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La Provincia - Diario de Las Palmas

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Telde

Una plaga de moscas invade Melenara

El foco se ubica en un terreno agrícola a donde se ha trasladado el Ayuntamiento para asesorar a su propietario l Vecinos y comerciantes llevan días quejándose

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Plaga de moscas en la playa de Melenara

Las mesas de los restaurantes tienen un gusto especial estos días en la costa de Melenara: sabor a insecticida. La plaga de moscas que ha sobrevolado las últimas semanas al barrio teldense encontró ayer su punto de origen en el estiércol utilizado por una explotación agrícola próxima a la zona residencial. La concejala de Salud, Sanidad y Consumo, Auri Saavedra, comenta que las medidas de coordinación con los servicios de limpieza se están efectuando para disminuir el número de insectos. El plan se provee de una limpieza de choque en los puntos más cercanos a los contenedores de basura, tanto los soportes como las plataformas, así como de varias fumigaciones extraordinarias.

"El producto de estas fumigaciones tiene un componente que las atrae a través de feromonas y al contacto se mueren", explica la edil acerca del uso de los químicos, "así se reduce la población adulta que está molestando". En esta ocasión, la Administración teldense ha actuado de oficio y abrirá un expediente para registrar todas las actuaciones que se han ido efectuando en las jornadas.

Las pesquisas comenzaron con la denuncia de los residentes de la localidad mediante mensajes por las redes sociales y Whatsapp que desembocaron en una investigación por parte de la Policía Local y de los técnicos municipales.

No se identificó a ningún contenedor como foco principal y se procedió a registrar las propiedades colindantes. Sin embargo, los días de fiesta, propios de las Navidades, atrasaron el contacto con los dueños para analizar sus terrenos.

"Es un estiércol que se trae de ganadería para abonar el terreno de futuras plantaciones", informa Saavedra, "si se trae fresco, es decir, sin fermentar, se producen estos efectos". Lo ideal hubiera sido un tratamiento previo del estiércol para que se secara y no se produjera la masificación de los insectos. Por lo tanto, "ha habido un problema en la cadena, pero en todo momento ha habido una buena predisposición de los causantes y están poniendo remedio para solucionarlo".

Quejas vecinales

Los especialistas midieron la trayectoria de vuelo de las moscas, el tiempo de puesta, reproducción y desplazamiento para acotar el perímetro de actuación y confirmar el núcleo de la plaga. Otras condiciones que provocaron a la rápida proliferación de los insectos han sido las elevadas temperaturas del invierno, el cambio de la dirección de los vientos y la lluvia fina que ha humedecido el compost, anticipando la putrefacción. Saavedra asegura que el propietario está preocupado por el fenómeno que se ha producido y garantiza la pronta solución de esta pequeña invasión. "Va a poner en práctica las medidas que le hemos aconsejado y el lunes iremos a comprobar que se efectúan las indicaciones", confirma.

Juana Aguiar, conocida como Estrella, Asunción Rodríguez y Pilar Díaz descansan como de costumbre en la plaza interior de Melanara. El banco de piedra, cercano a la playa, está lleno de moscas y ellas las van espantando con la mano. No es la primera vez que se enfrentan a tales molestias como la plaga ocurrida durante el verano de 2018, donde se puso la sospecha en una vaquería y el uso de excremento animal de abono.

"Estamos hablando solas", dicen, y con la misma van a por un matamoscas rosa para hacer diana y dejar a las más molestas por el piso. Cierran las ventanas de las casas y cambian la ropa de las tendereras para que no se les llene de los insectos. José Luis Cazorla, de la calle Luis Morote, indica que una solución podría ser el enterramiento de los cubos de basura que se encuentran en pleno centro de la vía. "Tienen desperdicios tanto de los restaurantes del paseo como de las viviendas", sostiene, "hasta los vecinos vienen a echarles agua con lejía para limpiarlo". En 2019 ocurrió un hecho semejante en el polígono industrial de El Goro, donde 900 toneladas de plástico también atrajeron una epidemia similar, por lo que ha de tenerse gran cuidado en la acumulación de basuras.

A lo largo del paseo varios servicios de restauración y supermercados se suceden mientras una partida de dominó se juega al lado de la arena. Aquí se concentra la plaga puesto que, como indican, Salinetas o barrios próximos no se han visto afectados. Algunos comerciantes comentan la incomodidad ocasionada y la afectación del uso de insecticida a la respiración, "¿crees que se puede abrir los negocios de esta manera?", suspiran.

Mari Carmen Santana, dueña del restaurante La Rubia, pide a la Administración que se plantee la adjudicación de un contenedor a cada establecimiento para evitar la mezcla de basuras. "No solo hay moscas, sino ratones, y al igual que sucede aquí, también en la parte de atrás del campo de fútbol", denuncia. Es más, una decisión que ha tomado es encender los aspersores del local para ahuyentar con el agua a las moscas. A la espera de la erradicación de los insectos y que las medidas indicadas por el área de Sanidad se efectúen en el terreno agrícola, el zumbido continúa por las calles de Melenara.

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