

Carmen Hernández, alcaldesa de Telde, en su despacho.

Carmen Hernández, alcaldesa de Telde, en su despacho. SANTI BLANCO

El pasado 13 de junio cumplió tres años en el Gobierno. ¿Cómo se lo ha pasado? ¿Qué balance hace de estos años desde su actividad política?

Si voy a ser sincera sobre todo el primer año fue muy duro. Un año de lágrimas, donde las fuerzas flaquearon e incluso llegué a pensar si íbamos a poder salir de la situación. Una situación de total emergencia en todos los sentidos: una administración caótica, una deuda brutal con los juzgados, unas lluvias torrenciales que nos obligaron a movilizar al Ejército (algo que nunca había sucedido en la historia de la ciudad) y además se sumaron los problemas con los socios del pacto y quedamos en minoría. Tuvimos que intentar ordenar el caos, y creo que tres años después lo peor ya ha pasado y hemos podido afrontarlo. Me alegro de poder haberlo resistido porque ha valido la pena.

Llegando de la oposición, y a pesar de conocer la problemática del municipio, no se esperaría que la situación que debía afrontar iba a ser tan dura.

No, fueron muchos problemas que no tenían precedentes y muchos no podían ni esperarse. Es probablemente la primera vez en el que la hemorragia económica era tan grave que los juzgados llegaron con un ultimátum, y tuvimos que afrontar algo que otros años no se había afrontado y sabiendo que al ciudadano de a pie esto no lo termina de comprender. Si Telde quiere un futuro próximo donde mejorar las servicios básicos, donde la fiscalidad descienda o se puedan plantear nuevos proyectos, es imprescindible pagar. En eso nos hemos volcado.

¿Cuál es la acción que más le enorgullece de estos tres años como alcaldesa?

De haber afrontado lo que nadie antes quiso o pudo afrontar, algo que nos han reconocido en los juzgados después de que sólo se hablase de la corrupción del municipio. Uno de mis objetivos principales era recuperar el orgullo de ser teldense, esa era mi espina como ciudadana porque siempre me ha dado rabia que se hable mal de este municipio. Somos gente trabajadora y honesta, me parecía fundamental recuperar la autoestima general y creo que lo hemos conseguido en gran medida.

Telde tiene la peculiaridad de ser un sitio muy grande, con las características de una gran ciudad, pero con la idiosincracia de un pequeño pueblo. ¿Cómo se gestiona esa paradoja?

La gente espera de uno el mismo contacto que con un alcalde de pueblo, que trata con 10.000 habitantes. El problema es que estar cerca de 102.000 personas es más complicado, además de que la población no se distribuye en un pequeño núcleo, sino que está distribuida en 102 kilómetros cuadrados. Hay gente de medianías, gente de costa y de casco, por eso no se puede hablar de una idiosincrasia única tampoco. Lo que intentamos es resolver las demandas de cada zona según su carácter; tenemos que combinar lo cercano, pero también estar en lo estratégico. Sin embargo, también hay un Telde moderno que ha captado a un ciudadano del siglo XXI y espera eficacia de una administración, no sólo pequeños gestos y detalles.

¿Cómo ha sido la respuesta del ciudadano ante los sacrificios que han tenido que hacer en algunas cuestiones como el pago de la deuda o el plan de ajustes?

Mi percepción por los datos que manejo es que la inmensa mayoría son conscientes de las dificultades del Ayuntamiento, y que el municipio ha pasado por dos momentos críticos; el mandato de 2003 a 2007 por el tema de la corrupción y después la grave crisis económica. Comprenden la situación, aunque no significa que no reivindiquen que las cosas tienen que mejorar. Creo que el gobierno ha acertado en rotundo en centrarse en pagar la deuda, que comenzó con una suma de 158'3 millones de euros y que ahora hemos rebajado 41 millones de euros menos. Telde necesitaba un gobierno que llegase para dejar la ciudad mejor, aunque eso supusiese dejar algún voto en el camino. Es responsabilidad. De todas formas, también es parte de nuestro trabajo conseguir fondos por otros medios para continuar satisfaciendo las necesidades de los ciudadanos y en 2018 sumamos un total de 30 millones de euros en fondos captados de diferentes administraciones. Fondos del Fdcan, del G4 o, si todo va bien, de los presupuestos generales de Estado, que ha destinado 3,7 millones para las necesidades del municipio, entre otros.

De cara a este nuevo año electoral, ¿cuáles son los planes de Gobierno?

Vamos a seguir trabajando por un objetivo claro que son las personas, continuaremos trabajando para luchar contra la pobreza y la desigualdad. Ya hay datos objetivos: hemos multiplicado por tres las ayudas de emergencia social; hemos puesto en marcha el primer convenio en Canarias con Endesa para evitar los cortes de luz; también hemos multiplicado por dos la ayuda para pagar el agua; hemos reducido el tiempo de respuesta ante las ayudas de emergencia de seis meses a un mes y medio. Aunque para mí lo más importante es luchar por cambiar el concepto de política social que se ha desarrollado en Canarias, pues está claro que no ha funcionado. Nosotros ante esto hemos formulado dos planes: el Plan Estratégico de Servicios Sociales, que busca nuevas herramientas para sacar a las personas necesitadas de ese círculo vicioso en donde la pobreza casi se estaba heredando, y el Plan Integral de Jinámar. A su vez, cuando nosotros llegamos al Gobierno nos encontramos una ciudad a medias y hemos hecho todo lo posible por reconstruirla: el Juan Carlos Hernández, el Área Polivalente del Narea, el Centro de la Infancia de Jinámar, la Casa del Agricultor... etc. Este año continuaremos y algunos de los grandes retos son la rehabilitación del Mercado Municipal y plan de asfalto que vamos a hacer por toda la ciudad, entre otros proyectos.

