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Telde

Los colectivos de Jinámar exigen que se concrete una fecha para la reapertura de la UTS

La oficina de atención cerró hace tres años por las reformas en el edificio de la Gerencia

La necesidad económica persiste en Jinámar. Por eso los vecinos llevan varios años reclamando la reapertura de la Unidad de Trabajo Social (UTS), oficina ligada a Servicios Sociales, que cerró hace tres años por las obras de rehabilitación que se ejecutaron en todo el edificio municipal de La Gerencia, en donde estaba ubicada. Una quincena de representantes de varias asociaciones vecinales se reunieron el pasado miércoles con el concejal del distrito, Servando González, para solicitar explicaciones sobre la continuidad de su cierre. 

Desde que concluyeron las obras en el inmueble, los residentes han esperado que se reactive este recurso, para evitar el traslado obligatorio (que supone gasto de tiempo y dinero) hasta las dependencias centrales en el casco de Telde con el único fin de resolver trámites sencillos. “González solo nos expuso que estaban trabajando en la reapertura, pero no nos dio más detalles”, explica Francisco Suárez, presidente del colectivo Thenesor. Y evidentemente no se quedan tranquilos. 

“Hemos concretado una nueva reunión dentro de dos semanas y esperemos que nos digan una fecha exacta”, expresa Aridane Rodríguez, presidente de la asociación vecinal de Eucaliptos II. Por otro lado, esperan la presencia del concejal responsable del área, Diego Ojeda, para que les indique en qué fase se encuentra el proyecto de reapertura. Hace algunos años el edil adelantó que habían renovado las instalaciones para darles un mejor uso, pero quedaba preparar la conexión eléctrica. “Dudo de que cuenten con todo el material disponible ya”, rechaza Rodríguez, que asevera que antes de la reforma ya habían carencias importantes en el servicio. 

Esta no fue la única cuestión que debatieron en el encuentro con el responsable de distrito. Los colectivos presentes manifestaron también su repulsa contra las actuaciones del Plan de Movilidad que se están efectuando en ciertas calles del Valle, denunciando que no habían sido consultadas con los residentes y perjudicaba en gran manera la fluidez del tráfico. La eliminación de plazas de aparcamiento y la estrechez de algunas carreteras para dar más espacio a las bicicletas no causó una gran impresión entre los ciudadanos.

“La conclusión que sacamos es que el Gobierno municipal no tiene claro qué es lo que busca; está acometiendo obras sin conocer realmente que necesidades tienen los vecinos”, expresa Francisco Suárez. González aprovechó la reunión para mostrar a los vecinos algunas infografías que muestran la imagen que tendrá Jinámar una vez concluyan las obras y les explico el sentido del proyecto; construir un barrio más amable con el medioambiente y cuyas infraestructuras fomenten la sostenibilidad. “No nos parece que tenga un mal concepto, pero creemos que el barrio aún no está preparado para un cambio tan drástico; necesita una transición, que se vaya realizando poco a poco”, explica. Por ejemplo, señala que antes de reducir el tránsito de vehículos y fomentar el paseo de los ciudadanos, es necesario mejorar el transporte urbano y sus conexiones con diferentes puntos del municipio y de la propia Isla. 

Suárez critica que estos argumentos podían haberlo debatido desde el inicio del proyecto, “pero desde el principio sesgaron la posibilidad de hablar con los colectivos vecinales”, añade, indicando que la pasada reunión fue la primera vez que pudieron conocer la intención de la administración pública con respecto a las calles del barrio. “No habíamos visto el proyecto hasta el momento”, afirma decepcionado. 

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