"Lo vi, chilló y me dio martillazos", sostuvo M.M., víctima de una agresión por parte de su cuñado en Las Remudas, en el verano de hace dos años, durante la primera sesión del juicio, que tuvo lugar ayer en la Audiencia Provincial bajo la lupa del magistrado, Pedro Herrera. Un total de ocho años solicitó el fiscal que sigue el caso, Javier García Cabañas, por homicidio en grado de tentativa.

El agredido convivía con su hermana, su cuñado y los tres hijos del matrimonio desde hacía varios años. "No teníamos buena relación", confesó el denunciante, que por otro lado declaró aún sorprendido que la tarde en que sucedieron los hechos "estábamos tranquilos, no había pasado nada; de hecho, hacía varios días que no discutíamos".

Persecución

Según su relato, estaba encerrado solo en su cuarto cuando escuchó hablar a la pareja en la solana de la vivienda, que se sitúa en un tercer piso. Decidió salir a la calle en ese momento, pero su cuñado le persiguió y frente al portal le dio golpes en la cabeza con "lo que me pareció que era una piedra". No quedó inconsciente por los golpes. De hecho, "lo pude ver todo, me caí y entonces me dijo que me mataba", explicó M. M.

Los vecinos de los bloques cercanos llamaron a la policía y a la ambulancia, que finalmente se llevó al agredido. "Estuve tres días en el hospital", resaltó, incluso detallando que durante la pelea su cuñado le golpeó una vez en la frente con el martillo y dos veces en cada lado de la parte trasera de la cabeza. "Cuando me caí al suelo me siguió golpeando en los hombros, y me rompió la costilla", destacó.

Los testigos que declararon durante el juicio ratificaron que se produjo una pelea, en la cual M. M. acabó acostado en plena calle sobre un charco de sangre tras ser golpeado numerosas veces en la cabeza. "Yo lo atendí justo después de que su hermano le soltase; estaba aturdido, pero consciente", expresó uno de los vecinos, que conocía a ambos y escuchó los gritos desde su ventana. Otro de los testigos resaltó que venía de hacer la compra cuando se encontró con el panorama frente a su portal. "Había muchísima sangre, me quedé blanco", expresó, al igual que otras dos declarantes que presenciaron el suceso. "Yo supliqué desde la ventana que parase, que lo iba a matar y cogí un rollo de servilletas para intentar para la hemorragia del señor que había caído al suelo", sostuvo una mujer que presenció el suceso cuando iba a visitar a su tía junto a su madre, que también compareció en el juicio expresando que "parecía un bidón de sangre lo que había alrededor del señor".

Por otro lado, la esposa del agresor -hermana del denunciante- relató durante su intervención en el juicio las razones por las que, según su versión, había comenzado el conflicto. "Mi hermano le pegó un puñetazo a mi hija pequeña", subrayó. La disputa, añade, se inició entre el hermano y la hija mayor del matrimonio, que tenía puesta la música muy alta. "Mi hermano le pidió de malas formas que apagase el aparato o se lo rompería, pero mi hija no le hizo caso", expresó la madre, que en ese momento escuchó que M. M. insultaba a la pequeña, de 14 años.

Insultos

"Le decía que era una golfa, por eso mi marido no pudo evitar meterse en la discusión para defenderla", sostuvo. Entre el barullo apareció la niña más pequeña de la casa, con 11 años, que acabó recibiendo, según su madre, un puñetazo en la cara por parte de su tío. "Además él se echó a reír, salió al portal y nos provocó", explicó, añadiendo al final de su declaración que la relación no era buena desde hacía tiempo. "Siempre la armaba por todo; yo le decía que no hiciese caca en el pasillo, que estaban mis hijas y que la casa olía mal", confesó. El abogado del acusado puntualizó a la salida del juicio que el agredido solía hacer sus necesidades en una bolsa cuando el baño estaba ocupado, para luego dejarla tirada en el pasillo.

El procesado, continuó su esposa, persiguió a su cuñado hasta la salida. "Trabaja en la construcción, acababa de llegar a casa y estaba guardando las herramientas en la solana cuando pasó todo", sostuvo su mujer, que no pudo ver si llevaba consigo la cabeza de martillo en el momento en que salió tras su hermano.

Los agentes de policía que acudieron al lugar de los hechos sostuvieron versiones diferentes sobre el lugar en el que encontraron el arma. En una declaración afirmaron que fueron los vecinos que atendían al herido quienes lo entregaron, mientras que en los otros relatos se explicó que esta se hallaba en el domicilio. En cualquier caso, los funcionarios policiales acordaron en sus declaraciones que el acusado colaboró, confesó que había golpeado a su cuñado y se fue preso sin oponer resistencia.

Este miércoles tendrá lugar la segunda sesión del juicio, en el que participarán los peritos para esclarecer las heridas que presentó la víctima y además el procesado podrá relatar su versión de los hechos.