En 2012 se cerraron las Escuelas Infantiles, hecho que indignó a una gran parte de la población, pero ahora con la partida económica que cederá el Gobierno Estatal a Telde podrá hacerse realidad una reapertura.

Sí. Yo adquirí un compromiso con la ciudadanía de reparar el daño terrible que hizo el gobierno anterior y de volver a prestar este servicio a las familias con menos recursos. El plan de ajuste impedía que el propio Ayuntamiento pudiese abrirla por sí mismo, después hablamos con el Gobierno de Canarias y tampoco funcionó, así que presentamos una enmienda al Gobierno Estatal con un presupuesto que incluyese una partida para abrir estos centros y parece que va a ser posible. Todavía falta que se aprueben definitivamente los presupuestos generales del Estado, después hay que rehabilitarlas y a partir de ahí las podremos poner en marcha. Sobre el mantenimiento de los servicios habrá que luchar mucho, es algo que el gobierno de turno tendrá que seguir peleando como hemos hecho nosotros. Lo lógico sería que la Comunidad Autónoma lo asumiese, porque así es como se hace en el resto del país, y aseguro que si Nueva Canarias forma parte del Gobierno Regional después del 2019 habrá ficha financiera para las escuelas infantiles canarias.

La oposición es una pieza del engranaje que hace mover el municipio, ¿cómo considera que esta ha actuado en sus años de mandato?

Creo que hay dos maneras de hacer oposición; constructiva y obstruccionista. En el salón de Pleno hay de todo, algunos positivos que apoyan los planes buenos para la ciudad y otros que se oponen o se abstienen, como si les diese igual. A mí me hubiera gustado tener una oposición más alternativa, que cuando hemos tenido problemas llegasen con soluciones, pues creo que si quieren ser responsables deben saber cómo lo harían ellos si fueran gobierno. He visto poco de eso, aunque es verdad que algunos partidos como Ciuca o el Psoe han sabido ser responsables. Creo que la ciudadanía tiene derecho también ha saber qué es lo que haría la oposición en ciertos aspectos, por ejemplo con las escuelas infantiles o la deuda con los juzgados. Muchos cuando estaban en el gobierno con nosotros apoyaron nuestras acciones, y después las han criticado en el salón de Pleno.

Los servicios básicos como la limpieza, el alumbrado o el asfaltado de las calles son lo que más preocupan a los ciudadanos. ¿Qué mejoras cree que la administración debería haber hecho?

Bueno, en 2015 nos encontramos una ciudad no sólo endeudada sino abandonada y mucho trabajo por hacer. En el caso de las instalaciones deportivas hemos reparado más de 40; en los colegios hemos triplicado los fondos para atender las necesidades; y con respecto al servicio de recogida de residuos nos encontramos un contrato precario en donde se habían echado a más de 30 operarios a la calle, pero hemos hecho lo posible por hacer que esto salga adelante haciendo campañas de choque, contratando a personal de convenio (en este mandato se han contratado por convenio y otros formas en torno a 1.000 personas), entre otras. En Parques y Jardines también estamos en un proyecto de cambio de rotondas hacia un modelo más sostenible donde se ahorre agua y se mantenga mejor. Lo que más se ha destacado es el esfuerzo en cuanto al rebacheo de los socavones de la ciudad, poco a poco hemos atendido esa realidad y hemos llegado a muchos barrios. Vamos a dejar la ciudad mejor asfaltada, sin tanto agujeros de forma literal y de forma figurada en relación con los económicos.

¿Y cuál ha sido el área más complicada de gestionar?

La espinita con la que me quedo es en relación al área de Recursos Humanos. La gente en la calle quiere un Ayuntamiento que funcione mejor y sea más ágil. No hemos tenido tiempo para modernizar el departamento, formar al personal, motivarles y hacer los cambios oportunos para hacer que aquello que no funcionaba funcionase mejor. Ese es un reto para el siguiente mandado, y esté quien esté hay que abordarlo. Que la administración funcione bien es esencial para que los servicios de la calle funcionen bien, el ciudadano tiene que saber que para arreglarle un bombillo o una acera hay mucho papeleo detrás. Es verdad que la implantación de la administración electrónica será un punto de inflexión porque es otro modelo, el papel del funcionario será otro y habrá un mejor servicio. Hay que reorganizarlo todo, y aunque sea difícil de abordar porque hay que hablar con los sindicatos y debatir con los trabajadores sobre estos nuevos cambios hay que tener valentía política y afrontarlo.

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