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Telde | Restricciones en la hostelería

“No nos queda más remedio que resistir”

Los locales de restauración en Telde fomentan para subsistir el servicio de comida para llevar

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La hostelería de Telde ante las nuevas restricciones Andrés Cruz

La puesta en marcha de la fase 3 de las restricciones sanitarias tras la nueva ola de contagios en la Isla ha obligado a numerosos locales de restauración, que carecen de terraza o escasean de espacio externo, a reformular sus servicios. La comida para llevar y el servicio a domicilio son las mejores alternativas.

“No nos queda más remedio que seguir resistiendo”, expresan casi como grito de guerra numerosos empresarios del sector de la hostelería en el municipio de Telde. La situación con respecto a la pandemia por el coronavirus parece no avanzar hacia buen puerto y la incertidumbre y el miedo se cierne sobre numerosos comercios, que se encuentran desde hace meses en la cuerda floja. Pero por el momento rendirse no es una opción y aunque son tiempos difíciles para todos, la mayoría de restauradores teldenses admiten que la única solución es reinventarse, por eso el fomento de servicios como el reparto a domicilio o los pedidos para llevar desde el local parece ser que son ahora la mejor baza para subsistir ante esta crisis.

Empresarios del ‘barrio húmedo’ solicitan el cierre de la calle para sacar más mesas

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El inicio del nivel 3 de alerta en la Isla, tras el repunte de contagios por el covid-19, impide la apertura de espacios interiores en los establecimientos. Es un problema para algunos de los empresarios que operan en la zona comercial abierta del municipio, en San Gregorio. Las estrechas calles que tejen el conjunto del barrio impiden que en muchos casos sea imposible que las cafeterías y restaurantes que carecen de terraza saquen un par de mesas y sillas al exterior para continuar con el servicio.

Impedimentos

“En nuestro caso no hay posibilidad porque la dimensión de la acera no es lo suficientemente grande; si pusiéramos mesas en el exterior no podrían circular las personas por la calle”, explica Fani Negrín, propietaria de la cafetería Pizco a Pizco, ubicada en una de las vías principales del casco comercial. Aunque las instalaciones de su local sí permiten que su clientela pueda disfrutar de tomar café o comer en el exterior, apoyándose de pie en la pequeña barra que han instalado junto a la ventana, admite que en esas circunstancias “lo que vemos que mejor funciona ahora es el servicio de comida para llevar”.

Así también lo han comprobado otros negocios del casco. “Desde hace meses fomentamos este sistema”, explica Celina Mendoza, propietaria de la churrería Melián, que se ha tomado muy en serio las restricciones desde el inicio de la pandemia. “Hemos pasado de tener nueve mesas a sólo tres en el interior”, sostiene, aunque admite que no ha faltado trabajo. “La mayoría de churrerías han cerrado, pero eso me entristece porque no quiero ver a los compañeros paralizando su actividad”, explica la churrera, que es más partidaria de fomentar el compañerismo entre los empresarios de la zona. “Creo que se está castigando muchísimo a la restauración en concreto; creo que las medidas de seguridad son necesarias, pero no veo que se estén cumpliendo en las grandes superficies como los centros comerciales”, añade con indignación la restauradora, que señala con decepción que los pequeños comercios se están llevando la peor parte de la pandemia.

“Están castigando a la restauración y al pequeño comercio”, opina la churrera Celina Mendoza

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Rubén Fleitas asegura que ya en la primera jornada del nivel 3 ha podido percibir unas pérdidas del 50% con respecto a cualquier otro día de las semanas anteriores. En la puerta de su negocio, la cafetería Pausa -en la calle Juan Diego de la Fuente-, cuelga un cartel que deja claro que solo atienden pedidos para llevar. “Ha pasado por aquí muy poquita gente, pero muchos de los clientes han llegado un poco perdidos”, confiesa. “Mucha gente no sabe todavía cuales son las nuevas medidas, se sorprenden”, añade.

Y es que por su parte Fleitas considera que ha habido muy poco margen de maniobra, ya que la institución autonómica comunicó el cambio de nivel de restricciones el sábado. Su local, que carece de terraza, se ha visto muy perjudicado y no ha habido posibilidad de solicitar las licencias oportunas para instalar el mobiliario exterior junto a su recinto antes del inicio de la semana. “De lo bueno es que trabajo solo y no he tenido que hacer ERTE”, señala positivo.

Por otro lado, Enrique Ojeda, que regenta la tasca Casa Abrante, situada a pocos metros de la cafetería Pausa -en la vía Betancor Fabelo, conocida popularmente como el barrio húmedo- asegura que solicitó hace más de una semana el cierre de la vía para permitir a los negocios que instalen mesas y sillas en la vía. Sin embargo, aún no ha recibido respuesta y aunque él tiene claro que continuará abriendo el local durante estas próximas semanas, otros negocios como el del restaurante La Tunera han tomado la decisión de cerrar estos 14 días en los que durarán las restricciones del nivel 3.

