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Entrevista

Pino de la Nuez Ruiz: “La sociedad debe implicarse más en denunciar la violencia machista”

“Me preocupa que se pierda la percepción sobre qué es violencia de género; la víctima no concibe que lo es”, expone la abogada y miembro de la Asociación de Mujeres Juristas Themis

Pino de la Nuez Ruiz

Pino de la Nuez Ruiz

La abogada Pino de la Nuez Ruiz (Telde, 1965) ha sido galardonada por la Delegación del Gobierno en Canarias con el Premio Meninas 2020 por su labor y trayectoria en la lucha contra la violencia de género y la igualdad entre hombres y mujeres. Desde de década de los 90 forma parte de la Asociación de Mujeres Juristas Themis, de la que ahora es miembro de la junta directiva. “Creo mucho en la fuerza del movimiento feminista”, sostiene. 

¿Cómo recibe el Premio Meninas 2020 otorgado por la Delegación del Gobierno?

Con honor, orgullo y con la satisfacción de cumplir con mi profesión, porque es un reconocimiento que me da fuerzas para seguir trabajando. Ha sido un premio a mi compromiso con la igualdad de la mujer y en la lucha contra la violencia de género. Es un gran apoyo. En el momento de la entrega me acordé de las compañeras de Themis y de abogados y abogadas que están todo el día batallando.

Ahora forma parte de la junta directiva de la asociación, ¿cómo llega a Themis y por qué?

El movimiento feminista de la década de los 80 no lo vivo porque estaba estudiando. Terminé en 1989 y me involucro en la causa cuando me incorporo al ejercicio de la profesión. Entré en Themis porque entendía que era una asociación conformada por mujeres que piensan como yo, en sentido progresista. Porque somos la voz del ensordecedor silencio de las mujeres que no se atreven a gritar ante la justicia. La asociación lucha por la igualdad jurídica y se caracteriza por la lucha contra la mayor desigualdad, que es la violencia de género.

¿En qué proyectos trabaja?

Estoy implicada en un estudio que hicimos en contra de la figura del coordinador de parentalidad que se quiere imponer en el área de Familia. Entendemos que esa figura no es necesaria porque no está regulada ni tiene amparo legal. Quiere imponerse para solucionar, por derivación de los juzgados, los conflictos que puedan existir entre los progenitores y sus hijos, pero creemos que existen otras vías porque, hasta que no se regule, es entrometerse en situaciones de violencia de género que en ocasiones no han sido denunciadas.

¿Qué otras vías?

Para poder solventar conflictos existen otras herramientas como la mediación; eso aporta mayores garantías porque las partes llegarán a un acuerdo sin imposición de nada. No creo que esa figura luche por los intereses de los menores como bien de interés público. Quienes quieren aplicarla son detractores de lo que significa vivir en igualdad, de los compromisos de los padres y de las obligaciones de los juzgadores; no se puede delegar en los coordinadores de parentalidad las atribuciones que tienen los juzgados.

¿Qué radiografía hace de la situación de la violencia de género y las igualdad entre hombres y mujeres?

Se ha avanzado, pero tenemos que continuar trabajando; porque ya lo dice la filósofa Amelia Valcárcel: “la desigualdad nos viene de serie y la igualdad hay que trabajarla”. Con lo cual las mujeres debemos estar al pie del cañón y queremos que los hombres también trabajen con nosotras. Quiero que la sociedad machista incorpore la justicia de género, que hombres y mujeres vivamos respetando nuestras libertades y derechos. Pero el panorama todavía es muy feo. Hay que sensibilizar más, educar en valores y que perseguir las nuevas formas de violencia de género que han incorporado nuestros códigos legales, como el ciberacoso, el control a través de las nuevas tecnologías, la pornografía o la prostitución. Por eso es importante el Pacto de Estado contra la Violencia de Género de 2017, porque todas las fuerzas políticas fueron capaces de ponerse de acuerdo para luchar contra esta lacra.

Dice que el panorama es feo. ¿En qué hemos avanzado y qué retrocesos percibe?

Hemos avanzado al considerar que lo privado es público desde el momento en que cualquier tipo de violencia de género se considera un delito y no tiene que ser perseguible solamente por la denuncia de la persona afectada, sino por la denuncia de familiares o terceros. La ley de violencia de género de 2004 ha sido muy alabada; España está muy bien valorada en su lucha. Luego conseguimos medios y financiación vía Presupuestos del Estado. Ahora nos falta cambiar el chip en muchos aspectos, como en la sensibilización a los menores. Me preocupan los nuevos tipos delictivos, el cómo se cometen muchos delitos con el uso de las nuevas tecnologías y cómo en muchas ocasiones de pierde la percepción de qué es violencia de género, porque quien es víctima no concibe que lo es. Y también me preocupa que no se sensibilice más a la sociedad; debe implicarse más en la denuncia contra la violencia de género.

¿Tiene la sensación de que con los jóvenes hay que volver a reiniciar el proceso?

Completamente. Hay que hacerles ver, formales y hacerles entender la gravedad de la violencia de género. Pero sobre todo hay que educar en casa y no esperar a que lo hagan en los colegios. Ellos van a ser la sociedad del futuro y por eso las mujeres no pararemos de batallar. Yo creo mucho en la fuerza del movimiento feminista, en el impulso de la lucha por la igualdad, la dignidad y la libertad.

¿Qué piensa cuando se criminaliza al movimiento?

Cuando se nos llama feminazis pienso que a veces solamente es un desconocimiento de conceptos. Si una persona quiere un mundo más justo e igualdad de derechos entre mujeres y hombres entonces es feminista. Es tan simple como eso. Muchos utilizan el término feminismo de forma peyorativa pero no se dan cuenta de que hay que mirar el mundo con una perspectiva de género en todas las facetas de la vida.

¿Y cuando quien ataca al movimiento y al pacto de estado es una fuerza política que opta por llamarlo violencia intrafamiliar?

Peor aún. La fuerza que usted menciona no estaba en el Congreso cuando se votó el pacto, y es evidente que tiene otra falta de conocimientos de conceptos y de normativa. Se olvida de que la normativa se tiene que aplicar, al igual que tratados internacionales como el Convenio de Estambul que es aplicable en España sin transposición, es decir, entra directamente a formar parte del ordenamiento jurídico. También se nos olvida qué concepto es violencia de género, porque en la ley de 2004 es distinta al Convenio de Estambul; hay que ampliar el concepto porque violencia de género es cualquier violencia que se ejerza contra la mujer por el hecho de ser mujer. Por otro lado, la violencia intrafamiliar existe, sí, pero debe ser vista desde otra perspectiva y en otros juzgados.

¿El empoderamiento de la mujer es real o sigue siendo utopía?

Avanzamos, pero me niego a tener que esperar otros 60 años para ver nuevos avances. Necesitamos que la sociedad se impregne de prácticas de igualdad y que las leyes no queden en meros objetivos. De ahí la importancia de la redacción de los textos legislativos; ahí trasladamos que no es lo mismo “se contribuirá” o “se facilitará” a “se exigirá” o “es de obligación”; la terminología es importante. No olvidemos que el Derecho se interpreta y no podemos darle demasiado pie a la interpretación.

¿Qué expectativas tiene a corto y medio plazo?

Soy positiva al ver que se están visibilizando las nuevas formas de violencia de género, que se persiguen, son punibles y que tengamos normativa que aplicar a este respecto. La igualdad debe ser un derecho y debe aplicarse con perspectiva de género.

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