Suscríbete desde 1,50 €/mes

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Tribunales | Telde

Las forenses sostienen que el cadáver de Yurena López “parecía una momia”

El autor del crimen pide “perdón por el daño que he hecho” a sus padres y a su presunto cómplice | La familia de Yurena increpa a Ayoze tras su salida del Juzgado

Las forenses sostienen que el cadáver de Yurena López “parecía una momia”

Las forenses sostienen que el cadáver de Yurena López “parecía una momia”

Las forenses sostuvieron ayer durante el juicio que cuando sacaron el cadáver de Yurena López del maletero del coche de su novio “parecía una momia” debido a la manera en la que estaba embalado.

En la quinta sesión del juicio que se sigue en contra de Víctor Ayoze Gil por acabar con la vida de su novia de 23 años tras estrangularla en la habitación de ambos en Lomo Magullo, Telde, las médicos forenses revelaron que los orificios nasales de la víctima estaban tapados con papel film, para evitar que los líquidos se salieran por lo que cuando le quitaron todo ese plástico empezó a desprender sangre y espuma.

Las peritos manifestaron que cuando vieron el cadáver quedaron “sorprendidas” de la forma en la que estaba embalado, especialmente porque se cuidó cada “detalle” durante el proceso. Asimismo, destacaron que cuando le retiraron la envoltura al cuerpo este se “expandió significativamente”. “Al principio se veía pequeño, pero al quitarle todo lo que le presionaba aumentó su volumen”, declaró la médico a la vez que dijo que el cadáver no se puso flácido, lo que pudo deberse a que la compresión era tal que dañó la musculatura y evitó que se generase la rigidez característica de un cuerpo sin vida.

Las forenses sitúan la muerte entre las 10.00 y 12.00 horas, mientras que estiman que Yurena fue embalada unas dos horas después del fallecimiento. También tenía presencia de tierra y manchas de polvo oscuro. Según el informe, el autor del crimen se puso a horcajadas de la víctima, ejerció presión en los brazos y cuello. “Lo más probable es que hiciera presión con sus piernas sobre la víctima”, sostuvo la médico Natalia Mederos.

El cuerpo de la joven tenía tapados los orificios nasales para evitar que se salieran los líquidos

decoration

El principal acusado presentó heridas defensivas como arañazos en los brazos y frente como mecanismo de defensa de la víctima. Yurena, por su parte, presentó golpes en un ojo, tórax y cabeza que indican que ella luchó, así como una fractura del cartílago tiroide e infiltrado hemorrágico en esa zona.

La fiscal delegada de Violencia sobre la Mujer, María Luisa Ordóñez de Barraicua, manifestó que la víctima se quería separar del principal acusado y no lo hacía porque se “sentía acorralada y estaba amenazada,” algo que quedó acreditado a juicio del Ministerio Fiscal por el testimonio de la hermana de Yurena y la mujer del acusado de encubrir el crimen, José Manuel H.

A la representante de la Fiscalía le “llamó la atención” que los testigos de la defensa dijeran que Gil le daba permiso a la víctima para salir, “como si ella no fuese libre” para decidir cuándo o a dónde ir. “Yurena tenía que poner el manos libres en el móvil para que Ayoze escuchara sus conversiones”, insistió.

La tesis de la Fiscalía se basa en que entre el 27 y 28 de marzo de 2017 la víctima le comunicó al autor del crimen que quería dejarlo y él le pidió que lo esperara hasta el 3 de abril para asimilarlo. La mañana del 31 de marzo Gil se fue a su finca antes de las 7.00 horas, mientras Yurena se quedó en casa. La joven envió un mensaje al chico con el que estaba saliendo para desearle los buenos días y le dijo “te dejo que me pilla”. Por ello, entienden que este pudo darse cuenta de la conversación. “Tenía un móvil, un motivo, no estaba dispuesto a perderla, a que se fuera con otro, ni a que fuese libre”, apuntó Ordóñez

La Fiscalía pidió 22 años por un delito de asesinato con las agravantes de parentesco y género al concluir que la mató sin que ella tuviese posibilidad de defenderse y de forma “sorpresiva” con la atenuante de confesión debido a que el acusado acudió a comisaría la noche del crimen para confesar.

La letrada de la acusación particular, Pino López, solicitó 25 años porque a su juicio Víctor Ayoze Gil acudió a comisaría porque ya no podía desaparecer el cuerpo, tampoco delató a su supuesto cómplice y no entregó las llaves del coche donde yacía Yurena. La abogada Begoña Santana, del Instituto Canario de Igualdad, personado como acusación popular, también requirió 25 años de prisión para Gil.

El cadáver ganó volumen después de que le quitaran el envoltorio debido a la fuerte presión

decoration

Respecto al presunto encubridor, José Manuel H., las acusaciones pública, particular y popular solicitaron tres años de cárcel porque entienden que Gil no pudo envolver el cadáver solo y su amigo estuvo con él cuando se pudo efectuar el embalado.

La defensa de Víctor Ayoze Gil sostiene que sí hubo una pelea previa y aunque desconoce los motivos, tiene claro que Yurena murió “porque la partida la ganó Ayoze” y negó que el acusado la maltratase, por ello pidió una pena de 15 años de prisión por homicidio. Mientras, el letrado de José Manuel H. requirió la libre absolución porque asegura que su cliente no participó en los hechos y que el principal acusado se entregó porque su presunto encubridor se lo pidió.

Perdón

El autor confeso del crimen de Yurena López, Víctor Ayoze Gil, hizo uso de su derecho a la última palabra para pedir “perdón por el daño que hice a Yurena, a mi familia y a José Manuel H.”.

Bajo el grito de “asesino” los familiares de la joven despidieron a Víctor Ayoze Gil cuando salía del aparcamiento de la Ciudad de la Justicia a bordo de una furgoneta de la Policía Nacional que iba escoltada por varios agentes para evitar que los parientes de la víctima se acercaran al vehículo. Esto ocurrió después de que el presunto cómplice del autor del crimen saliera por la puerta del Juzgado de Guardia y se produjera un altercado entre los familiares de la joven y de este acusado.

En esa primera discusión algunos parientes de Yurena se acercaron al supuesto encubridor en los exteriores del edificio para gritarle que sabían que él la había embalado. Varios agentes intervinieron para que la situación no pasara a mayores y otros tres salieron en compañía de la furgoneta, a la que uno de los familiares se lanzó para evitar que continuase con su marcha mientras la madre de la víctima se acercaba a ella para ver al hombre que le arrebató la vida a su hija. Una vez que el vehículo se alejó, la progenitora de Yurena, Lidia Henríquez, a la que dos funcionarios tenían agarrada, tuvo que ser asistida por sus familiares ya que no tenía fuerzas para mantenerse de pie. El juicio ha quedado visto para veredicto.

Para continuar leyendo, suscríbete al acceso de contenidos web

¿Ya eres suscriptor? Inicia sesión aquí

Y para los que quieren más, nuestras otras opciones de suscripción

Compartir el artículo

stats