“No ha venido casi nadie, parece que la gente vuelve a tener miedo”, expresa Yánez

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No es el único negocio que ha tenido que tomar esta drástica decisión. Aunque desde el Ayuntamiento de Telde recuerdan que en mayo se aprobó un decreto para permitir la ampliación de terrazas y nuevas instalaciones de exterior, algunos empresarios declaran que no van a solicitar ninguna licencia. “Hay que pagar más dinero y al final no nos compensa”, sostiene Eduardo Araña, responsable de La Tacita, que actualmente posee dos mesas pequeñas pegadas a la fachada del inmueble. “No nos queda más remedio que aguantar y resistir”, asevera encogiéndose de hombros, explicando que además de fomentar el servicio de comida para llevar también han incrementado el reparto a domicilio.

“Ahora mismo es lo que más funciona”, añade, mientras es interrumpido por dos chicos. “¿Están cerrados?”, sostienen confundidos al ver el interior vacío y una mesa que sirve como impedimiento para pasar por la puerta. “No, pero ahora no podemos atender dentro”, explica Araña pacientemente, aunque explica que no son los primeros clientes en llegar desorientados. “He podido comprobar esta mañana -ayer para el lector- que la gente está bastante desinformada, aún no saben muy bien en qué consiste el nivel 3”, concluye.

Por otro lado, hay quienes sí se han beneficiado del nuevo decreto aprobado por el Ayuntamiento. Luis Rivero, que se encarga del piscolabis familiar Casa Luis, solicitó hace meses la licencia para instalar una terraza frente a su local, tomando parte de la calzada destinada a aparcamiento. “Gracias a esto hemos podido ir tirando estas semanas y así no hemos tenido que cerrar hoy por las restricciones nuevas”, explica el propietario, que junto a su mujer ha regentado este negocio desde hace más de 20 años. “Nunca habíamos vivido una situación similar a esta”, asevera.

La mayoría de empresarios de la zona comercial admiten que las pérdidas registradas en el año 2020 oscilan entre el 50 y el 70% con respecto al anterior y la mayoría se ha visto obligado a poner en ERTE a una buena parte de sus trabajadores. “En mi caso tuvimos que despedir a una de las chicas que trabajaba con nosotros, y además hemos cerrado otros dos negocios de restauración que teníamos también en el casco de Telde; han sido unos meses muy duros”, declara Leticia Rodríguez, encargada de Juanma Junior, una de las cafeterías que se ubica en las transversales de la avenida de la Constitución, la vía de más tránsito de Telde. La zona facilita que puedan operar mejor con la disposición de las mesas de su terraza para cumplir con las medidas de distanciamiento. Sin embargo, admiten que en la primera jornada de este nuevo nivel de restricciones no ha habido mucho movimiento. “Mi cabeza solo puede pensar de 14 en 14 días; sabemos que estamos abiertos ahora, resistiendo, pero no sabemos si llegaremos al mes que viene”, asevera sin pestañear.

Varias personas desconocían las restricciones que afectan a los negocios

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La situación es igual de crítica para la cafetería Qué bien, situada en la trasera de la iglesia de San Gregorio. Apenas tienen espacio exterior para colocar dos mesas altas, por lo que casi todas sus esperanzas están puestas en la comida para llevar. “Lo estamos pasando mal; tras el confinamiento del año pasado pudimos aguantar, pero es que hoy apenas ha venido nadie, parece que la gente vuelve a tener miedo”, añade Liuvys Yánez, que no quiere crearse expectativas con respecto a este año.

Sobre las restricciones sostiene que han perjudicado considerablemente en la venta, por lo menos en este primer día. “Hay gente que incluso se ha enfadado; es algo incómodo, porque no quieren hacer fila para esperar a recibir su cortado y se marchan”, añade y es que una de las medidas que han tomado para evitar la entrada de clientes al recinto es bajar la malla de metal, en la que han hecho un agujero a modo de ventanilla para pasar los pedidos y atender.

Solo queda esperar que las nuevas medidas den resultados positivos, que los contagios vuelvan a descender y se retome la actividad. Mientras tanto, los negocios continuarán buscando fórmulas para sacar la máxima rentabilidad posible a estas circunstancias.

En la imagen principal, Luis Rivero, propietario del piscolabis Casa Luis, limpiando una mesa de su terraza provisional (situada en una plaza pública del aparcamiento). Arriba, la cafetería Qué Bien improvisa una ventanilla para pasar la comida y bebida a los clientes, ante la imposibilidad de consumir en el interior. Abajo, Rubén Fleitas, dueño del local Pausa, prepara unos pedidos de ensaladas para llevar. Todos ellos, y muchos más, buscan fórmulas para reinventarse y tratar de aguantar el tirón de lo que esperan que sea solo dos semanas de cierre de los espacios interiores de sus establecimientos. |

Ampliación de terrazas


El Ayuntamiento de Telde aprobó en mayo del año pasado un decreto para permitir la ampliación de terrazas y ofrecer licencias para ubicar nuevas terrazas en lugares singulares, como puede ser la parte de la calzada destinada a aparcamientos para los negocios de restauración que carezcan de espacio en las aceras. La concejala del área de Urbanismo y Patrimonio, Lidia Mejías, destaca que el municipio ha sido pionero en Canarias en la aprobación de medidas extraordinarias como esta, que sirve para ayudar a las empresas de venta de comidas y bebidas a subsistir ante la crisis sanitaria y las fuertes restricciones. “Cualquier empresario puede solicitar licencia para efectuar cambios”, añade Mejías, que recuerda que deben enviar la petición como instancia general mediante la vía telemática. | J. P.

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