Los mercadilleros del barrio de Jinámar organizaron el pasado domingo una manifestación para protestar por la suspensión del mercadillo del barrio durante los próximos 15 días, medida que ha impuesto el Ayuntamiento de Telde como fórmula para intentar frenar el número de contagios.

Más de 70 puesteros se plantaron desde las seis hasta las 11 de la mañana en la explanada ubicada junto al polideportivo Juan Carlos Hernández, en donde se instalan las casetas del mercadillo cada fin de semana, como acto de reproche por las formas de actuación del Gobierno local. Eduardo Sánchez, uno de los afectados, explica que el cierre del mercadillo afecta a más de 400 familias. "No creemos que sea legal, puesto que no hay un decreto que obligue a la suspensión de estos eventos semanales y hemos cumplido con todos los requisitos de seguridad en cuestión sanitaria: no existen informes policiales que certifiquen lo contrario", expresa el mercadillero, que, por otro lado, critica con dureza la falta de comunicación del área de Mercados con el colectivo de comerciantes. "No nos convocaron para comunicarnos esta decisión, nos tuvimos que enterar la noche anterior -el sábado- de que no podíamos instalar los puestos a través de medios digitales", expresa indignado y puntualiza que "nuestro enfado no viene por el cierre en sí, sino por las formas; no nos enviaron ni un escrito oficial firmado por los representantes del Ayuntamiento".

El comerciante explica que la falta de comunicación ha provocado una situación incómoda para muchos puesteros, que habían invertido dinero en productos de alimentación para vender ese mismo fin de semana. Por otro lado, Sánchez adelanta que, a raíz de esta situación, un grupo de puesteros ha decidido iniciar los trámites para la creación de una asociación de mercadilleros, con la finalidad de defender sus derechos de ahora en adelante.